{"id":3447,"date":"2025-05-14T09:47:08","date_gmt":"2025-05-14T09:47:08","guid":{"rendered":"https:\/\/thementoringproject.com\/?post_type=field_guides&#038;p=3447"},"modified":"2026-04-30T13:12:06","modified_gmt":"2026-04-30T13:12:06","slug":"same-sex-attraction","status":"publish","type":"field_guides","link":"https:\/\/thementoringproject.com\/es\/field-guide\/same-sex-attraction\/","title":{"rendered":"#47 Atracci\u00f3n sexual: una perspectiva cristiana de los deseos hacia el mismo sexo"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Parte I: \u00bfQui\u00e9n Soy?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>\u00ab\u00bfQui\u00e9n soy?\u00bb es la pregunta de nuestra \u00e9poca. La identidad ha cautivado la imaginaci\u00f3n del mundo, desde los debates sobre la inteligencia artificial hasta las conversaciones sobre raza o etnia y las teor\u00edas de la inmortalidad del hombre.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>Lo que te dice el mundo<\/em><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>El mensaje que nos da el mundo occidental es que la identidad personal se define desde adentro. Para descubrir qui\u00e9n eres, debes mirar en tu interior. El pin\u00e1culo de la existencia individual es vivir como \u00abtu verdadero ser\u00bb. Simplemente \u00abs\u00e9 t\u00fa mismo\u00bb. Esto se pone en evidencia en los debates sobre sexualidad y qu\u00e9 es la atracci\u00f3n sexual, en los que el patr\u00f3n de los deseos sexuales de una persona es visto como un componente fundamental de su identidad.<\/p>\n\n\n\n<p>La noci\u00f3n de equiparar al deseo sexual con la identidad personal es relativamente nueva. Fue popularizada por Sigmund Freud, quien afirmaba que si la felicidad es el objetivo deseado por los seres humanos por medio del principio del placer, y si el amor sexual otorga a los seres humanos la mayor experiencia de placer y satisfacci\u00f3n, entonces la gratificaci\u00f3n sexual es central para lo que significa ser una persona. John Money, psic\u00f3logo y \u00absex\u00f3logo\u00bb en la Universidad Johns Hopkins en la d\u00e9cada del 50, se bas\u00f3 en Freud para afirmar que las preferencias sexuales deben ser categorizadas como orientaciones, no como un trastorno de atracci\u00f3n hacia el mismo sexo. Este concepto fue ampliado para m\u00e1s tarde alegar que las orientaciones sexuales son innatas y fijas.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy en d\u00eda, muchas teor\u00edas sobre lo que causa la atracci\u00f3n por personas del mismo sexo se basan en esta idea, y a veces la plantean como una forma de atracci\u00f3n sexual gen\u00e9tica o determinismo biol\u00f3gico. Los deseos sexuales se consideran un componente fundamental de qui\u00e9nes somos, esencial para nuestra identidad. Como resultado, estar en desacuerdo en cuanto a cuestiones de sexualidad es como pedirle a alguien que niegue qui\u00e9n realmente es.<\/p>\n\n\n\n<p>El problema es que la perspectiva moderna de la identidad es fundamentalmente inestable. Definir qui\u00e9n eres a partir de tus sensaciones internas y subjetivas o de lo que dicen los dem\u00e1s no te brinda un cimiento s\u00f3lido. Los sentimientos y la autopercepci\u00f3n cambian. Las percepciones culturales y las suposiciones cambian. Quienes somos, nuestra identidad fundamental, requiere algo inmutable. Seguimos siendo <em>alguien <\/em>estable incluso a pesar de los cambios de la vida. Es aqu\u00ed donde entra la Biblia. Cuando nos volvemos hacia las Escrituras, vemos que nuestra identidad est\u00e1 basada en el buen dise\u00f1o de Dios y sus buenas intenciones.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>Lo que te dice la Biblia<\/em><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Las Escrituras dicen que fuiste creado por Dios, pero que est\u00e1s roto a causa del pecado. Sin embargo, si eres cristiano, fuiste redimido.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Fuiste creado<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>La Biblia comienza contando c\u00f3mo Dios cre\u00f3 todo y declar\u00f3 que era \u00abbueno\u00bb (Gn\u00a01:10,\u00a012,\u00a018,\u00a021,\u00a025). La creaci\u00f3n culmina con Dios diciendo: \u00abHagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza\u00bb\u00a0(Gn\u00a01:26). Somos como el resto de la creaci\u00f3n, ya que fuimos creados y somos sostenidos por Dios, pero nos diferenciamos de ella, ya que fuimos hechos a su imagen. Esta imagen no se encuentra en una parte nuestra en espec\u00edfico. Por el contrario, el ser humano en su totalidad <em>es <\/em>la imagen del Dios trino. La imagen de Dios es parte esencial de la naturaleza humana. Dios declar\u00f3 que nuestro dise\u00f1o era \u00abmuy bueno\u00bb (Gn\u00a01:31). Ser la imagen de Dios otorga a todas las personas dignidad y valor inherentes, pues reflejamos a Dios mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta dignidad y este valor se demuestran en el hecho de que Dios cre\u00f3 al ser humano personalmente. De la misma manera en la que Dios sopl\u00f3 aliento de vida en Ad\u00e1n (Gn\u00a02:7), tambi\u00e9n forma a cada persona en el vientre de su madre. Somos una \u00abcreaci\u00f3n admirable\u00bb: Dios nos forma y nos da vida (Sal\u00a0139:13-14). La vida es un regalo que recibimos. Ser la imagen de Dios tambi\u00e9n es un regalo y una identidad que se nos da. No lo elegimos, fuimos creados de esa forma.<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre, en su forma original, era justificado y santo por naturaleza. Esta perfecci\u00f3n moral era parte de la esencia de la naturaleza humana. Algo menor a eso implicar\u00eda un defecto en la creaci\u00f3n de Dios. El hombre fue creado en relaci\u00f3n a Dios, capaz de reconocerlo, amarlo y adorarlo. Desde el principio, Dios se relaciona de forma personal con la humanidad\u00a0(Gn\u00a01:28-30;\u00a02:15-18). El Dios personal nos conoce de forma personal y se relaciona con nosotros en base a c\u00f3mo nos cre\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el inicio, Dios cre\u00f3 a la humanidad a su imagen. Los hizo hombre y mujer\u00a0(Gn\u00a01:27). La diferencia entre los sexos es una realidad creada por Dios. Esta diferenciaci\u00f3n es fundamental para quienes somos como reflejos de su imagen. Aunque cada persona refleja completamente a Dios, reflejamos su imagen de forma m\u00e1s plena <em>juntos. <\/em>La humanidad refleja la imagen de Dios con m\u00e1s plenitud como dos sexos interdependientes que como uno solo. Los diferentes sexos son complementarios. Nos necesitamos entre nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de las formas m\u00e1s obvias en las que los sexos se necesitan entre s\u00ed es el acto de la procreaci\u00f3n. Dios invent\u00f3 las relaciones sexuales como un regalo con prop\u00f3sito. El primer prop\u00f3sito del sexo que vemos en la Biblia es el de ser fruct\u00edferos y multiplicarnos\u00a0(Gn\u00a01:28). La sexualidad humana tiene como fin la procreaci\u00f3n. Es as\u00ed como Dios planific\u00f3 que los humanos llenen la tierra y la sometan\u00a0(Gn\u00a01:28), representando a Dios mientras gobiernan bajo \u00c9l. El segundo prop\u00f3sito de las relaciones sexuales que vemos en la Biblia es llegar a ser \u00abuno solo\u00bb en el matrimonio\u00a0(Gn\u00a02:24). La sexualidad humana fue creada para unir a dos personas como si fuesen una. El sexo representa y produce esta uni\u00f3n. A trav\u00e9s de este acto de entrega mutua, un esposo y una esposa se unen de forma f\u00edsica, psicol\u00f3gica y espiritual. A trav\u00e9s de la Biblia, vemos que el sexo es la uni\u00f3n de un hombre y una mujer como si fuesen uno solo, dentro de los l\u00edmites del matrimonio. Este marco es crucial para entender la atracci\u00f3n hacia el mismo sexo en la Biblia. No es solo un conjunto de prohibiciones, sino una desviaci\u00f3n de este orden creado y positivo.