{"id":4079,"date":"2025-06-25T11:01:55","date_gmt":"2025-06-25T11:01:55","guid":{"rendered":"https:\/\/thementoringproject.com\/?post_type=field_guides&#038;p=4079"},"modified":"2026-07-02T19:56:29","modified_gmt":"2026-07-02T19:56:29","slug":"73-stewarding-wealth-using-money-for-eternal-good","status":"publish","type":"field_guides","link":"https:\/\/thementoringproject.com\/es\/field-guide\/73-stewarding-wealth-using-money-for-eternal-good\/","title":{"rendered":"#73 Usar La Riqueza Para Un Bien Eterno: \u00bfQu\u00e9 Dice LaBiblia Sobre E l Dinero?"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Parte I: El Due\u00f1o Y El Administrador<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>La propiedad del Se\u00f1or: Salmos 24 y el mito de la titularidad<\/em><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>\u00bfEs el hombre realmente due\u00f1o del suelo que pisa? Caminamos sobre la tierra, la pavimentamos con las rocas de nuestras ambiciones y la cercamos con documentos legales. Aun as\u00ed, el suelo permanece indiferente ante nuestros reclamos de titularidad. Pertenece al Se\u00f1or. Seg\u00fan Salmos 24:1: \u00abDel&nbsp;Se\u00f1or&nbsp;es la tierra y todo cuanto hay en ella, el mundo y cuantos lo habitan\u00bb. Cada \u00e1tomo de la arena bajo nuestras u\u00f1as y cada d\u00edgito en el libro mayor de una cuenta bancaria es suyo por derecho de creaci\u00f3n. Esta verdad resuena a lo largo de la Biblia. Es una declaraci\u00f3n que hace a\u00f1icos la vanidad del hombre que se ha hecho a s\u00ed mismo. No somos due\u00f1os, solo somos ayudantes, asistentes, administradores. Fuimos contratados para labrar la finca del Se\u00f1or mientras brille el sol, encargados de la supervisi\u00f3n de una granja que nunca fue nuestra en primer lugar, y nunca lo ser\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>Pensar lo contrario es enga\u00f1arnos a nosotros mismos. Es el orgullo de un inquilino que, al haber vivido en una casa por una temporada, comienza a creer que puso los cimientos. Es como la ingenuidad del granjero que piensa que tiene m\u00e1s derechos sobre la finca que el Hijo del Due\u00f1o. Comprender la diferencia entre poseer y administrar el dinero es el primer paso hacia la verdadera libertad. Sin embargo, todos nosotros, ya sea al administrar bienes espirituales o f\u00edsicos, somos responsables de rendir cuentas ante el Amo. Aplicar los principios de mayordom\u00eda b\u00edblica implica reconocer que \u00c9l espera recibir frutos \u2014un retorno de su inversi\u00f3n\u2014, as\u00ed como tambi\u00e9n aprender a ser un buen administrador de los recursos de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfEs Dios realmente el due\u00f1o de mi cuenta bancaria hoy en d\u00eda? <\/strong>S\u00ed. Las Escrituras lo dejan en claro: \u00ab\u201cM\u00eda es la plata y m\u00edo es el oro\u201d, afirma el&nbsp;Se\u00f1or&nbsp;de los Ej\u00e9rcitos\u00bb (Ag&nbsp;2:8). Tu cuenta bancaria es nada m\u00e1s que una parte de su propiedad que te ha sido encargada por un tiempo. Respiramos su aire. Gastamos su oro. Ocupamos su espacio. Incluso la tierra, el medio m\u00e1s b\u00e1sico de producci\u00f3n, pertenece al Se\u00f1or. Dios nos ve como hu\u00e9spedes que no tienen derechos permanentes a su tierra (Lv&nbsp;25:23). Aunque esto deber\u00eda calmarnos, a menudo sucede lo contrario.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es la tensi\u00f3n fundamental del alma humana: queremos ser los amos de la finca, pero solo somos administradores del polvo. \u00bfAcaso un hombre puede reclamar realmente lo que no puede mantener? No podemos aguantar la respiraci\u00f3n por m\u00e1s de unos minutos sin necesitar el aire de vida que Dios nos da. Aun as\u00ed, hablamos de \u00abnuestra\u00bb carrera, \u00abnuestra\u00bb riqueza y \u00abnuestro\u00bb legado, como si fu\u00e9semos los arquitectos de la providencia. Esta es la cruda realidad. Somos apoderados, delegados, representantes del Creador. Administramos riqueza prestada y temporal.<\/p>\n\n\n\n<p>Un coraz\u00f3n renovado debe tener en cuenta esta total dependencia. Dios posee el ganado de miles de colinas, pero tambi\u00e9n posee esas colinas (Sal&nbsp;50:10). Es due\u00f1o de los pulmones que nos permiten alardear y la mente que nos permite planificar. No es cosa menor administrar mal los recursos del Rey. No es simplemente un error financiero: es rebeld\u00eda teol\u00f3gica. Actuamos como si el Amo nunca fuera a regresar. Nos comportamos como si la granja fuera nuestra herencia en lugar de nuestra responsabilidad. Pero los pu\u00f1os cerrados no son necesarios. El Padre est\u00e1 feliz de darnos su reino.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>El alto costo del pecado: G\u00e9nesis 3 y la escasez de la ca\u00edda<\/em><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1ndo comenz\u00f3 esta fiebre de la posesi\u00f3n? Comenz\u00f3 en el Ed\u00e9n, en medio del desastre de un pacto roto. En G\u00e9nesis 3, el coraz\u00f3n humano sufri\u00f3 una transformaci\u00f3n catastr\u00f3fica. Fuimos creados para encontrar nuestra seguridad en la presencia del Padre, pero el pecado nos hizo hu\u00e9rfanos por culpa nuestra. Comenzamos a tener miedo. La ca\u00edda no solo trajo consigo culpa: trajo una escasez visceral y punzante. Dejamos de ver la provisi\u00f3n del Padre en el mundo. Empezamos a creer err\u00f3neamente que \u00c9l estaba reteniendo sus provisiones. Vimos un desierto que ten\u00edamos que conquistar para que no nos consumiera. Por lo tanto, acumulamos. Es por esto que nuestras manos se aferran con fuerza al dinero. Nos aterra no tener lo suficiente, porque ya no confiamos en Aquel que lo tiene todo. El pecado nos hace peque\u00f1os. Estrecha nuestro horizonte hasta que solo podemos ver nuestra necesidad, nuestro ombligo, nuestra supervivencia percibida. Acumulamos escoria porque perdimos de vista el oro de la gracia de Dios. La necesidad de poseer es la cicatriz de la Ca\u00edda. Es el esfuerzo fren\u00e9tico de una criatura ca\u00edda por construir una fortaleza a partir de las sombras.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9 siento tanta presi\u00f3n para ahorrar y acumular m\u00e1s? <\/strong>Esta presi\u00f3n a menudo surge directamente de la Ca\u00edda. En nuestro estado corrupto, buscamos seguridad en las \u00abcosas\u00bb en lugar de buscarla en el Proveedor.<\/p>\n\n\n\n<p>Al menos tres fuerzas operan de forma simult\u00e1nea para reforzar esta presi\u00f3n. En primer lugar, las influencias culturales y de mercado nos rodean cada d\u00eda con consumismo. Los anuncios interminables insin\u00faan que comprar y poseer cosas nos dar\u00e1 toda la felicidad, placer y realizaci\u00f3n que podr\u00edamos desear. Los bancos refuerzan esta din\u00e1mica, ofreciendo planes de cr\u00e9dito sencillos que hunden a las personas en la deuda. Esta es una cultura de gratificaci\u00f3n instant\u00e1nea. En segundo lugar, las preocupaciones conflictivas contribuyen a la presi\u00f3n. Hay razones v\u00e1lidas para ahorrar y planificar para el futuro, tales como las crisis inesperadas, la educaci\u00f3n universitaria o la jubilaci\u00f3n. Sin embargo, pareciera que fuimos configurados para creer que nunca tenemos lo suficiente. Sin importar cu\u00e1nto tengamos, \u00a1creemos err\u00f3neamente que necesitamos el doble! En tercer lugar, el problema espiritual subyacente aporta a la presi\u00f3n. La acumulaci\u00f3n parece brindarnos seguridad y ser una se\u00f1al de \u00e9xito. No obstante, todo esto puede amenazar la devoci\u00f3n a Dios, porque no podemos ser leales a la riqueza y a Dios a la vez. La presi\u00f3n que sentimos refleja una competencia fundamental por nuestra confianza y lealtad definitivas.<\/p>\n\n\n\n<p>La acumulaci\u00f3n nos genera una sensaci\u00f3n de seguridad, pero si no confiamos en la providencia de Dios, esta se vuelve una carga de ansiedad. Una fortaleza hecha de sombras no puede resistirse ante la marea de la providencia. Nos esforzamos y sudamos, pensando que nuestra labor es lo que mueve el mundo. Todo esto es simple vanidad. Es la carrera tras el viento sobre la que nos advirti\u00f3 el Maestro (Ecl 1:14). La fricci\u00f3n entre el coraz\u00f3n y la Palabra se pone en m\u00e1xima evidencia en nuestro deseo de autonom\u00eda. Queremos ser la fuente. Queremos ser el manantial. Sin embargo, solo somos las tuber\u00edas. Cuando una tuber\u00eda comienza a creer que es el agua, se tapa con su propia importancia. La acumulaci\u00f3n es un s\u00edntoma de desnutrici\u00f3n espiritual profunda. Nos privamos del gozo de la soberan\u00eda de Dios porque estamos muy ocupados jugando a ser soberanos. Tenemos miedo de que, si dejamos ir, ya no nos quedar\u00e1 nada. Olvidamos que el Se\u00f1or no es un tirano que nos niega el pan, sino el Padre que provee para las aves del cielo. Aun as\u00ed, en nuestra depravaci\u00f3n, preferimos ser reyes hambrientos de un campo bald\u00edo que sirvientes satisfechos en el palacio del Rey.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>La alegr\u00eda del intermediario: vivir como los repartidores de Dios<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfHay alguna manera de salir de esta jaula que nosotros mismos construimos? Hay una alegr\u00eda que el mundo no puede entender: la alegr\u00eda de ser intermediarios. Debemos considerarnos a nosotros mismos los repartidores de Dios. La riqueza que pasa por nuestras manos \u2014ya sea dinero, tiempo o talento\u2014 no es para nosotros. Debemos hacer que fluya. Es un r\u00edo, no un embalse (2 Co 9:10). Cuando comprendemos que somos simplemente el canal por el cual la bondad del Se\u00f1or llega al mundo, se aliviana el peso de la posesi\u00f3n. Hay una profunda libertad en darse cuenta de que nada es realmente nuestro; por lo tanto, no podemos perder nada. \u00bfCu\u00e1l es la diferencia entre una mentalidad de \u00abembalse\u00bb y una mentalidad de \u00abr\u00edo\u00bb? Una persona con mentalidad de embalse busca acumular riqueza para su seguridad personal, con temor a que se acabe. Una persona con mentalidad de r\u00edo entiende que Dios nos da riquezas para que puedan fluir por medio de los creyentes y as\u00ed satisfacer las necesidades del Reino y de los dem\u00e1s. Si el Se\u00f1or nos manda un cargamento, lo repartimos con alegr\u00eda. Si el cargamento es peque\u00f1o, lo tratamos con fidelidad. Si el cargamento es grande, no nos comportamos de forma orgullosa, ya que sabemos que no fabricamos los bienes; somos solo los repartidores. La presi\u00f3n de mantenernos por nuestra cuenta desaparece cuando nos damos cuenta de que el Due\u00f1o es quien hace el inventario.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, el alma se resiste a esto, ya que quiere llevarse el m\u00e9rito. El alma quiere ver su nombre en la escritura. Debemos volver hacia los senderos antiguos y recordar que los santos de anta\u00f1o entend\u00edan que sus vidas eran como el vapor. Sab\u00edan que eran peregrinos. Sab\u00edan que las cosas de esta vida no son m\u00e1s que escoria que ser\u00e1 consumida por el fuego, dejando solo los restos de lo que fue hecho para la gloria del Rey. Ser mayordomo implica vivir pensando constantemente en el regreso del Se\u00f1or. Es administrar la granja con tal diligencia que, cuando \u00c9l aparezca, vea que su tierra prospera. No estamos aqu\u00ed para construir nuestros propios reinos. Estamos aqu\u00ed para ocupar el suyo hasta que \u00c9l vuelva (Lc 19:13). Somos sus vasallos, sus representantes. Este es el alto llamado de una vida prestada. Es una vida de fricci\u00f3n, s\u00ed, pero tambi\u00e9n de inmensa paz. Cuando no posees nada, no tienes que temer la p\u00e9rdida de nada. Simplemente eres un administrador, un siervo, un intermediario del Dios vivo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo puedo darme cuenta de si estoy actuando como el due\u00f1o o el administrador? <\/strong>La prueba de fuego es sencilla: un due\u00f1o cree tener derecho sobre la riqueza y se ve devastado ante la p\u00e9rdida, mientras que un administrador se siente agradecido por la confianza puesta en \u00e9l y permanece firme ante la p\u00e9rdida porque sabe que el Amo lo tiene todo bajo control. Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 aun as\u00ed temblamos al pensar en el sacrificio? Porque todav\u00eda creemos la mentira de que nuestra vida consiste en la abundancia de nuestras posesiones. La viuda que dio sus dos monedas fue mejor administradora que el hombre rico con sus graneros desbordantes, ya que ella comprendi\u00f3 la teolog\u00eda de la vida prestada (Mc 12:41-44). Sab\u00eda que incluso esas dos moneditas le pertenec\u00edan a \u00c9l. Era una repartidora que devolvi\u00f3 el \u00faltimo cargamento al almac\u00e9n. Esa es la esencia de la fe. Esa es la m\u00e9dula de la vida cristiana: dar muerte al impulso de posesi\u00f3n todos los d\u00edas. La mayordom\u00eda es complicada, pero no tanto como creerse due\u00f1o. La mayordom\u00eda es la determinaci\u00f3n de tomar decisiones que honran a Dios cuando el mundo exige que nos honremos a nosotros mismos. Simplemente somos aquellos en quienes \u00c9l ha confiado para caminar sobre su tierra por una temporada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Parte II: Los \u00cddolos En La Billetera<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p><strong><em>El espejismo de la seguridad: por qu\u00e9 la riqueza nunca parece ser suficiente<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Somos un pueblo perseguido por el fantasma del \u00abnunca es suficiente\u00bb. Es una cifra que permanece siempre en nuestro horizonte, alej\u00e1ndose con cada paso que damos hacia ella. Nos decimos a nosotros mismos que diez mil d\u00f3lares nos alcanzar\u00e1n para estar tranquilos. Los conseguimos. Sin embargo, el miedo permanece. Entonces, nos ponemos como objetivo cien mil o un mill\u00f3n. Creemos que, al conseguir cierta cantidad de oro, nuestro coraz\u00f3n dejar\u00e1 de latir fren\u00e9ticamente. Es una mentira. \u00bfCu\u00e1nto dinero es suficiente para curar la ansiedad financiera? La dura realidad es que el alma nunca podr\u00e1 hallar descanso en un balance bancario y, cuando intentamos hacerlo, es como si le estuvi\u00e9semos pidiendo al polvo que sea un dios. Como nos advirti\u00f3 Jes\u00fas en Lucas 12:15: \u00ab[&#8230;] la vida de una persona no depende de la abundancia de sus bienes\u00bb. El miedo no es un problema financiero, sino teol\u00f3gico. Es el lamento visceral de un coraz\u00f3n que puso su tesoro en el lugar incorrecto.