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Est\u00e1s roto<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>La creaci\u00f3n originalmente era buena, pero la llegada del pecado la mancill\u00f3 y la corrompi\u00f3. La ca\u00edda afect\u00f3 a toda la creaci\u00f3n. La naturaleza humana fue da\u00f1ada en profundidad. No solo perdimos la justificaci\u00f3n, sino que el hombre muri\u00f3 espiritualmente&nbsp;(Rm&nbsp;6:23;&nbsp;Ef&nbsp;2:1). En nuestro estado corrupto, nos vemos inclinados hacia el mal por naturaleza. Todos nacemos rebelados contra Dios, como sus enemigos&nbsp;(Rm&nbsp;5:10). Somos \u00abmerecedores de la ira de Dios\u00bb&nbsp;(Ef&nbsp;2:3). A lo largo de las Escrituras, vemos que no hay naturaleza humana que sea \u00abneutral\u00bb, el hombre es santo o ca\u00eddo, regenerado o muerto en el pecado&nbsp;(Mt&nbsp;6:24,&nbsp;7:13-14;&nbsp;12:30;&nbsp;Rm 3:23). Esto quiere decir que solo porque algo es \u00abnatural\u00bb no significa necesariamente que sea \u00abbueno\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La relaci\u00f3n entre los sexos tambi\u00e9n fue afectada por la ca\u00edda. El deseo por las cosas que van contra la voluntad de Dios, que comenz\u00f3 con el deseo pecaminoso de Eva por el fruto&nbsp;(Gn&nbsp;3:6), se extiende al \u00e1mbito de la sexualidad. El dise\u00f1o perfecto de Dios del sexo entre un hombre y una mujer unidos en matrimonio fue corrupto. La complementariedad sexual es distorsionada y se abusa de esta, con el deseo de la mujer por su marido y el dominio de \u00e9l sobre ella&nbsp;(Gn&nbsp;3:16). El pacto del matrimonio se tergiversa y se incluyen varias esposas&nbsp;(Gn&nbsp;4:19). Ya en G\u00e9nesis&nbsp;19, la inmoralidad sexual est\u00e1 ampliamente extendida y el sexo se aleja cada vez m\u00e1s de su dise\u00f1o e intenci\u00f3n originales. Los deseos se ven desviados, ya que las personas buscan y adoran a las cosas creadas antes que al Creador&nbsp;(Rm&nbsp;1:25).<\/p>\n\n\n\n<p>La sexualidad desordenada \u2014esto es, el deseo por el sexo contrario al buen dise\u00f1o de Dios\u2014 es un resultado de la ca\u00edda. Esto nos ayuda a responder la pregunta dif\u00edcil de qu\u00e9 causa la atracci\u00f3n hacia el mismo sexo desde una perspectiva teol\u00f3gica. Dios cre\u00f3 a la naturaleza humana como algo bueno, pero las distorsiones particulares de nuestros deseos son producto del pecado. Cuando Dios nos cre\u00f3, nos cre\u00f3 en Ad\u00e1n, no desde cero. Una vez que la humanidad cay\u00f3 con Ad\u00e1n, todos los seres humanos nacidos despu\u00e9s de \u00e9l nacen en su estado ca\u00eddo. Dios no te cre\u00f3 pensando en hacerte pecador porque s\u00ed. Te cre\u00f3 como participante de una humanidad que ya estaba ca\u00edda.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo tanto, afirmar que nuestra sexualidad desordenada nos fue dada por Dios y, en consecuencia, es inherentemente buena, ser\u00eda como afirmar que cualquier otra parte de nuestra naturaleza pecaminosa es buena. Nunca dir\u00edamos esto de nuestra naturaleza iracunda, mentirosa o ad\u00faltera. Debemos ver a las personas que se sienten atra\u00eddas por su mismo sexo como cristianos que est\u00e1n enfrentando uno de los muchos efectos de la ca\u00edda. Lo importante es c\u00f3mo responden a esto. Nuestra sexualidad ca\u00edda, como cualquier otro aspecto de nuestra naturaleza ca\u00edda, existe bajo la providencia de Dios para magnificar su gracia a trav\u00e9s de la salvaci\u00f3n y la santificaci\u00f3n. Por medio de cada uno de nosotros, Dios muestra su gloria al salvar a los pecadores y cambiarlos con el poder de su Esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Fuiste redimido<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Por esta raz\u00f3n, tenemos esperanza. Esta es la esencia del evangelio en cuanto a la atracci\u00f3n hacia el mismo sexo: si te has alejado de tu pecado y puesto tu fe en la obra completa de Jesucristo en la cruz, fuiste renovado. A trav\u00e9s del evangelio, eres perdonado y reconciliado con Dios. Los hijos de la ira se convierten en hijos de Dios (Rm&nbsp;8:16; 1&nbsp;P&nbsp;1:14; 1&nbsp;Jn 3:1-2). Se te ha dado una nueva naturaleza, una que est\u00e1 viva espiritualmente (Tt 3:5; Ef 2:5). En la uni\u00f3n con Cristo, volvemos a obtener conocimiento, justicia y santidad (Ef 4:22; Col&nbsp;3:10). Es as\u00ed que se nos llama a despojarnos de nuestra vieja naturaleza (Ef&nbsp;4:22; Rm&nbsp;6:6) y vestirnos de la nueva (Ef&nbsp;4:24; 2&nbsp;Co&nbsp;5:17). Somos transformados por medio de la renovaci\u00f3n de nuestras mentes, y, como resultado, nos volvemos m\u00e1s semejantes a Cristo (Rm&nbsp;12:2; Ef&nbsp;4:23). Nuestra identidad est\u00e1 arraigada en lo que Cristo ha hecho. Estamos en Cristo, asegurados por la gracia de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de que el pecado permanece en el creyente, Dios en su misericordia elige perdonarlo por amor a Cristo. La presencia del pecado sigue ah\u00ed, pero su poder se rompe. Ya no somos esclavos del pecado, hemos sido liberados (Rm&nbsp;6:6-7). Sigue existiendo una lucha entre los deseos pecaminosos de la vieja naturaleza y la nueva naturaleza en Cristo. Los cristianos somos llamados de combatir el pecado y darle muerte (lo que se denomina \u00abmortificar\u00bb el pecado), pero existe la verdadera libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>Si experimentas deseos por el mismo sexo, la ense\u00f1anza de la Biblia sobre qui\u00e9n eres es una profunda fuente de esperanza. Ofrece orientaci\u00f3n cristiana genuina para la atracci\u00f3n por el mismo sexo, al situar tu experiencia dentro de una gran historia que es mucho m\u00e1s grande que tus deseos y atracciones. Tus deseos no te definen ni est\u00e1s roto de forma \u00fanica. Como cualquier otro ser humano, fuiste creado personalmente a imagen de Dios, con dignidad, valor y prop\u00f3sito. Al mismo tiempo, est\u00e1s corrupto por el pecado y necesitas redenci\u00f3n al igual que cualquier otra persona. Nuestros corazones se ven inclinados naturalmente hacia el pecado, lejos de Dios. Los deseos por el mismo sexo no te colocan por fuera de la historia de la humanidad; reflejan la realidad de nuestra naturaleza pecaminosa compartida y nuestra necesidad de un Salvador.<\/p>\n\n\n\n<p>Comprender el dise\u00f1o y la intenci\u00f3n de Dios para el sexo nos ayuda a comprender sus prohibiciones contra la homosexualidad. La Biblia nos ense\u00f1a constantemente que la intimidad sexual est\u00e1 reservada para la uni\u00f3n de un hombre y una mujer en matrimonio. Por lo tanto, la actividad sexual entre dos personas del mismo sexo no encaja en ese dise\u00f1o y es pecado. La maravillosa noticia es que, en su gran misericordia, Dios envi\u00f3 a su Hijo a morir por nuestros pecados y reconciliarnos con \u00c9l. A trav\u00e9s de la muerte y la resurrecci\u00f3n de Cristo, se ofrece gratuitamente el perd\u00f3n a todos los que se arrepientan y crean. Si eres cristiano, has recibido una nueva naturaleza y nuevos deseos. Tienes una nueva identidad en Cristo. Puede que los antiguos deseos sigan all\u00ed, pero ya no te definen ni te controlan. Con el poder del Esp\u00edritu, podemos liberarnos del pecado y crecer en la justicia y la santidad. Este es el camino para aprender a superar la atracci\u00f3n por el mismo sexo: no con tus propias fuerzas, sino caminando en la vida nueva.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>Preguntas para reflexionar:<\/em><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00bfEn qu\u00e9 se diferencia el mensaje del mundo (la identidad se descubre mirando en nuestro interior) de la ense\u00f1anza de la Biblia (la identidad es algo que recibimos de Dios)?<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfC\u00f3mo impacta en tu autoconcepto el haber sido hecho a imagen de Dios? \u00bfC\u00f3mo impacta eso en tu percepci\u00f3n de los dem\u00e1s, incluso en quienes est\u00e9n luchando con la atracci\u00f3n por el mismo sexo o deseos y pecados diferentes a los tuyos?<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfC\u00f3mo impacta la realidad de la ca\u00edda en la forma en la que entendemos nuestros deseos, incluso si se perciben como \u00abnaturales\u00bb?<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfC\u00f3mo se redefine nuestro autoconcepto al ser redimidos en Cristo con una nueva naturaleza?