<\/p>\n\n\n\n<p>Buscamos seguridad en la caja fuerte porque olvidamos la soberan\u00eda del Padre. Si Dios no tiene en sus manos nuestro ma\u00f1ana, no hay cantidad de dinero suficiente que nos pueda proteger de los terrores de un mundo quebrantado. Acumulamos porque intentamos construir un muro contra la providencia, pero ese muro est\u00e1 hecho de arena. Cuanto m\u00e1s apilamos, m\u00e1s nos damos cuenta de que f\u00e1cilmente una enfermedad, una ca\u00edda en la bolsa o un acto de Dios puede arrebat\u00e1rnoslo todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es la vanidad del mundo. Sudamos por n\u00fameros que no nos aman ni podr\u00e1n salvarnos cuando llegue el ocaso de la vida. A menudo, la gente se pregunta: \u00ab\u00bfEs un pecado ahorrar dinero para el futuro?\u00bb. Sin embargo, el problema m\u00e1s profundo con frecuencia yace en un coraz\u00f3n que lucha con la ansiedad financiera. Confiar en la riqueza es apoyar todo nuestro peso en una ca\u00f1a que ya se est\u00e1 rompiendo. La propia naturaleza humana nos lleva a buscar la paz en cosas ef\u00edmeras, lo que hace que muchos se pregunten: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 siempre estoy preocupado por el dinero?\u00bb, cuando deber\u00edan estar confiando sus finanzas a Dios.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>La comparaci\u00f3n y el abismo de la envidia: la muerte de la gratitud<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Salimos a la vereda, miramos al patio del vecino, y la alegr\u00eda de nuestro hogar se desvanece. Este es el abismo de la envidia, una grieta profunda y afilada que devora la esencia de nuestra gratitud. Vemos el auto nuevo del vecino, su \u00e9xito impecable y, de pronto, la provisi\u00f3n que recibimos de Dios el d\u00eda anterior parece basura. Este es el veneno de la comparaci\u00f3n. Es un robo. Nos arrebata la capacidad de agradecer por el pan de cada d\u00eda que tenemos sobre la mesa. \u00bfPor qu\u00e9 comparamos constantemente nuestra riqueza con la de los dem\u00e1s? Lo hacemos porque hemos atado nuestra identidad a nuestra posici\u00f3n relativa en el mundo. No levantamos la mirada hacia la Cruz; miramos hacia los costados en el jard\u00edn. La envidia nace del orgullo. Es el rechazo a conformarse con lo que el Se\u00f1or ha dispuesto. Cuando codiciamos, le estamos diciendo a Dios que cometi\u00f3 un error en su contabilidad. Le estamos diciendo que fue muy generoso con otros y taca\u00f1o con nosotros. Esta es la fricci\u00f3n de un coraz\u00f3n que cree que merece m\u00e1s que gracia. Olvidamos la sabidur\u00eda de Proverbios 14:30, que nos dice que \u00abla envidia carcome los huesos\u00bb. Cada centavo que tenemos es un regalo inmerecido, no un salario por nuestra propia justicia. En el momento en que empezamos a comparar nuestra mayordom\u00eda con la de alguien m\u00e1s, dejamos de ser mayordomos y comenzamos a ser competidores. Pero no hay competencia en el Reino, solo fidelidad. Mirar al patio del vecino es darle la espalda al rostro del Se\u00f1or. Es un esfuerzo que no produce m\u00e1s que amargura y un coraz\u00f3n vac\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Las falsas \u00abnecesidades\u00bb: eliminar el materialismo de ra\u00edz<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo podemos distinguir entre el pan de vida y los ornamentos del ego? Nos volvimos expertos en bautizar a nuestros deseos y llamarlos \u00abnecesidades\u00bb. Nos convencemos de que la casa m\u00e1s grande ser\u00e1 para la familia o de que ese traje caro es para el ministerio, cuando en realidad son solo altares para nuestra propia vanidad. El ego es una bestia hambrienta. Requiere un flujo constante de nuevas adquisiciones para sentirse importante, para sentirse estimado. \u00bfC\u00f3mo puede un cristiano evitar realmente el materialismo? La respuesta no es hacer un voto de pobreza, sino ser completamente honestos a la luz de la Palabra. Debemos preguntarle al alma: \u00ab\u00bfEsta compra sirve al reino del Se\u00f1or o solo alimenta mi orgullo?\u00bb. Como escribi\u00f3 el ap\u00f3stol Pablo en 1 Timoteo 6:6-7: \u00abEs cierto que con la verdadera religi\u00f3n se obtienen grandes ganancias, pero solo si uno est\u00e1 satisfecho con lo que tiene.\u00a0Porque nada trajimos a este mundo y nada podemos llevarnos\u00bb. <\/p>\n\n\n\n<p>La mayor\u00eda de las cosas que denominamos \u00abnecesidades\u00bb son en realidad un deseo de comodidad o de estatus. Queremos ser vistos. Queremos destacarnos. Queremos sentir que tenemos el control. Pero los cristianos han muerto al mundo. Un hombre muerto no tiene un ego que alimentar. Si queremos evitar la trampa del materialismo, debemos cultivar una indiferencia santa ante los juguetes sin valor. Debemos estar dispuestos a vivir con menos, confiando en que el Rey puede hacer m\u00e1s. No se trata de reglas. Se trata de una disposici\u00f3n del coraz\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo le pongo fin a la ansiedad financiera durante una crisis econ\u00f3mica? Encontrar\u00e1s descanso al darte cuenta de que tu billetera no te salvar\u00e1. Si tu billetera est\u00e1 llena de \u00eddolos, no habr\u00e1 lugar para el Esp\u00edritu. Debemos despojarnos de las capas de autojustificaci\u00f3n y pararnos desnudos ante la verdad de que no trajimos nada a este mundo, y nada podemos llevarnos. Lo \u00fanico que permanece es lo que fue dado en nombre de Dios. Y esas son riquezas de verdad, riquezas que no pueden ser robadas ni destruidas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Parte III: El Vocabulario De La Generosidad<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p><strong><em>Los primeros frutos: dar de la cosecha, no de las sobras<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Nos encanta dejarle propinas a Dios. Tratamos al Creador de las estrellas como si fuese un mozo que hizo un trabajo decente y le arrojamos las sobras de nuestro fest\u00edn una vez que nos atiborramos de nuestros propios planes. Esto es insultante para el Todopoderoso. \u00bfDeber\u00edan los cristianos dar el diezmo? \u00bfO se trata m\u00e1s bien de una actitud del coraz\u00f3n? Si bien la ley del diezmo apuntaba hacia un requisito espec\u00edfico, sabemos que el patr\u00f3n b\u00edblico subyacente se halla en los \u00abprimeros frutos\u00bb. Esto viene del sendero antiguo. Bajo el antiguo pacto, los agricultores llevaban la primera gavilla de la cosecha al templo, mientras el resto de la cosecha segu\u00eda en el campo, expuesta a las langostas y a las tormentas (Pr&nbsp;3:9-10). Daban una ofrenda antes de saber si tendr\u00edan lo suficiente para s\u00ed mismos. No era un c\u00e1lculo; era una confesi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo podemos ofrendar nuestros \u00abprimeros frutos\u00bb en la actualidad? <\/strong>Esto significa devolver la parte del Se\u00f1or incluso antes de que tomemos las herramientas para satisfacer nuestros propios deseos. Dar las sobras es decir que somos los due\u00f1os que deciden misericordiosamente compartir un poco del excedente. Si ofrendamos primero, admitimos que solo somos los administradores. Debemos acabar con el h\u00e1bito de dar \u00ablas sobras\u00bb a fin de mes. Si esperas a que tus deseos est\u00e9n satisfechos para contribuir al Reino, el Rey no ver\u00e1 ni un centavo. Los primeros frutos son un golpe directo a nuestra depravaci\u00f3n. Es una disciplina que obliga al alma a confiar en la providencia en lugar de llenar la alacena. \u00bfPor qu\u00e9 no podr\u00edamos confiar en la buena providencia del Se\u00f1or? Despu\u00e9s de todo, \u00c9l hace que llueva sobre justos e injustos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Determinaci\u00f3n alegre: cuando la generosidad se convierte en un h\u00e1bito disciplinado<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Existe una herej\u00eda moderna que sostiene que dar siempre debe producir un resplandor dorado y c\u00e1lido en el pecho. Esperamos esa oleada emocional, el video conmovedor o la m\u00fasica inspiradora antes de sacar la billetera. Esto no es mayordom\u00eda; es entretenimiento. Estamos comprando un sentimiento, no sirviendo a un Se\u00f1or. El alma requiere algo m\u00e1s s\u00f3lido: una determinaci\u00f3n alegre. \u00bfAcaso Dios ama solo a quienes dan mientras se \u00absienten\u00bb felices? La alegr\u00eda que menciona el ap\u00f3stol en 2 Corintios 9:7 no es un sentimiento vertiginoso y fugaz. Es la alegr\u00eda serena y firme de un siervo que sabe que est\u00e1 cumpliendo con su deber ante un buen Rey. Dar es un m\u00fasculo que debe ejercitarse cuando el coraz\u00f3n est\u00e1 fr\u00edo y la cuenta bancaria est\u00e1 casi vac\u00eda. Es un h\u00e1bito disciplinado de la voluntad. Habr\u00e1 d\u00edas en los que no quieras dar. Habr\u00e1 temporadas en las que la escoria de este mundo se sienta m\u00e1s preciosa que el oro del mundo que vendr\u00e1. En esos momentos, damos porque es lo que se nos orden\u00f3 hacer. Damos porque hemos muerto a nosotros mismos. Si tu generosidad depende de tu estado de \u00e1nimo, eres un esclavo de tus hormonas, no un siervo de la Palabra. Necesitamos practicar una teolog\u00eda de la generosidad que pueda sobrevivir a una ma\u00f1ana de martes en una oficina sombr\u00eda. Necesitamos la determinaci\u00f3n de firmar el cheque cuando el horno est\u00e1 roto y el auto vuelve a hacer ruido. Es ah\u00ed donde los \u00eddolos son verdaderamente derribados: en el acto mundano, disciplinado y silencioso de ser fiel incluso cuando no hay aplausos ni recompensa emocional. Pero dar con alegr\u00eda implica algo a\u00fan m\u00e1s profundo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Dios es el ejemplo de dar con alegr\u00eda<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A Dios le encanta que demos con alegr\u00eda porque esto refleja su propio car\u00e1cter y se alinea con el dise\u00f1o fundamental de la creaci\u00f3n y la redenci\u00f3n. La raz\u00f3n principal por la que a Dios le encanta que demos con alegr\u00eda es porque \u00c9l mismo lo hace. Charles Spurgeon dec\u00eda que Dios demuestra esto a trav\u00e9s de su mayor regalo: no escatimar a su propio Hijo, sino entregarlo por todos nosotros. \u00c9l nos dio sin que se lo pidi\u00e9semos, extendiendo libremente su amor hacia nosotros incluso cuando est\u00e1bamos muertos en nuestras transgresiones y nuestros pecados. Nos sigue proveyendo generosamente. Como es natural que nos guste aquello que refleja nuestro propio car\u00e1cter, el gozo de Dios en quienes dan con alegr\u00eda surge de que \u00c9l se reconoce en la generosidad de ellos. Su gozo en quienes dan con alegr\u00eda surge de que \u00c9l ve a su Hijo en ellos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Misericordia secreta: matar el orgullo a trav\u00e9s de la iglesia local<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El orgullo es un par\u00e1sito que se alimenta de nuestras virtudes. Puede convertir un acto de misericordia en un monumento a uno mismo. Es por esto que el Maestro nos orden\u00f3 en Mateo 6:3 que demos en secreto para que nuestra mano izquierda no se entere de lo que hace la derecha. Practicar la misericordia en privado es algo muy poderoso. Cuando damos sin que nadie nos vea, estamos dando muerte a nuestra vanidad. Expresamos que la aprobaci\u00f3n del Padre es m\u00e1s que suficiente. Si solo damos cuando nuestro nombre aparece en una placa, solo estamos cambiando nuestro dinero por capital social. \u00bfD\u00f3nde deber\u00eda un cristiano dar su dinero primero? Los senderos antiguos son claros: la asamblea local. <\/p>\n\n\n\n<p>La iglesia es la \u00abfamilia de la fe\u00bb, la esencia y el alma del Reino en la tierra (Ga\u00a06:10). Es el lugar donde se predica la Palabra y se administran los sacramentos. Es la primera l\u00ednea de defensa para los pobres que nos rodean. Damos all\u00ed primero porque es un acto de sumisi\u00f3n a la comunidad en la que Dios nos puso. Es una expresi\u00f3n de nuestra identidad en el pacto. Damos al cuerpo local porque es la forma de generosidad m\u00e1s oculta, m\u00e1s rutinaria y, a menudo, la menos llamativa. Desde all\u00ed, la misericordia fluye hacia las viudas, los hu\u00e9rfanos y los desesperados. Pero comienza en silencio, en el contexto local y en secreto. As\u00ed es como matamos el ego. As\u00ed es como nos aseguramos de que nuestro orgullo no corrompa el oro de nuestra mayordom\u00eda. Somos administradores de una vida prestada, y un administrador no pone su nombre en el cheque de su Amo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Parte IV: La Log\u00edstica Del Amor<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p><strong><em>La iglesia local primero: la prioridad de la familia de la fe<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Vivimos en una era de lealtades fragmentadas, en la que el coraz\u00f3n se divide entre todas las causas brillantes que aparecen en una pantalla. Nos vemos tentados a enviar nuestros recursos a lugares lejanos mientras que el techo del santuario local tiene una gotera y la viuda del banco de al lado no tiene calefacci\u00f3n. Pero la tradici\u00f3n, arraigada en el antiguo orden de la Palabra, nos llama a volver a la \u00abfamilia de la fe\u00bb. Como nos manda G\u00e1latas 6:10, debemos hacer el bien a todos, pero \u00aben especial a los de la familia de la fe\u00bb. No es una mera sugerencia; es la prioridad de la sangre. La iglesia local es la base principal del Reino en este mundo. Es donde se parte el pan, donde las aguas del bautismo caen sobre la piel y donde se predica la Palabra con el peso de la eternidad. Si pasamos por alto el cuerpo local para financiar nuestros intereses privados, estamos actuando como consumidores espirituales, no como miembros del pacto.