<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfDe qu\u00e9 manera la promesa de una nueva creaci\u00f3n y ser liberados por completo del pecado en la resurrecci\u00f3n moldea la forma en la que enfrentas tus problemas actuales? Esta es una pregunta esencial para la fe cristiana y la atracci\u00f3n por el mismo sexo.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>\u2014<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Parte II: El Pecado Y La Tentaci\u00f3n<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Ya mencionamos al pecado antes, pero \u00bfqu\u00e9 es exactamente? Para el mundo que nos rodea, ese t\u00e9rmino se siente arcaico, incluso opresivo. No suele aparecer en los debates p\u00fablicos. Debido a lo extra\u00f1o que se siente el concepto hoy en d\u00eda, es importante aclarar de qu\u00e9 estamos hablando.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>\u00bfQu\u00e9 es el pecado?<\/em><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>En simples palabras, el pecado es cualquier falta a la ley de Dios. Dios es perfectamente santo y perfectamente bueno (Is&nbsp;6:3; Ap&nbsp;4:8; Lv&nbsp;19:2; 1&nbsp;Jn&nbsp;1:5). \u00c9l es la fuente y el est\u00e1ndar de la bondad, y pone en evidencia este est\u00e1ndar a trav\u00e9s de su ley. Dios nos llama a ser santos porque \u00c9l es santo (1&nbsp;P&nbsp;1:14-16). Cualquier cosa por debajo del est\u00e1ndar de Dios es <em>im<\/em>perfecta e <em>im<\/em>pura: es pecado. 1&nbsp;Juan&nbsp;3:4 lo dice claramente: \u00abEl pecado es transgresi\u00f3n de la ley\u00bb. Por lo tanto, el pecado incluye todo lo que se haga de forma contraria a los mandamientos del Se\u00f1or, ya sea de forma intencional o no (Lv&nbsp;5:15,&nbsp;17-19).<\/p>\n\n\n\n<p>El pecado es mucho m\u00e1s que las acciones hechas contra Dios. Tambi\u00e9n incluye las cosas que no hacemos y que la ley de Dios nos pide que hagamos (St&nbsp;4:17). En esto vemos que Dios es quien decide qu\u00e9 es pecado, no nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>En la ca\u00edda, la humanidad perdi\u00f3 la justificaci\u00f3n con la que fue originalmente creada. Junto con esto, nos morimos espiritualmente con una naturaleza corrupta, que tiende al mal. Estas dos cosas constituyen lo que se suele denominar \u00abpecado original\u00bb. El pecado original, una caracter\u00edstica universal de todos los seres humanos, es la p\u00e9rdida de la justificaci\u00f3n original y la obtenci\u00f3n de una naturaleza corrupta. Es <em>original <\/em>no porque haya sido originalmente parte de nuestra creaci\u00f3n, sino porque es el origen y la fuente de todos los otros pecados. Entonces, hay una diferencia entre el primer pecado y el pecado original. El primer pecado humano fue la desobediencia de Ad\u00e1n y Eva en el Ed\u00e9n, por la cual el pecado entr\u00f3 al mundo y la naturaleza humana se corrompi\u00f3. Las Escrituras dicen con claridad que Ad\u00e1n fue el responsable de la entrada del pecado al mundo, como el padre y el inicio de una humanidad unificada (Rm&nbsp;5:12;&nbsp;1&nbsp;Co&nbsp;15:21,&nbsp;45). Ad\u00e1n era el representante o el \u00abl\u00edder\u00bb de la humanidad. Como \u00e9l incumpli\u00f3 la ley de Dios, nacimos en pecado. Todos heredamos su culpa (Rm&nbsp;5:19). Luego, esto se contrasta de forma maravillosa con Jesucristo. Cristo asumi\u00f3 una naturaleza humana y se convirti\u00f3 en el l\u00edder y el inicio de una nueva humanidad: una descendencia escogida, un sacerdocio regio, una naci\u00f3n santa&nbsp;(1 P 2:9-10; Rm 5:15-17; 8:29; 1 Co 15:22, 45; 2 Co 5:17; Ef&nbsp;2:14-16). Jes\u00fas asume el rol de representante, por lo tanto, todo aquel que se arrepienta y crea hereda su justificaci\u00f3n (Jn&nbsp;3:3; Rm&nbsp;8:14-17; Ef&nbsp;1:5-14). Ad\u00e1n pec\u00f3, y todos nosotros recibimos su pecado y juicio. Cristo nos redimi\u00f3, y todos los que creen reciben justificaci\u00f3n y misericordia.<\/p>\n\n\n\n<p>Al pensar en el pecado, tambi\u00e9n es importante comprender la puerta por la cual el pecado a menudo ingresa en nuestras vidas: la tentaci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 es la tentaci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>\u00bfQu\u00e9 es la tentaci\u00f3n?<\/em><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>La tentaci\u00f3n en su forma m\u00e1s b\u00e1sica es una incitaci\u00f3n al pecado. Es lo que nos aleja de Dios y su ley, y nos acerca a las cosas contrarias a Dios. Dios no puede ser tentado por el mal, ni tampoco tienta \u00c9l a nadie (St&nbsp;1:13). No puede ser tentado por el mal, pues ser\u00eda contradictorio con su naturaleza perfecta. No puede tentar a nadie porque esto lo har\u00eda malvado. Nuestras tentaciones surgen de nuestro interior o del exterior. Desde el exterior, una persona o el diablo (St&nbsp;4:7) busca atraerte al pecado (Pr&nbsp;1:10;&nbsp;7:21; Mt&nbsp;4:1-11; Mc&nbsp;1:12-13; Lc&nbsp;4:1-13). A pesar de que esto es un pecado de la persona que te atrae, no es un pecado tuyo hasta que cedas a la tentaci\u00f3n. Puedes ceder a la tentaci\u00f3n a trav\u00e9s de una acci\u00f3n pecaminosa o internamente, a trav\u00e9s de un deseo pecaminoso.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el interior, los deseos desordenados surgen de nuestra naturaleza pecaminosa que desea cosas contrarias a la ley de Dios. Estos deseos surgen de nosotros mismos tent\u00e1ndonos con el mal, arrastr\u00e1ndonos y seduci\u00e9ndonos por ellos (St&nbsp;1:13-14). Esto quiere decir que estos deseos son tanto pecado (mal) como una tentaci\u00f3n a pecar m\u00e1s. Los deseos contrarios a la ley de Dios son un pecado porque, por definici\u00f3n, son una transgresi\u00f3n a la ley, una falta ante un mandato de Dios. As\u00ed, podemos ver que el pecado engendra m\u00e1s pecado. Desde el momento en que tenemos pensamientos pecaminosos, ya son un pecado y tienen el potencial de dar lugar a acciones pecaminosas.<\/p>\n\n\n\n<p>Si deseas algo pecaminoso y no act\u00faas al respecto, \u00a1alabado sea Dios! No dejaste que un deseo pecaminoso creciera y causara m\u00e1s pecado. Mataste a ese pecado, pero dicho pecado existi\u00f3, ya que tuvo que ser mortificado. Debemos confesar los deseos pecaminosos como instancias reales de deseo de transgredir la ley de Dios. Debemos arrepentirnos de ellos, y, al hacerlo, agradecer al Se\u00f1or por empoderarnos con su Esp\u00edritu para resistir y evitar pecar m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>D\u00e9jame ser claro: los deseos antinaturales son pecaminosos. Esto suele dar lugar a la pregunta: \u00bfqu\u00e9 es la atracci\u00f3n sexual a los ojos de Dios y a los ojos del mundo?<\/p>\n\n\n\n<p>Comprender nuestros deseos internos desordenados como una forma de pecado nos brinda una comprensi\u00f3n m\u00e1s precisa de qui\u00e9nes somos. Somos pecadores depravados que desean pecar. Incluso despu\u00e9s de renacer con nuevos corazones, seguimos combatiendo la lujuria de la carne. Cada uno de nosotros lucha con un amplio abanico de deseos desordenados (por lo tanto, pecaminosos). La ira, la codicia, la inmoralidad sexual, el enga\u00f1o: nuestros corazones son peque\u00f1as f\u00e1bricas de \u00eddolos. Es impresionante la cantidad de maneras en las que podemos desear el pecado.<\/p>\n\n\n\n<p>Si pensamos en la sexualidad, cualquier deseo sexual con alguien que no sea tu c\u00f3nyuge dentro del matrimonio es pecado. Si est\u00e1s casado, es pecado desear sexualmente a alguien que no sea tu pareja. Si no est\u00e1s casado, es pecado desear tener sexo con cualquier persona del sexo opuesto, ya sea que est\u00e9s soltero o en una relaci\u00f3n de noviazgo. Es un pecado tener deseos sexuales por alguien del mismo sexo. Todos los deseos sexuales desordenados son pecado. Si bien el deseo sexual por el sexo opuesto es \u00abnatural\u00bb, ya que refleja el orden establecido de la creaci\u00f3n \u2014no significa que necesariamente nos resulte natural\u2014, el deseo sexual por el mismo sexo es inherentemente \u00abantinatural\u00bb, porque es contrario al orden establecido de la creaci\u00f3n. El deseo sexual por el sexo opuesto es pecaminoso cuando se da por fuera del dise\u00f1o y la intenci\u00f3n de Dios. El deseo sexual por el mismo sexo siempre es pecaminoso porque siempre se da por fuera del dise\u00f1o y la intenci\u00f3n de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo tanto, el deseo por el mismo sexo no es \u00ablo mismo que ser zurdo\u00bb, comparable a la atracci\u00f3n sexual gen\u00e9tica ni algo con lo que nacemos, a menudo denominado como trastorno fijo de atracci\u00f3n hacia personas del mismo sexo seg\u00fan los est\u00e1ndares seculares. Los deseos por el mismo sexo son inherentemente contrarios a la ley de Dios y, por lo tanto, moralmente incorrectos. Ser zurdo (\u00a1o incluso ambidiestro!) no tiene ninguna relaci\u00f3n con la ley de Dios, por lo que es una condici\u00f3n moralmente neutra.<\/p>\n\n\n\n<p>Comprender que nuestros deseos internos desordenados son un pecado deber\u00eda hacer que fijemos nuestra mirada en Cristo y en la libertad que nos asegur\u00f3. Vemos nuestra depravaci\u00f3n, el pecar constante de nuestros corazones, y vemos todo aquello por lo que Cristo pag\u00f3. En lugar de cargarnos de culpa y verg\u00fcenza, deber\u00edamos alegrarnos y maravillarnos ante la incre\u00edble e inconmensurable gracia de Dios en Cristo. Deber\u00edamos apoyarnos en la gracia sobrecogedora y el perd\u00f3n que encontramos en Cristo. Comprender que las tentaciones internas <em>son <\/em>pecado nos ayuda a ver que realmente somos pecadores de pies a cabeza. Esto nos brinda las bases para recibir orientaci\u00f3n cristiana genuina en cuanto a la atracci\u00f3n por el mismo sexo. A pesar de todo esto, somos nuevas criaturas. Ya no estamos muertos en nuestros pecados, sino que se nos ha dado vida y podemos combatir la carne (Rm&nbsp;7:15-20). As\u00ed, podemos comenzar a comprender c\u00f3mo superar la atracci\u00f3n por personas del mismo sexo: no con nuestro propio poder, sino con el de \u00c9l.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>Preguntas para reflexionar:<\/em><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00bfDe qu\u00e9 forma el concepto de pecado como una \u00abtransgresi\u00f3n de la ley\u00bb (1\u00a0Jn\u00a03:4) desaf\u00eda la forma en la que sueles pensar sobre tus propios deseos y acciones? \u00bfExisten \u00e1reas en tu vida en las que puedas haber considerado a tus deseos o pensamientos como \u00abneutrales\u00bb, pero que las Escrituras considerar\u00edan pecado?<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfC\u00f3mo distingues entre la tentaci\u00f3n y el pecado en tu vida? \u00bfPuedes pensar en alguna vez en la que hayas experimentado la tentaci\u00f3n, pero no cediste ante ella? \u00bfC\u00f3mo te ayud\u00f3 el Esp\u00edritu a resistir?<\/li>\n\n\n\n<li>Dado que Cristo ha vencido al pecado y recibimos vida por medio de \u00c9l (Rm\u00a07:15-25), \u00bfde qu\u00e9 manera tu conciencia de tu depravaci\u00f3n y de tu batalla continua con el pecado profundizan tu apreciaci\u00f3n de su gracia?<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfC\u00f3mo te ves motivado a depender del Esp\u00edritu en tu batalla diaria contra el pecado?<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>\u2014<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Parte III: La Confesi\u00f3n Y El Arrepentimiento<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Una respuesta com\u00fan al cap\u00edtulo anterior, especialmente en los debates sobre el deseo y la atracci\u00f3n por el mismo sexo, es que ver a los deseos desordenados como un pecado abruma innecesariamente al creyente con condenaci\u00f3n y culpa. Si los deseos internos desordenados son un pecado, \u00bfresulta esto en la necesidad de confesar el pecado constantemente y nunca estar del todo \u00abbien con Dios\u00bb?<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de que esta objeci\u00f3n es bienintencionada, a menudo motivada por el deseo de cuidar a los cristianos desanimados, malinterpreta el pecado, la gracia de Dios, nuestra naturaleza ca\u00edda, la confesi\u00f3n y el arrepentimiento (adem\u00e1s de la diferencia entre estos). Es, en \u00faltima instancia, incoherente.<\/p>\n\n\n\n<p>Si los pecados que no confesamos hacen que no estemos nunca del todo \u00abbien con Dios\u00bb, l\u00f3gicamente, la confesi\u00f3n de estos pecados deber\u00edan ser parte de lo que nos hace estar bien con \u00c9l. Esto es afirmar que los pecados que no confesamos hacen que estos no est\u00e9n pagados del todo (porque de ser as\u00ed, estar\u00edamos bien con Dios). Esta creencia niega que eres salvo solo por la fe en Cristo (Jn&nbsp;3:16; Hch&nbsp;10:43; Ga&nbsp;2:16; Ef&nbsp;2:8; Rm&nbsp;3:28; 5:1) y el sacrificio \u00fanico y eterno de Cristo (Jn&nbsp;19:30; Hb&nbsp;7:27; 9:26; 10:10,&nbsp;14). Como veremos a continuaci\u00f3n, la confesi\u00f3n es una parte importante de la vida cristiana, pero no te salva. En Cristo, <em>todos <\/em>tus pecados (pasados, presentes y futuros) han sido perdonados <em>en su totalidad <\/em>(Ef&nbsp;1:7; Col&nbsp;2:13; Hb&nbsp;8:12). Como lo expres\u00f3 maravillosamente Richard Sibbes: \u00abHay m\u00e1s misericordia en Cristo que pecado en nosotros\u00bb. Si confesar nuestros pecados no es lo que nos hace estar bien con Dios, \u00bfpor qu\u00e9 lo hacemos? \u00bfQu\u00e9 es la confesi\u00f3n? \u00bfC\u00f3mo se relaciona con el arrepentimiento?<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>\u00bfQu\u00e9 es la confesi\u00f3n?<\/em><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>La confesi\u00f3n del pecado es el acto de reconocer un pecado espec\u00edfico, lamentarse por ello, asumir nuestra responsabilidad y reconocerlo ante Dios (y a veces tambi\u00e9n ante los dem\u00e1s).<\/p>\n\n\n\n<p>La confesi\u00f3n cultiva la perspectiva adecuada del pecado. Vemos al pecado como Dios lo ve, y estamos de acuerdo con su juicio por ello. Admitimos que nuestro pecado es real, malvado, y que debemos combatirlo y mortificarlo. Hacemos esto teniendo presente la Palabra de Dios para que ilumine nuestros corazones, como la medida precisa de todos nuestros pensamientos, deseos, acciones y palabras. Por medio de las Escrituras, llegamos a ver lo terrible que es nuestro pecado.<\/p>\n\n\n\n<p>Al ver nuestro pecado con exactitud, la confesi\u00f3n cultiva la humildad. Admitimos que hemos fallado y no intentamos salvar las apariencias, ya sea minimizando el error o buscando echar la culpa a alguien m\u00e1s. Es m\u00e1s que un simple: \u00abLo siento\u00bb. Confesamos pecados espec\u00edficos y concretos, asumiendo y reconociendo ante Dios lo que hicimos. El pecado prospera en la oscuridad, donde puede desarrollarse y crecer (Pr&nbsp;28:13a). La confesi\u00f3n descubre al pecado para que podamos verlo como realmente es (Jn&nbsp;1:8; 3:19-21; Ef&nbsp;5:13; Sal&nbsp;32:5). Esta es la mejor forma de combatir al pecado en tu vida, y un paso esencial para aprender a lidiar con la atracci\u00f3n por el mismo sexo. \u00bfQuieres que el pecado crezca y te domine? Oc\u00faltalo. \u00bfQuieres matarlo? Confiesa con humildad tu pecado ante Dios y los dem\u00e1s (St&nbsp;5:16).<\/p>\n\n\n\n<p>El deseo de sacar el pecado a la luz es un regalo de Dios. El Esp\u00edritu Santo es quien nos permite confesarnos. Como hijos de Dios, deber\u00edamos odiar al pecado porque Dios lo hace, y desear eliminarlo de nuestras vidas. A menudo fracasamos en esto. Experimentamos conflicto entre nuestros deseos pecaminosos y nuestros deseos por las cosas de Dios (Rm&nbsp;7:15-25). Sin embargo, si Cristo nos redime, tenemos una naturaleza nueva y viva espiritualmente que desea las cosas de Dios. Ya que nuestra vida est\u00e1 oculta con Cristo en Dios, debemos dar muerte al pecado que hay en nosotros (Col&nbsp;3:3, 5).