<\/p>\n\n\n\n<p>Le damos a la iglesia local primero porque es un acto de sumisi\u00f3n. Es la dif\u00edcil tarea de rendir cuentas ante personas que conocen tu nombre y tus pecados. Es f\u00e1cil amar una \u00abcausa\u00bb que se encuentra a miles de kil\u00f3metros. Es m\u00e1s duro amar al hermano conflictivo que se sienta detr\u00e1s de ti. Aun as\u00ed, nuestra mayordom\u00eda debe sostener el misterio de la Palabra y el cuidado de los santos en donde estamos (1&nbsp;Co&nbsp;9:14). Cuando entregamos nuestra ofrenda a los pies de los ancianos locales, estamos declarando que la supervivencia del evangelio en nuestra \u00e1rea importa m\u00e1s que nuestras preferencias. Es el centro log\u00edstico de la misericordia de Dios. Si el candelero local se apaga porque los administradores estaban muy ocupados financiando sus pasatiempos, habremos fallado en nuestra labor principal. La iglesia local es el ancla. Sin ella, nuestra generosidad es un arroyo errante que termina desapareciendo en la arena de nuestra propia sentimentalidad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Compasi\u00f3n estrat\u00e9gica: discernir las necesidades reales en el mundo<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En este mundo hay muchas manos vac\u00edas, no todas por la misma raz\u00f3n. Esta es la tensi\u00f3n en la que vivimos: se nos ordena ser generosos, pero tambi\u00e9n astutos como serpientes. Hay un tipo de \u00abmisericordia\u00bb que es, en realidad, una forma de crueldad: una que subvenciona la destrucci\u00f3n y alimenta los mismos vicios que mantienen al hombre en la miseria. La compasi\u00f3n estrat\u00e9gica es la fuerza de distinguir entre una crisis y un h\u00e1bito. Se nos llama a aliviar el sufrimiento de los afligidos, pero no a financiar la rebeli\u00f3n de los holgazanes. Este enfoque reconoce la dignidad del trabajo y la realidad de la depravaci\u00f3n total. Siguiendo el principio de 2 Tesalonicenses 3:10, aceptamos que, aunque la gracia es gratuita, la mayordom\u00eda de dicha gracia requiere discernimiento. Siempre habr\u00e1 gente pobre a nuestro alrededor. Sin embargo, \u00bfacaso algunas de estas situaciones de pobreza fueron creadas por nosotros? \u00bfHemos fallado al aplicar el criterio del ap\u00f3stol Pablo, \u00abEl que no quiera trabajar, que tampoco coma\u00bb, a nuestra mayordom\u00eda de dar? Ya que todo pertenece al Se\u00f1or, tambi\u00e9n deberemos rendir cuentas por esto. \u00bfY qui\u00e9n se beneficia realmente de un bienestar social descontrolado? \u00bfAquellos que lo reciben o alguien m\u00e1s? Una mayordom\u00eda madura implica desarrollar las capacidades de otros para que estos tambi\u00e9n se conviertan en mayordomos fieles, en lugar de permanecer dependientes.<\/p>\n\n\n\n<p>Debemos buscar a las personas que realmente necesitan ayuda \u2014el padre que se qued\u00f3 sin trabajo, la madre que huye de la violencia, el ni\u00f1o sin zapatillas\u2014 y satisfacer sus necesidades con una generosidad que refleje la gracia que nosotros mismos recibimos. Sin embargo, tambi\u00e9n debemos tener la firmeza de decir que no cuando un \u00abs\u00ed\u00bb prolongar\u00eda el alejamiento de una persona de Dios. Esto lleva tiempo. Debemos ensuciarnos los zapatos y adentrarnos en la vida de los pobres. No puedes ejercer la compasi\u00f3n estrat\u00e9gica a lo lejos. Debes conocer las historias. Buscamos los \u00abrestos\u00bb de esperanza en la vida de una persona e invertimos all\u00ed. Nos preguntamos si el regalo acercar\u00e1 un alma al evangelio o simplemente la har\u00e1 sentirse c\u00f3moda en su vanidad. Que los dem\u00e1s se aprovechen de nosotros no es un signo de santidad. Es un signo de mala mayordom\u00eda. Estamos administrando el oro del Se\u00f1or y debemos gastarlo en cosas que tengan un valor eterno. Buscamos instituciones que combinen el pan de la tierra con el del Cielo. Si solo damos para aliviar nuestra culpa es porque no entendimos el punto.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Formar a la siguiente generaci\u00f3n: criar peregrinos, no due\u00f1os<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Nuestros hijos nacen con pu\u00f1os cerrados. Es la marca de la Ca\u00edda. Desde que son peque\u00f1os, sus gritos diciendo \u00ab\u00a1m\u00edo!\u00bb se hacen eco de la rebeli\u00f3n del Ed\u00e9n. Si no los educamos intencionalmente en la teolog\u00eda de la vida prestada, el mundo estar\u00e1 feliz de educarlos con la liturgia del centro comercial. Ense\u00f1arles mayordom\u00eda b\u00edblica a los ni\u00f1os no es algo que se haga con un serm\u00f3n, sino a trav\u00e9s de la realidad visceral del sacrificio. Ellos deben vernos sufrir por amor al evangelio. Si ven el dinero solo como el medio para comprar juguetes y estar c\u00f3modos, crecer\u00e1n como id\u00f3latras con apariencia cristiana. Debemos mostrarles c\u00f3mo administramos el dinero. Como sugiere Proverbios 22:6, debemos instruirlos en el camino correcto, lo que incluye la forma en la que deben administrar los recursos del Rey.<\/p>\n\n\n\n<p>Debemos mostrarles c\u00f3mo firmamos el cheque para el misionero o la iglesia local antes de reservar las vacaciones. Debemos involucrarlos en la \u00ablog\u00edstica del amor\u00bb, dej\u00e1ndolos elegir qu\u00e9 necesidades atender. Hay que ense\u00f1arles que el dinero es una herramienta \u2014como un martillo o un arado\u2014 hecha para labrar la tierra del coraz\u00f3n donde crecer\u00e1n las semillas de la Palabra. Tenemos que explicarles que somos una familia de administradores, no de due\u00f1os. Cuando reciban un regalo, debemos ayudarlos a compartirlo; no por un sentido de legalismo, sino como un reconocimiento festivo de que el Se\u00f1or les ha provisto. Tenemos que contarles las historias de los antiguos santos que daban con sacrificio, porque sab\u00edan que ten\u00edan una posesi\u00f3n mejor y m\u00e1s duradera en los cielos (Hb&nbsp;10:34). Si nuestros hijos crecen y se convierten en un \u00e9xito ante los ojos del mundo, pero acumulan su riqueza como dragones, les habremos fallado. Debemos hacerles ver la realidad de que son peregrinos. El mejor legado que podemos dejar no es un fondo fiduciario, sino un hijo que comprenda que su vida es vapor y que su dinero es un arma para el Reino.