<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00fan m\u00e1s importante, la confesi\u00f3n nos recuerda la gloriosa salvaci\u00f3n que poseemos en Cristo. Cuando confesamos nuestros pecados, Dios promete perdonarnos y limpiarnos de toda maldad (1&nbsp;Jn&nbsp;1:9; Pr&nbsp;28:13b). La confesi\u00f3n no causa el perd\u00f3n, sino que fluye de \u00e9l. Muestra que verdaderamente estamos en Cristo, debido a que reconocemos pecados que ya han sido perdonados. Declara con valor el perd\u00f3n que encontramos en la sangre expiatoria de Cristo. La realidad de nuestro pecado podr\u00eda aplastarnos con todo su peso, pero la confesi\u00f3n nos recuerda que nuestra salvaci\u00f3n en Cristo es mucho m\u00e1s grande. Nos recuerda que somos terribles pecadores, pero aun as\u00ed Cristo nos redimi\u00f3 del pecado (1&nbsp;Tm&nbsp;1:15; Rm&nbsp;3:23-24; 2&nbsp;Co 5:21). En todo esto, por medio de la confesi\u00f3n, volvemos a Dios habiendo errado, extraviados como ovejas perdidas. La confesi\u00f3n del pecado restaura la comuni\u00f3n con Dios que rompimos. Restaura el sentimiento de fraternidad en nuestros corazones, a pesar de que la aceptaci\u00f3n de Dios nunca cambia. En la confesi\u00f3n, volvemos a Cristo, el Gran M\u00e9dico, quien nos cura y nos restaura (Is&nbsp;53:5; 1&nbsp;P&nbsp;2:24). De esta manera, la confesi\u00f3n es una parte esencial del arrepentimiento.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>\u00bfQu\u00e9 es el arrepentimiento?<\/em><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>El arrepentimiento es el acto de ver nuestro pecado, apenarnos por ello, confesarlo y volvernos a Dios. Si bien la confesi\u00f3n es un componente fundamental del arrepentimiento, el arrepentimiento en s\u00ed mismo es m\u00e1s amplio. La confesi\u00f3n surge de ver al pecado y lamentarse, antes de alejarnos de \u00e9l. El arrepentimiento es el proceso completo de dar un giro de 180&nbsp;grados, rechazando nuestro pecado y volvi\u00e9ndonos a Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>El arrepentimiento implica ver nuestro pecado. No podemos arrepentirnos de lo que no vemos. Nuestros corazones son enga\u00f1osos (Jr&nbsp;17:9), y es f\u00e1cil encontrar excusas para nuestro pecado. Queremos evitar hacernos responsables y rendir cuentas. Por lo tanto, el primer paso necesario para el arrepentimiento es ver nuestro pecado por lo que es.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez que vimos nuestro pecado, el arrepentimiento requiere que nos lamentemos por ello. No es suficiente solo reconocer que hicimos algo mal. El arrepentimiento de verdad est\u00e1 marcado por una tristeza que proviene de Dios (2&nbsp;Co 7:9-11). No es simplemente un lamento mundano por haber sido atrapados ni decepci\u00f3n porque los efectos del pecado est\u00e1n incomod\u00e1ndote. La tristeza que viene de Dios es aflicci\u00f3n, tristeza genuina ante la presencia del pecado. Como en las bienaventuranzas, somos los \u00abpobres en esp\u00edritu\u00bb y \u00ablos que sufren\u00bb. Sentimos el peso del pecado y vemos sus consecuencias desde la perspectiva de Dios. Debemos apenarnos de coraz\u00f3n, ya que reconocemos a nuestro pecado como una traici\u00f3n contra un Dios santo, merecemos ser condenados. La tristeza por el pecado conduce a una confesi\u00f3n sincera.<\/p>\n\n\n\n<p>El arrepentimiento implica confesar nuestro pecado. Un coraz\u00f3n arrepentido no busca defenderse ni ofrecer excusas. No podemos arrepentirnos de los pecados que ocultamos. En cambio, debemos reconocer con honestidad que ofendimos a nuestro Padre santo y amoroso. Confesamos nuestra falla, como David en Salmos&nbsp;51. A trav\u00e9s de la confesi\u00f3n, la angustia por nuestra pecaminosidad es reemplazada por la alegr\u00eda en la justicia de Cristo. Vemos que somos bendecidos y que descansamos en la seguridad del perd\u00f3n que nos promete Dios. Al reconocer la amabilidad amorosa que nos brinda Cristo, nos vemos motivados a abandonar nuestro pecado.<\/p>\n\n\n\n<p>El arrepentimiento requiere que renunciemos a nuestro pecado y nos volvamos a Cristo. Un coraz\u00f3n que ve de la forma correcta al pecado, se lamenta por \u00e9l y lo confiesa, tambi\u00e9n lo aborrecer\u00e1 (Rm&nbsp;12:9). Cuando aborrecemos el pecado, huimos de \u00e9l. Deseamos obedecer a Dios y guardar sus mandamientos, no transgredirlos. El arrepentimiento verdadero reconoce que la ley de Dios es buena. Motiva al creyente a mortificar cualquier cosa que vaya en contra de esta buena ley. El arrepentimiento impulsa al cristiano a huir de la tentaci\u00f3n y no darle cabida al diablo (St&nbsp;4:7; Ef&nbsp;4:27). Si el pecado nos aleja de Dios, con el arrepentimiento volvemos a \u00c9l (Hch&nbsp;3:19; Is&nbsp;55:7). El verdadero arrepentimiento se caracteriza por los frutos que producimos al vivir de acuerdo con nuestro arrepentimiento y nuestra fe (Mt&nbsp;3:8; Ef&nbsp;2:8-10). El punto culminante del arrepentimiento es nuestro regreso a Dios con amor y obediencia renovada. Este regreso es fundamental para cualquier cristiano que se sienta atra\u00eddo por personas del mismo sexo, ya que alinea el coraz\u00f3n con la voluntad de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>El arrepentimiento se representa en la par\u00e1bola del hijo pr\u00f3digo (Lc 15:11-32). El hijo se da cuenta de la amargura de su pecado. No busca minimizarlo, sino que lo confiesa humildemente y regresa a su padre. El padre lo recibe con los brazos abiertos, al igual que lo hace Dios cuando volvemos a \u00c9l.<\/p>\n\n\n\n<p>El arrepentimiento reconoce que no somos simplemente personas que cometen pecados. Somos pecadores por naturaleza. Implica abordar nuestros pecados concretos y espec\u00edficos como tambi\u00e9n nuestra naturaleza pecadora m\u00e1s profunda. Llega a la ra\u00edz (el pecado original) y a los frutos (los pecados reales). Confesamos nuestros pecados individualmente, arrepinti\u00e9ndonos de ellos y abandon\u00e1ndolos. Nos arrepentimos de nuestra naturaleza pecadora de forma m\u00e1s amplia, lamentando nuestro pecado, aborreci\u00e9ndolo cada vez m\u00e1s y buscando mortificarlo en nuestros corazones. El arrepentimiento se profundiza a medida que conocemos m\u00e1s cu\u00e1n pecadores que somos en verdad. Dado que nunca podremos huir de nuestro pecado inherente hasta la muerte, siempre necesitaremos arrepentirnos. Al arrepentirnos continuamente, magnificamos de manera constante la gloria de Dios en Cristo. En \u00c9l hallamos el consuelo verdadero.<\/p>\n\n\n\n<p>La vida del cristiano es una vida de arrepentimiento constante. Si eres cristiano y batallas con la atracci\u00f3n por el mismo sexo, puede que tu vida de arrepentimiento tenga un t\u00f3pico recurrente. Esto no es diferente de cualquiera de nosotros. Todos solemos batallar m\u00e1s con un pecado que con otros. Todos tenemos \u00e1reas de pecado con las que luchamos durante la mayor parte de nuestra vida. Aun as\u00ed, sin siquiera conocerte, puedo afirmar que luchas con muchos otros pecados. Tristemente, nuestra naturaleza corrupta es muy predecible. Ten cuidado: un conjunto de pecados no debe definirte. Eres m\u00e1s que tu pecado. Eres un pecador redimido y salvado por un Dios misericordioso. En Cristo, has sido liberado. Todos tus pecados fueron perdonados en \u00c9l. A pesar de que estemos enfocados mayormente en las \u00e1reas de pecado m\u00e1s grandes de nuestras vidas, debemos arrepentirnos y luchar contra todos ellos. <\/p>\n\n\n\n<p>El verdadero arrepentimiento se caracteriza por los frutos que producimos. Implica tomar la decisi\u00f3n de luchar contra el pecado y amar a Dios. No jugamos con nuestro pecado. No intentamos acercarnos lo m\u00e1ximo posible sin actuar f\u00edsicamente sobre \u00e9l. El pecado es algo que cometemos y por lo que sufrimos. No deber\u00edamos asumirlo como nuestra identidad. Los deseos pecaminosos no pueden \u00absublimarse\u00bb ni reutilizarse con fines sagrados. El pecado es pecado, y solo puede ser pecado. Deber\u00edamos dar muerte a nuestros deseos pecaminosos y alejarnos de ellos para volvernos hacia Dios y crecer en la santidad. Esta es la aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica de la fe cristiana en cuanto a la atracci\u00f3n por el mismo sexo: un compromiso diario a alejarse del pecado y acercarse a Cristo, aprendiendo c\u00f3mo superar la atracci\u00f3n por personas del mismo sexo al caminar en el Esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>Preguntas para reflexionar:<\/em><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00bfDe qu\u00e9 manera la objeci\u00f3n de que necesitar confesar tus pecados constantemente hace que \u00abnunca est\u00e9s del todo bien con Dios\u00bb distorsiona y malinterpreta el evangelio?<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfDe qu\u00e9 forma eres culpable de tener esta misma perspectiva del pecado y la confesi\u00f3n?<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfEs nueva para ti la idea de que el arrepentimiento es regresar al Dios que nunca te abandon\u00f3? \u00bfC\u00f3mo redefine esto tu concepto de Dios y de tu pecado?<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfC\u00f3mo se ve en la pr\u00e1ctica el arrepentimiento de los deseos por el mismo sexo? \u00bfC\u00f3mo podr\u00edan ayudarte a lidiar con la atracci\u00f3n por el mismo sexo las categor\u00edas de \u00abver el pecado, lamentar el pecado, confesar el pecado y alejarse del pecado\u00bb?<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>\u2014<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Parte IV: La Santificaci\u00f3n<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>En el cap\u00edtulo anterior, hablamos del proceso de alejarnos del pecado para volver a Dios. Nuestras vidas deber\u00edan estar caracterizadas por un crecimiento en la semejanza a Cristo, mientras escapamos constantemente del pecado y buscamos la santidad. Este crecimiento en la semejanza a Cristo se denomina com\u00fanmente santificaci\u00f3n, y es crucial para comprender los temas del Evangelio relacionados con la atracci\u00f3n por el mismo sexo.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>\u00bfQu\u00e9 es la santificaci\u00f3n?<\/em><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>La santificaci\u00f3n es el proceso de ser apartado (volverse santo). Es la renovaci\u00f3n en nosotros de la imagen de Cristo. En las Escrituras, vemos que se habla de esto de dos maneras: como un hecho definitivo y como un proceso progresivo.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Definitivo<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>El Nuevo Testamento a menudo habla de la santificaci\u00f3n como algo que los creyentes ya experimentaron. Pablo les escribe a los cristianos comunes y corrientes que a\u00fan luchan con el pecado y los llama \u00absantificados en Cristo Jes\u00fas\u00bb, o incluso \u00absantos\u00bb en algunas traducciones (1\u00a0Co\u00a01:2, v\u00e9ase tambi\u00e9n Ef\u00a01:1; 4:12; Flp\u00a04:21). Les recuerda que \u00abhan sido lavados, santificados y justificados\u00bb (1\u00a0Co\u00a06:11). De la misma manera, en Hebreos se dice que los cristianos \u00absomos santificados\u00bb a trav\u00e9s del sacrificio de Jes\u00fas \u00abuna vez y para siempre\u00bb (Hb\u00a010:10).\u00a0Esto quiere decir que, en el momento en el que una persona pone su fe en Cristo, Dios la declara santa y la aparta como suya. Unidos a Cristo, los creyentes participan de los beneficios de su muerte y resurrecci\u00f3n (Rm\u00a06:3-5; 1\u00a0Co\u00a01:30; Ef\u00a02:4-6). <\/p>\n\n\n\n<p>Este acto cambia nuestra naturaleza, de tal manera que el creyente ha muerto al pecado y es una nueva creaci\u00f3n en Cristo (Rm\u00a06:2; 2\u00a0Co\u00a05:17). Marca una ruptura definitiva del dominio del pecado, en la que este ya no nos gobierna a pesar de su presencia continua en esta vida. Dios nos declara santos, no por nada que hayamos hecho, sino porque pertenecemos a Cristo y estamos cubiertos por su obra consumada. Esto es distinto de la justificaci\u00f3n, en la que Dios justifica a los imp\u00edos y quita la culpa del pecado (Rm\u00a04:5). En la santificaci\u00f3n, Dios elimina el poder del pecado, cambiando nuestra naturaleza para que seamos justos. Este acto de separaci\u00f3n definitiva en la conversi\u00f3n a menudo se denomina santificaci\u00f3n \u00abdefinitiva\u00bb, y es la base de todo nuestro crecimiento en la santidad a lo largo de la vida cristiana. Esta verdad es el pilar de la fe cristiana y la atracci\u00f3n por el mismo sexo.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Progresiva<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Ser apartado para la santificaci\u00f3n en Cristo no quiere decir que los creyentes sean perfectos. Existe una tensi\u00f3n entre lo que ya somos y lo que seremos, un estado de \u00abya, pero a\u00fan no\u00bb en la vida cristiana. Somos santificados y estamos siendo santificados. Nos hemos despojado de la vieja naturaleza y revestido de la nueva en Cristo (Ga&nbsp;3:27; Col&nbsp;3:9-10), pero aun as\u00ed debemos dar muerte al pecado y no dejar que reine en nuestros cuerpos (Rm&nbsp;6:12). Por lo tanto, la vida cristiana est\u00e1 caracterizada por el crecimiento mientras combatimos el pecado y aprendemos a caminar en obediencia a Cristo (Rm&nbsp;6:12; Col&nbsp;1:10). Esta transformaci\u00f3n continua se denomina santificaci\u00f3n \u00abprogresiva\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Si la santificaci\u00f3n definitiva responde la pregunta de qui\u00e9n eres actualmente en Cristo, la santificaci\u00f3n progresiva aborda c\u00f3mo esa realidad se desarrolla en la vida cotidiana. La santificaci\u00f3n progresiva es el proceso permanente, impulsado por el Esp\u00edritu, por el cual los creyentes se liberan cada vez m\u00e1s del poder del pecado y se renuevan a imagen de Cristo (Ef&nbsp;4:23-24; Col&nbsp;3:10).<\/p>\n\n\n\n<p>Las Escrituras representan con exactitud la lucha continua de los creyentes contra el pecado, incluyendo a quienes batallan con la atracci\u00f3n por el mismo sexo. Nuestra lucha continua no es un s\u00edmbolo de muerte, sino de vida espiritual. Los pecados recurrentes nos obligan a aferrarnos a Cristo y depender de \u00c9l. Nos hacen anhelar el cielo, donde no habr\u00e1 m\u00e1s pecado. Nos humillan, nos acercan al arrepentimiento y nos obligan a depender de Cristo crucificado. Sin embargo, debemos recordar que nuestro pecado es vencido en \u00faltima instancia. Dios nos brinda la gracia suficiente para resistir la tentaci\u00f3n (1&nbsp;Co&nbsp;10:13), de modo que los creyentes ya no sean esclavos de los deseos pecaminosos, sino que est\u00e9n empoderados para resistirlos y superarlos cada d\u00eda m\u00e1s. La victoria progresiva sobre el pecado es real: los deseos pueden ser debilitados, mortificados y, en algunos casos, superados por completo, ya que el Esp\u00edritu renueva nuestro interior. El arrepentimiento diario es fundamental para la santificaci\u00f3n. Nuestra nueva naturaleza es renovada y fortalecida a trav\u00e9s de la pr\u00e1ctica continua de alejarnos del pecado. No debemos amoldarnos al mundo actual, sino ser transformados mediante la renovaci\u00f3n de nuestra mente (Rm&nbsp;12:2). Dios de seguro terminar\u00e1 lo que comenz\u00f3 a medida que nos santifique hasta la venida de Jesucristo (Flp&nbsp;1:6; 1&nbsp;Ts&nbsp;5:23).<\/p>\n\n\n\n<p>La realidad de la santificaci\u00f3n definitiva significa que, a pesar de tus batallas actuales con la atracci\u00f3n por el mismo sexo, sin importar qu\u00e9 tanto luches contra los deseos pecaminosos, <em>est\u00e1s <\/em>santificado. Dios te ve como santo, tal como Cristo es santo. Dios no solo te liber\u00f3 de la culpa y la condenaci\u00f3n del pecado, tambi\u00e9n te apart\u00f3 como uno de sus santos. Esta es tu identidad fundamental.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n deber\u00edamos recordar que la santificaci\u00f3n progresiva es un camino permanente, con sus altos y bajos. Esto no justifica nuestro pecado, sino que nos anima a levantarnos y seguir luchando cuando cedemos ante nuestros deseos. El deseo homosexual no es algo de lo que no se pueda escapar. En 1&nbsp;Corintios&nbsp;6, Pablo describe c\u00f3mo \u00ablos injustos no heredar\u00e1n el reino de Dios\u00bb (v. 9). Esto incluye a \u00ablos inmorales sexuales\u00bb y \u00ablos homosexuales\u00bb (v.&nbsp;9). Aun as\u00ed, el siguiente vers\u00edculo declara: \u00abY eso eran algunos de ustedes. Pero ya han sido lavados, santificados y justificados en el nombre del Se\u00f1or Jesucristo y por el Esp\u00edritu de nuestro Dios\u00bb (v.&nbsp;11). Este es un pasaje clave en cuanto a la atracci\u00f3n por el mismo sexo en la Biblia. \u00a1Son grandiosas noticias! Aunque los deseos permanezcan, hemos sido liberados de nuestro pecado. Si has mantenido un estilo de vida activamente homosexual, esto ya no te define. Eso eras, pero ya has sido lavado y santificado. Alabado sea Dios por su gracia que transforma vidas.