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Parte V: La Riqueza Que Perdura M\u00e1s All\u00e1 De Este Mundo<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p><strong><em>Acumula tesoros en el cielo<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hay una necedad que se aferra a los moribundos. Vemos a hombres en sus \u00faltimas horas, rodeados por todo lo que acumularon en esta vida, aferr\u00e1ndose a sus escrituras y t\u00edtulos como si estos pudieran ser usados en la eternidad. No es as\u00ed. No puedes llevarte nada contigo. El coche f\u00fanebre no lleva remolque, y el sudario no tiene bolsillos. Esta es la cruda realidad: todo lo que vemos, tocamos y acumulamos se deteriora constantemente. Pero el Maestro nos dio un mandamiento misterioso e importante: debemos acumular tesoros en el cielo. Tenemos que comprender esta mec\u00e1nica. No \u00abcompramos\u00bb nuestro acceso a la ciudad nueva: eso fue pagado con sangre, no con dinero. En cambio, enviamos desde ya al cielo los resultados de nuestra obediencia. Cuando un administrador usa los recursos del Se\u00f1or para financiar la predicaci\u00f3n de la Palabra, ayudar a los pobres o construir la iglesia local, esa riqueza se transforma. Ya no es solo papel o un fantasma digital. Se convierte en gloria eterna. Somos como mercaderes en una tierra extranjera que saben que la moneda local est\u00e1 a punto de devaluarse. Mientras a\u00fan hay tiempo, el hombre sabio intercambia el papel moneda decadente de este mundo por el oro del Reino. Dar es invertir en el \u00fanico \u00abimpacto\u00bb que sobrevive al fuego del juicio. Cada acto de generosidad en silencio y cada sacrificio de comodidad por amor a la cruz es un dep\u00f3sito que se hace en una b\u00f3veda en la que las polillas no pueden ingresar y los ladrones no pueden robar. No perdemos lo que damos: lo hacemos permanente.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>La recompensa de los fieles<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A menudo nos vemos tentados a buscar nuestra \u00abpaga\u00bb aqu\u00ed y ahora. Queremos una vida \u00abvibrante\u00bb, bendiciones terrenales, un retorno visible de nuestra inversi\u00f3n espiritual. Pero el coraz\u00f3n sabe que esa cuenta rara vez se salda en esta vida. Si est\u00e1s buscando una recompensa terrenal por tu mayordom\u00eda, debes saber que ya has recibido el pago completo. La verdadera recompensa de los fieles no es un incremento del patrimonio, sino la presencia de Cristo mismo. Es o\u00edr \u00abbien hecho\u00bb por parte de la \u00fanica voz que importa. Esta es la esencia de nuestra esperanza. Sufrimos bajo el calor del sol, administrando la granja del Se\u00f1or con dolores de espalda y callos en las manos, no para obtener una mayor porci\u00f3n de terreno, sino por la alegr\u00eda del regreso del Amo. La paga del creyente no es una cifra en un libro de cuentas, sino el rostro del Rey. Debemos cultivar una paciencia santa. Los santos de la antig\u00fcedad fallecieron sin ver la cosecha completa de su labor. Aun as\u00ed murieron con fe, sabiendo que su trabajo no hab\u00eda sido en vano. No estamos trabajando para jubilarnos en este mundo. Estamos trabajando por una resurrecci\u00f3n. El peso de la realidad humana es dif\u00edcil de acarrear, pero es liviano en comparaci\u00f3n con la alegr\u00eda de estar de pie frente al Trono y darnos cuenta de que ni un solo centavo entregado en su nombre fue un desperdicio. La escoria habr\u00e1 desaparecido y la vanidad habr\u00e1 sido quemada. Lo que permanecer\u00e1 es la gracia pura e inmerecida de ser recibidos en la ciudad donde no necesitaremos administrar el polvo, porque habremos heredado la luz.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Descansar en la providencia<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, \u00bfc\u00f3mo puede mantenerse erguido un hombre cuyo mundo se derrumba bajo sus pies? \u00bfC\u00f3mo podemos confiar nuestras finanzas a Dios en medio de una crisis, cuando perdemos el trabajo o cuando nos sentimos acorralados? Descansamos en la providencia. Este no es un optimismo pasivo o \u00abvibrante\u00bb. Es la confianza s\u00f3lida y valiente en que el Dios soberano del universo no descuida a sus hijos. Una crisis es simplemente un momento en el que la ilusi\u00f3n de nuestro propio control se desvanece. Nunca fuimos los encargados de nuestro propio sustento. Siempre dependimos de la mano del Padre, incluso cuando las alacenas estaban llenas. Confiar en Dios en medio de una crisis es volver a los principios b\u00e1sicos de la vida prestada. Si el Se\u00f1or consider\u00f3 apropiado reducir el inventario de la granja, est\u00e1 en todo su derecho. \u00c9l es el due\u00f1o y nosotros somos los ayudantes. Nuestra tarea no cambia solo porque cambien las circunstancias. Debemos permanecer fieles con lo que nos queda. No debemos entrar en p\u00e1nico como si fu\u00e9semos hu\u00e9rfanos en el mundo, dado que tenemos un Padre que conoce nuestras necesidades antes de que las expresemos. Observemos a las aves del cielo: no acumulan riquezas in\u00fatiles. Aun as\u00ed, el Se\u00f1or las alimenta. \u00bfAcaso no valemos m\u00e1s que ellas? El malestar de una crisis busca expulsar la autosuficiencia de nuestros corazones. Nos obliga a apoyarnos por completo en la Palabra. Transitamos los senderos antiguos y recordamos que el Se\u00f1or provee. Puede que no provea para nuestro ego ni nuestra vanidad, pero nos proveer\u00e1 lo necesario para nuestra vida y para su gloria. No descansamos en la abundancia de nuestra alacena, sino en el car\u00e1cter del Proveedor. La tierra es del Se\u00f1or. Las crisis son suyas. El futuro es suyo, y nosotros tambi\u00e9n lo somos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Conclusi\u00f3n: La Transacci\u00f3n Final<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda una mujer en nuestra parroquia, anciana y encorvada como un roble curtido por el tiempo, que viv\u00eda en un cuarto con olor a lin\u00f3leo y menta. Seg\u00fan los criterios del mundo, era un gran fracaso. No pose\u00eda ning\u00fan t\u00edtulo, no ten\u00eda auto y no dej\u00f3 tras de s\u00ed ning\u00fan monumento de m\u00e1rmol o vidrio. Cuando falleci\u00f3, sus pertenencias terrenales cab\u00edan en tres cajas de cart\u00f3n. Pero esas cajas eran una mentira. No conten\u00edan su verdadero patrimonio. Durante d\u00e9cadas, esta hermana hab\u00eda sido una maestra de la transacci\u00f3n final. Viv\u00eda con lo justo de una m\u00edsera pensi\u00f3n, pero era la administradora m\u00e1s exitosa del Rey que jam\u00e1s he conocido. Ten\u00eda la capacidad de hallar la fricci\u00f3n en la vida de otras personas \u2014la madre joven sin leche, el estudiante solitario, el misionero en una tierra azotada por la fiebre\u2014 y aplicar en silencio el aceite de su misericordia secreta. Practicaba la teolog\u00eda de la vida prestada hasta la m\u00e9dula de sus huesos. Cuando se fue, no dej\u00f3 un vac\u00edo. Dej\u00f3 una huella gigantesca y eterna que sacudi\u00f3 los portones de la Nueva Ciudad. Lo hab\u00eda enviado todo al Cielo. Mientras otros pul\u00edan su escoria, ella estaba convirtiendo su polvo en el oro del Reino.