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque no se nos promete vencer por completo ning\u00fan pecado en esta vida, esto no quiere decir que la libertad no sea posible. Si bien la heterosexualidad no es el objetivo para un cristiano que sienta atracci\u00f3n por personas del mismo sexo, los deseos pecaminosos no son una realidad que no se pueda cambiar. Puede que el mundo nos ense\u00f1e esto \u2014a menudo describi\u00e9ndolo como una atracci\u00f3n sexual gen\u00e9tica fija o un trastorno permanente de atracci\u00f3n hacia el mismo sexo\u2014, pero no es as\u00ed en las Escrituras. La Biblia te dice que en Cristo eres libre del dominio del pecado, lo que brinda una ayuda cristiana real para quienes tengan deseos homosexuales. Podemos ser transformados de forma genuina con una nueva naturaleza. Este cambio no puede ser impuesto ni forzado: ocurre de verdad. Hay quienes vencen sus deseos hasta el punto de poder casarse a pesar de sentirse atra\u00eddos por su mismo sexo en el pasado. Hay quienes no lo logran.<\/p>\n\n\n\n<p>La heterosexualidad no es el objetivo de la santificaci\u00f3n. A pesar de ser \u00abnaturales\u00bb en cuanto a su prop\u00f3sito original, los deseos heterosexuales pueden ser igualmente desordenados. El punto de la santificaci\u00f3n es crecer en la semejanza a Cristo. Puede que no nos liberemos del todo del pecado en esta vida, pero deber\u00edamos ver algo de crecimiento a lo largo del tiempo a medida que mortificamos nuestro pecado en el poder del Esp\u00edritu. Alg\u00fan d\u00eda estaremos libres de pecado. Esto nos brinda esperanza sobre c\u00f3mo superar la atracci\u00f3n hacia el mismo sexo en el sentido m\u00e1s profundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto deber\u00eda volvernos implacables a la hora de matar a nuestro pecado, desde que comienza a ser un deseo en nuestro coraz\u00f3n. El pecado no busca nada menos que tu destrucci\u00f3n. Como advierte c\u00e9lebremente John Owen: \u00abMata a tu pecado siempre o este te matar\u00e1\u00bb. Desafortunadamente, muchos l\u00edderes cristianos afirman que los deseos por el mismo sexo no son pecaminosos si no se act\u00faa en consecuencia. Esto conduce a un concepto err\u00f3neo y debilita la obra convencedora del Esp\u00edritu en el coraz\u00f3n de los creyentes. Si bien debemos tener cuidado de no imponer restricciones donde la Palabra de Dios no las impone, de igual manera debemos tener cuidado y no avalar ni promover las cosas que la Palabra denuncia claramente como pecado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>Preguntas para reflexionar:<\/em><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00bfDe qu\u00e9 manera comprender la santificaci\u00f3n definitiva moldea la forma en la que te ves a ti mismo en Cristo? \u00bfC\u00f3mo ves el pecado o los deseos pecaminosos recurrentes a la luz de esto?<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfQu\u00e9 pecados espec\u00edficos puedes considerar \u00abmuertos\u00bb actualmente a la luz de la santificaci\u00f3n progresiva?<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfCu\u00e1les son algunos pecados que necesitas mortificar, pero a los que no les has prestado tanta atenci\u00f3n?<\/li>\n\n\n\n<li>Tras analizar el fruto del Esp\u00edritu (Gal\u00a05:22-23), \u00bfd\u00f3nde ves evidencia del trabajo santificador de Dios en tu vida?<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfDe qu\u00e9 manera la promesa de que Dios completar\u00e1 la obra que comenz\u00f3 en ti (Flp\u00a01:6) te anima a seguir combatiendo el pecado, incluso cuando sientes que tu progreso es lento o no es lineal? \u00bfC\u00f3mo deber\u00eda esta esperanza moldear tu respuesta ante el fracaso?<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>\u2014<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Parte V: La Comunidad En La Iglesia Local<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Jam\u00e1s debimos combatir el pecado solos. No somos lo suficientemente fuertes como para luchar contra el pecado con nuestras fuerzas o sabidur\u00eda. Dios dise\u00f1\u00f3 a la iglesia local para ser una comunidad comprometida de creyentes que caminan juntos a trav\u00e9s de la vida cristiana, y se ayudan unos a otros a resistir el pecado, crecer en santidad y perseverar en la fe hasta el final. Para aquellos cristianos que luchan con deseos por el mismo sexo, la iglesia local no es un apoyo perif\u00e9rico.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>Cuestiones pol\u00edticas: una iglesia que se toma el pecado y el amor en serio<\/em><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Si la iglesia es el contexto ordenado por Dios para conservar la santidad en su pueblo, es muy importante c\u00f3mo esta se organiza y se dirige. La estructura de una iglesia (su pol\u00edtica) moldea inevitablemente su cultura y c\u00f3mo vive su comunidad. La forma en la que una iglesia concibe la membres\u00eda, la disciplina y la autoridad comunica qu\u00e9 cree en verdad sobre el pecado y la salvaci\u00f3n. Esta estructura es a menudo el h\u00e9roe olvidado para quienes se preguntan c\u00f3mo lidiar con la atracci\u00f3n por el mismo sexo dentro de una comunidad fiel.<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, la membres\u00eda eclesi\u00e1stica significativa genera una responsabilidad mutua. Ser miembro no es una elecci\u00f3n de consumo, es un pacto en el que los creyentes se comprometen con el crecimiento espiritual de los dem\u00e1s, lo que incluye rendirse cuentas mutuamente ante los mandamientos de Dios. Al ser miembro, un individuo se compromete con la iglesia entera, y la iglesia entera se compromete con ese individuo. Ser miembro de una iglesia implica invitar a los dem\u00e1s a que hablen sobre tu vida, incluso si no es algo c\u00f3modo de escuchar (Ef&nbsp;4:16-17). Los miembros se comprometen a vivir con transparencia, decir la verdad con amor y amar al otro lo suficiente como para responsabilizarlo en su vida cristiana. La membres\u00eda en una iglesia debe significar algo, ya que nos discipulamos unos a otros, nos animamos unos a otros, nos cuidamos unos a otros y vivimos abiertamente unos con otros. Este tipo de vulnerabilidad es fundamental a la hora de abordar la atracci\u00f3n por el mismo sexo.<\/p>\n\n\n\n<p>En segundo lugar, la disciplina de la iglesia toma al pecado en serio. La disciplina de la iglesia es el proceso de enfrentar al pecado en la vida de sus miembros, ya sea con una reprimenda en privado o la expulsi\u00f3n formal de la membres\u00eda, con el objetivo de la restauraci\u00f3n. La disciplina de la iglesia refleja y exalta a Cristo, ya que resguarda su nombre y su gloria. En un mundo que minimiza el pecado y trata a los deseos personales como algo sagrado, la disciplina eclesi\u00e1stica b\u00edblica se impone como un testimonio contracultural. Las Escrituras nos ense\u00f1an que el pecado persistente y sin arrepentimiento es peligroso, no solo para ti, sino para todo el cuerpo de la iglesia (1\u00a0Co 5:6-8). Incluso si confrontar al pecado es dif\u00edcil, es lo que Dios ordena (Mt\u00a018:15-20). La disciplina de la iglesia siempre tiene el objetivo de restaurar al creyente en arrepentimiento (1\u00a0Co\u00a05:4; 2\u00a0Co\u00a02:5-8; Gal\u00a06:1). <\/p>\n\n\n\n<p>La disciplina de la iglesia cumple con los compromisos de una membres\u00eda significativa. \u00bfC\u00f3mo podemos afirmar estar comprometidos con el bienestar espiritual de los dem\u00e1s si no somos capaces de cumplir y decirles las verdades dif\u00edciles? A trav\u00e9s de la disciplina de la iglesia, nos protegemos unos a otros del encanto del pecado. Nos advertimos de los peligros del pecado y nos animamos en nuestra batalla. Para alguien que lucha con la atracci\u00f3n por el mismo sexo, esta protecci\u00f3n no es un acto de hostilidad, sino de amor profundo, que lo preserva en la fe cristiana y en la lucha contra la atracci\u00f3n por el mismo sexo manteni\u00e9ndolo unido a Cristo.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>Una cultura de discipulado<\/em><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>La cultura de discipulado es parte de una iglesia sana. El discipulado, impulsado por la membres\u00eda significativa, es el acto de caminar junto a otros cristianos, mientras buscamos ayudarnos a madurar en la fe (Ef&nbsp;4:14-16; Col&nbsp;1:28; Rm&nbsp;15:1-2; 1&nbsp;Ts 5:11). Los programas y las estructuras no pueden generar esto, ni tampoco las simples pol\u00edticas sobre la atracci\u00f3n hacia el mismo sexo. Lo que se necesita es una vida compartida moldeada por relaciones intencionales.<\/p>\n\n\n\n<p>La esencia del discipulado es permitir que los dem\u00e1s te conozcan de verdad. El pecado prospera si se mantiene en secreto. Para crecer, debemos sacarlo a la luz. Las Escrituras relacionan en repetidas ocasiones la salud espiritual con el concepto de caminar en la luz juntos cuando confesamos nuestros pecados, oramos los unos por los otros y llevamos las cargas de los dem\u00e1s (St&nbsp;5:16; Gal&nbsp;6:2). Esto quiere decir que deber\u00edamos tener una apertura genuina con los dem\u00e1s cristianos. Puede que sea con una persona, dos o varias, dependiendo de tus habilidades relacionales. Las Escrituras aclaran que la fe cristiana no es una fe solitaria. Una cultura de discipulado promueve la rendici\u00f3n de cuentas sincera, en la que los cristianos puedan abrirse con los dem\u00e1s y admitir con humildad sus luchas. Una iglesia que forma disc\u00edpulos tiene claro que todos los cristianos est\u00e1n combatiendo el pecado. Quienes luchan con la atracci\u00f3n por el mismo sexo no forman parte de una categor\u00eda especial que los excluya. Sus deseos son una manifestaci\u00f3n en particular de la lucha humana con el pecado.<\/p>\n\n\n\n<p>El discipulado implica el aliento y el fortalecimiento. Nadie prospera y crece solo con reprimendas. Necesitamos recordatorios del evangelio: la gracia que hemos recibido, que nuestros pecados fueron perdonados por Dios, la esperanza de la resurrecci\u00f3n. Una cultura de discipulado s\u00f3lida nos ense\u00f1a a mantener los ojos en lo que est\u00e1 por venir, mientras esperamos el regreso de Cristo y la extinci\u00f3n total del pecado. En una comunidad eclesi\u00e1stica, podemos aprender m\u00e1s de la experiencia de los santos maduros a lo largo de d\u00e9cadas de obediencia, sufrimiento, arrepentimiento y alegr\u00eda. Ellos nos animan a continuar luchando y son evidencia del poder del Esp\u00edritu para superar el pecado. <\/p>\n\n\n\n<p>El discipulado tambi\u00e9n requiere de amistad. En un mundo obsesionado con el erotismo y el amor rom\u00e1ntico, debemos recuperar una visi\u00f3n de la amistad cristiana. La amistad se representa en las Escrituras como un bien profundo, capaz de llevar cargas emocionales y espirituales inmensas. Para los cristianos llamados a una obediencia sacrificada, especialmente a la solter\u00eda de por vida \u2014una realidad para muchos cristianos que sienten atracci\u00f3n por su mismo sexo\u2014, la amistad no es un premio de consolaci\u00f3n. Es el medio que Dios les da para sentir amor, alegr\u00eda y pertenencia. Una cultura eclesi\u00e1stica de discipulado deber\u00eda ser intencional a la hora de cultivar amistades reales, sacrificadas y permanentes. As\u00ed, brindamos un anticipo del cielo en el que no seremos entregados en matrimonio, pero estaremos unidos al Cordero y su novia, la Iglesia (Ap\u00a019:6-9).<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>Comunidad cautivadora<\/em><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>La comunidad eclesi\u00e1stica no es solo formativa, es evangelista. Jes\u00fas ense\u00f1\u00f3 que el amor entre cristianos ser\u00eda un testimonio para el mundo (Jn&nbsp;13:34-35). Una comunidad caracterizada por la verdad, la gracia y el amor sacrificial es profundamente cautivadora dentro de una cultura cada vez m\u00e1s quebrantada. En un mundo lleno de soledad y b\u00fasqueda vac\u00eda, la comunidad genuina de la iglesia se destaca. Una iglesia cimentada en el dise\u00f1o de Dios brinda estabilidad a un mundo lleno de crisis de identidad y ofrece una esperanza \u00fanica que no puede encontrarse en otra parte. El amor no es una simple afirmaci\u00f3n. Es un compromiso voluntario con el bien de una persona. La iglesia lo demuestra claramente al combinar convicci\u00f3n con compasi\u00f3n. Cuando los no creyentes ven a los cristianos amar a quienes son distintos a ellos, unidos en formas evidentemente sobrenaturales mientras llevan las cargas de los dem\u00e1s, se sustentan unos a otros, se perdonan y perseveran juntos en la obediencia, ven evidencia viva de la verdad del evangelio.<\/p>\n\n\n\n<p>El deseo que tenemos de pertenecer y ser amados no es inherentemente sexual. Es en esencial humano, ya que fuimos creados con un deseo profundo de ser conocidos y amados por Dios. Nuestra necesidad m\u00e1s profunda no se satisface a trav\u00e9s de la realizaci\u00f3n sexual, sino de la reconciliaci\u00f3n con Dios. La iglesia debe tener cuidado y no reforzar la afirmaci\u00f3n cultural de que la intimidad sexual es la forma principal de conexi\u00f3n humana. Los deseos hacia el mismo sexo no pueden \u00absublimarse\u00bb en una actividad espiritual abstracta, y las \u00abpersonas elegidas\u00bb no son una laguna jur\u00eddica sin pecado para las parejas del mismo sexo. Esta perspectiva es uno de los temas m\u00e1s importantes del evangelio en cuanto a la atracci\u00f3n por el mismo sexo. La pertenencia no depende de la expresi\u00f3n sexual, se basa en la uni\u00f3n con Cristo. Quienes renuncian a las relaciones sexuales por amor a Cristo no son condenados a una vida inferior. Al negarse a s\u00ed mismos y tomar su cruz, hallan vida en abundancia (Mt\u00a016:24-27). No te est\u00e1s perdiendo el amor, est\u00e1s comprometido con una forma mucho m\u00e1s profunda e infinitamente m\u00e1s duradera de este. <\/p>\n\n\n\n<p>La iglesia local deber\u00eda ser una demostraci\u00f3n viva del evangelio, donde se viva el arrepentimiento y el perd\u00f3n. Su vida en comunidad deber\u00eda dar testimonio de que Cristo es mejor que el pecado y de que la obediencia, a pesar de ser dura, vale la pena. La iglesia no es perfecta en esta vida, pero es un lugar en donde las personas imperfectas son bienvenidas, los pecadores son transformados y los santos son formados para la gloria. En la comunidad eclesi\u00e1stica, nunca caminar\u00e1s solo, sino que encontrar\u00e1s la forma definitiva de ayuda cristiana para la atracci\u00f3n hacia el mismo sexo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>Preguntas para reflexionar:<\/em><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00bfPor qu\u00e9 luchar contra el pecado no es algo que Dios quiere que hagamos solos? \u00bfCu\u00e1les son algunas formas en las que has experimentado de manera positiva o negativa a la comunidad cristiana en tu lucha por la santidad?<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfQu\u00e9 es lo que dificulta que otros cristianos te conozcan de forma genuina? \u00bfHay algo que puedas compartir con tu mentor para que pueda ministrarte mejor?<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfC\u00f3mo puedes contribuir para construir amistades genuinas y piadosas en la iglesia?<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>\u2014<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Acerca del autor<\/h3>\n\n\n\n<p><strong>JACOB HARGRAVE <\/strong>est\u00e1 trabajando actualmente en su doctorado en la Universidad de Cambridge. Antes de mudarse a Cambridge con su esposa e hijos, sirvi\u00f3 como asistente pastoral en la iglesia bautista Capitol Hill en Washington,\u00a0D.\u00a0C.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Coming Soon<\/p>\n","protected":false},"featured_media":7116,"template":"","meta":{"_acf_changed":true},"guides-category-es":[15,14,18],"class_list":["post-3447","field_guides","type-field_guides","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","guides-category-es-proximamente","guides-category-es-tu-relacion-con-dios","guides-category-es-tu-relacion-contigo-mismo"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Atracci\u00f3n sexual: perspectiva cristiana sobre el mismo sexo - The Mentoring Project<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Aborda las complejidades de la atracci\u00f3n hacia el mismo sexo con gracia y verdad b\u00edblica. 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