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos nos dirigimos al mismo cuarto silencioso. Todos iremos a rendir cuentas al Maestro. El pavimento por el que transitamos hoy un d\u00eda dar\u00e1 lugar al piso de la sala del trono, y se abrir\u00e1n los libros. Ese d\u00eda, el Se\u00f1or no te pedir\u00e1 que muestres tu cartera de inversiones o que hables del prestigio de tu carrera. No se ver\u00e1 impresionado por los muros que construiste para protegerte del mundo. Buscar\u00e1 las cicatrices de la mayordom\u00eda. Querr\u00e1 ver la evidencia de que comprendiste que tu vida era un pr\u00e9stamo. Te preguntar\u00e1 qu\u00e9 hiciste con su polvo, con su aire, con su plata y con la vida que puso en ti. Cada moneda a la que nos hayamos aferrado con miedo ser\u00e1 un peso alrededor de nuestro cuello, pero cada una que hayamos soltado con fe ser\u00e1 una canci\u00f3n de alabanza. La transacci\u00f3n final no tiene nada que ver con lo que hayamos guardado, sino con lo que hayamos entregado. Ese es el momento en el que el administrador devuelve las llaves y se da cuenta de que la alegr\u00eda del Amo siempre fue la verdadera herencia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Una oraci\u00f3n pastoral<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Santo y soberano Padre, somos hombres y mujeres de corazones polvorientos y pu\u00f1os cerrados. Confesamos que hemos amado m\u00e1s el regalo que al Dador. Hemos tratado de construir nuestros propios reinos en tu tierra, usando tus recursos para financiar nuestra vanidad. Acaba con nuestra fiebre de acumulaci\u00f3n. Qu\u00edtanos la escoria de la autosuficiencia y br\u00edndanos la fuerza para ser fieles con los restos. Haz que vivamos como quienes fueron comprados por el precio m\u00e1s alto, como aquellos en quienes habita Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Te pedimos la libertad que solo llega cuando nos damos cuenta de que no poseemos nada. Mata el amor que tenemos por el dinero antes de que este mate nuestras almas. Danos la alegr\u00eda del intermediario: el gozo sereno y firme de ser tus repartidores en un mundo quebrantado. Perm\u00edtenos vivir como quienes no tienen miedo de la escasez, sino que descansan en la providencia inagotable de nuestro Rey. Cuando el sol se ponga sobre nuestro trabajor y estemos de pie frente a ti, encu\u00e9ntranos con las manos vac\u00edas y los corazones llenos, habiendo dedicado nuestras vidas a la gloria que perdura m\u00e1s all\u00e1 del mundo. Am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Acerca del autor<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>El equipo de <strong>CHRISTIAN LINGUA<\/strong> es la agencia de traducci\u00f3n cristiana m\u00e1s grande del mundo y ofrece servicios de traducci\u00f3n y doblaje para proyectos de video, audio y medios en todo el mundo.<\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Parte I: El Due\u00f1o Y El Administrador La propiedad del Se\u00f1or: Salmos 24 y el mito de la titularidad \u00bfEs el hombre realmente due\u00f1o del suelo que pisa? Caminamos sobre la tierra, la pavimentamos con las rocas de nuestras ambiciones y la cercamos con documentos legales. Aun as\u00ed, el suelo permanece indiferente ante nuestros reclamos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"featured_media":7718,"template":"","meta":{"_acf_changed":true},"guides-category-es":[15,14,16,18],"class_list":["post-4079","field_guides","type-field_guides","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","guides-category-es-proximamente","guides-category-es-tu-relacion-con-dios","guides-category-es-tu-relacion-con-el-dinero","guides-category-es-tu-relacion-contigo-mismo"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.0 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Administrar la riqueza: usar el dinero para el bien eterno - The Mentoring Project<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Cambia tu perspectiva de la propiedad a la mayordom\u00eda. Aprende lo que significa administrar los recursos de Dios y c\u00f3mo invertir en cosas que tienen valor eterno.\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/thementoringproject.com\/es\/field-guide\/73-stewarding-wealth-using-money-for-eternal-good\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:locale:alternate\" content=\"en\" \/>\n<meta property=\"og:locale:alternate\" content=\"zh\" \/>\n<meta property=\"og:locale:alternate\" content=\"hi\" \/>\n<meta property=\"og:locale:alternate\" content=\"fa\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Administrar la riqueza: usar el dinero para el bien eterno - The Mentoring Project\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Cambia tu perspectiva de la propiedad a la mayordom\u00eda. Aprende lo que significa administrar los recursos de Dios y c\u00f3mo invertir en cosas que tienen valor eterno.\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/thementoringproject.com\/es\/field-guide\/73-stewarding-wealth-using-money-for-eternal-good\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"The Mentoring Project\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2026-07-02T19:56:29+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/thementoringproject.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/73-cover-front-01.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1650\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"2550\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Est. reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"29 minutes\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/thementoringproject.com\\\/es\\\/field-guide\\\/73-stewarding-wealth-using-money-for-eternal-good\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/thementoringproject.com\\\/es\\\/field-guide\\\/73-stewarding-wealth-using-money-for-eternal-good\\\/\",\"name\":\"Administrar la riqueza: usar el dinero para el bien eterno - The Mentoring Project\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/thementoringproject.com\\\/es\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/thementoringproject.com\\\/es\\\/field-guide\\\/73-stewarding-wealth-using-money-for-eternal-good\\\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/thementoringproject.com\\\/es\\\/field-guide\\\/73-stewarding-wealth-using-money-for-eternal-good\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/thementoringproject.com\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2025\\\/06\\\/73-cover-front-01.jpg\",\"datePublished\":\"2025-06-25T11:01:55+00:00\",\"dateModified\":\"2026-07-02T19:56:29+00:00\",\"description\":\"Cambia tu perspectiva de la propiedad a la mayordom\u00eda. Aprende lo que significa administrar los recursos de Dios y c\u00f3mo invertir en cosas que tienen valor eterno.\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/thementoringproject.com\\\/es\\\/field-guide\\\/73-stewarding-wealth-using-money-for-eternal-good\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/thementoringproject.com\\\/es\\\/field-guide\\\/73-stewarding-wealth-using-money-for-eternal-good\\\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/thementoringproject.com\\\/es\\\/field-guide\\\/73-stewarding-wealth-using-money-for-eternal-good\\\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/thementoringproject.com\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2025\\\/06\\\/73-cover-front-01.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/thementoringproject.com\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2025\\\/06\\\/73-cover-front-01.jpg\",\"width\":1650,\"height\":2550},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/thementoringproject.com\\\/es\\\/field-guide\\\/73-stewarding-wealth-using-money-for-eternal-good\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\\\/\\\/thementoringproject.com\\\/fa\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Field guides\",\"item\":\"https:\\\/\\\/thementoringproject.com\\\/es\\\/field-guide\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":3,\"name\":\"#73 Usar La Riqueza Para Un Bien Eterno: \u00bfQu\u00e9 Dice LaBiblia Sobre E l Dinero?\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/thementoringproject.com\\\/es\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/thementoringproject.com\\\/es\\\/\",\"name\":\"thementoringproject.com\",\"description\":\"\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/thementoringproject.com\\\/es\\\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/thementoringproject.com\\\/es\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/thementoringproject.com\\\/es\\\/#organization\",\"name\":\"thementoringproject.com\",\"url\":\"https:\\\/\\\/thementoringproject.com\\\/es\\\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/thementoringproject.com\\\/es\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/thementoringproject.com\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2025\\\/10\\\/logo.webp\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/thementoringproject.com\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2025\\\/10\\\/logo.webp\",\"width\":1238,\"height\":719,\"caption\":\"thementoringproject.com\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/thementoringproject.com\\\/es\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\"}}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Administrar la riqueza: usar el dinero para el bien eterno - The Mentoring Project","description":"Cambia tu perspectiva de la propiedad a la mayordom\u00eda. Aprende lo que significa administrar los recursos de Dios y c\u00f3mo invertir en cosas que tienen valor eterno.","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/thementoringproject.com\/es\/field-guide\/73-stewarding-wealth-using-money-for-eternal-good\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"[:en]Stewardship: How to Use Your Wealth for Eternal Good - The Mentoring Project[:es]Administrar la riqueza: usar el dinero para el bien eterno - The Mentoring Project[:]","og_description":"[:en]Shift your perspective from ownership to stewardship. Learn what it means to manage God\u2019s resources and how to invest in things that have eternal value.[:es]Cambia tu perspectiva de la propiedad a la mayordom\u00eda. Aprende lo que significa administrar los recursos de Dios y c\u00f3mo invertir en cosas que tienen valor eterno.[:]","og_url":"https:\/\/thementoringproject.com\/es\/field-guide\/73-stewarding-wealth-using-money-for-eternal-good\/","og_site_name":"The Mentoring Project","article_modified_time":"2026-07-02T19:56:29+00:00","og_image":[{"width":1650,"height":2550,"url":"https:\/\/thementoringproject.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/73-cover-front-01.jpg","type":"image\/jpeg"}],"twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Est. reading time":"29 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/thementoringproject.com\/es\/field-guide\/73-stewarding-wealth-using-money-for-eternal-good\/","url":"https:\/\/thementoringproject.com\/es\/field-guide\/73-stewarding-wealth-using-money-for-eternal-good\/","name":"Administrar la riqueza: usar el dinero para el bien eterno - The Mentoring Project","isPartOf":{"@id":"https:\/\/thementoringproject.com\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/thementoringproject.com\/es\/field-guide\/73-stewarding-wealth-using-money-for-eternal-good\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/thementoringproject.com\/es\/field-guide\/73-stewarding-wealth-using-money-for-eternal-good\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/thementoringproject.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/73-cover-front-01.jpg","datePublished":"2025-06-25T11:01:55+00:00","dateModified":"2026-07-02T19:56:29+00:00","description":"Cambia tu perspectiva de la propiedad a la mayordom\u00eda. Aprende lo que significa administrar los recursos de Dios y c\u00f3mo invertir en cosas que tienen valor eterno.","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/thementoringproject.com\/es\/field-guide\/73-stewarding-wealth-using-money-for-eternal-good\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/thementoringproject.com\/es\/field-guide\/73-stewarding-wealth-using-money-for-eternal-good\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/thementoringproject.com\/es\/field-guide\/73-stewarding-wealth-using-money-for-eternal-good\/#primaryimage","url":"https:\/\/thementoringproject.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/73-cover-front-01.jpg","contentUrl":"https:\/\/thementoringproject.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/73-cover-front-01.jpg","width":1650,"height":2550},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/thementoringproject.com\/es\/field-guide\/73-stewarding-wealth-using-money-for-eternal-good\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/thementoringproject.com\/fa\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Field guides","item":"https:\/\/thementoringproject.com\/es\/field-guide\/"},{"@type":"ListItem","position":3,"name":"#73 Usar La Riqueza Para Un Bien Eterno: \u00bfQu\u00e9 Dice LaBiblia Sobre E l Dinero?"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/thementoringproject.com\/es\/#website","url":"https:\/\/thementoringproject.com\/es\/","name":"thementoringproject.com","description":"","publisher":{"@id":"https:\/\/thementoringproject.com\/es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/thementoringproject.com\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/thementoringproject.com\/es\/#organization","name":"thementoringproject.com","url":"https:\/\/thementoringproject.com\/es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/thementoringproject.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/thementoringproject.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/logo.webp","contentUrl":"https:\/\/thementoringproject.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/logo.webp","width":1238,"height":719,"caption":"thementoringproject.com"},"image":{"@id":"https:\/\/thementoringproject.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/"}}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/thementoringproject.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/field_guides\/4079","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/thementoringproject.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/field_guides"}],"about":[{"href":"https:\/\/thementoringproject.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/field_guides"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/thementoringproject.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7718"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/thementoringproject.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4079"}],"wp:term":[{"taxonomy":"guides-category-es","embeddable":true,"href":"https:\/\/thementoringproject.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/guides-category-es?post=4079"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}