{"id":4163,"date":"2025-07-02T09:26:56","date_gmt":"2025-07-02T09:26:56","guid":{"rendered":"https:\/\/thementoringproject.com\/?post_type=field_guides&#038;p=4163"},"modified":"2026-08-24T14:06:17","modified_gmt":"2026-08-24T14:06:17","slug":"83-handling-success-staying-humble-when-you-win","status":"publish","type":"field_guides","link":"https:\/\/thementoringproject.com\/es\/field-guide\/83-handling-success-staying-humble-when-you-win\/","title":{"rendered":"#83 La Gesti\u00f3n Del \u00c9xito: C\u00f3mo Mantenerte Humilde Cuando Triunfas"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Parte I: El mito del hombre hecho a s\u00ed mismo<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>La idea del \u00abhombre hecho a s\u00ed mismo\u00bb es uno de los relatos m\u00e1s poderosos jam\u00e1s vendidos: con voluntad, madrugones y determinaci\u00f3n suficientes, puedes levantar un imperio de la nada. Es un relato que hace sentir bien, que te hace creer que controlas tu vida. Sin embargo, desde una perspectiva cristiana, es un cuento de hadas que alimenta la soberbia. Es como mirar una casa y olvidar qui\u00e9n provey\u00f3 la madera, la tierra e incluso la respiraci\u00f3n de tus pulmones mientras trabajabas. Si queremos hablar de liderazgo y humildad, hemos que admitir que nosotros no construimos la casa, sino que gestionamos el proyecto para el verdadero Due\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>El Dador y el don<\/em><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Para desarmar el ego, tienes que ponerlo a la luz de 1 Corintios 4:7.<br>El ap\u00f3stol Pablo hace una pregunta que para en seco a todo \u00abtriunfador\u00bb: \u00ab\u00bfQu\u00e9 tienes que no hayas recibido?\u00bb. No es una sugerencia, sino una interpelaci\u00f3n, un ataque directo a la idea de meritocracia profesional que tanto valoramos. Cuando observas tu \u00abtriunfo\u00bb, ves las horas que le dedicaste, pero la perspectiva b\u00edblica se remonta m\u00e1s atr\u00e1s. T\u00fa no elegiste tu cociente intelectual ni tu aptitud natural para los n\u00fameros, la l\u00f3gica o el liderazgo; esas cosas quedaron grabadas en tu ADN antes de tu primer aliento.<\/p>\n\n\n\n<p>Tampoco elegiste tu tiempo de vida. No elegiste nacer en este siglo, en este pa\u00eds o con acceso a este mercado espec\u00edfico. Si hubieras nacido hace cuatrocientos a\u00f1os, tu destreza comercial podr\u00eda haberte llevado a ser un campesino un poco m\u00e1s eficiente. Hasta lo que llamamos \u00absuerte\u00bb es, en realidad, soberan\u00eda. T\u00fa no controlaste el hecho de que la persona correcta leyera tu correo electr\u00f3nico el d\u00eda correcto, ni tampoco el giro del mercado que otorg\u00f3 relevancia a tu producto. Si eliminas todo lo que te fue dado, lo que queda no es m\u00e1s que una criatura sustentada por la gracia. Cuando te das cuenta de que incluso tu \u00abajetreo\u00bb deriva de la salud y la energ\u00eda que Dios mantiene en ti, alardear se vuelve una imposibilidad teol\u00f3gica. No te has hecho a ti mismo: Dios te sustenta.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>La tenacidad del esfuerzo cotidiano<\/em><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Seamos claros: esto no es motivo para la pereza. La \u00abteolog\u00eda del empedrado\u00bb no significa que puedas sentarte a esperar el \u00e9xito. Estamos llamados a esforzarnos y a seguir adelante hasta que obtengamos resultados. T\u00fa te esforzaste, te sacrificaste y continuaste cuando otros renunciaron. El problema no es el esfuerzo, sino que comiences a pensar que ese es el principal motivo de tu \u00e9xito, en lugar de considerarlo un instrumento utilizado por Dios. Est\u00e1s administrando la fortaleza que Dios te dio.<\/p>\n\n\n\n<p>Piensa en ello como lo har\u00eda un agricultor. \u00c9l tiene que arar, plantar y arrancar las malas hierbas. Eso es trabajo verdadero y determinaci\u00f3n.<br>No obstante, no puede infundir vida en la semilla ni ordenar a la tierra que despierte. Gestiona el proceso, y Dios lo aumenta. Por ello, cuando tengas \u00e9xito en el trabajo, s\u00ed, s\u00e9 agradecido por las horas que dedicaste y los sacrificios que hiciste, pero no adores el trabajo propiamente dicho. Aunque el esfuerzo es bueno, convertirlo en tu dios es soberbia disfrazada. Es como pensar que hiciste salir el sol y caer la lluvia porque ten\u00edas la pala en la mano.<\/p>\n\n\n\n<p>Daniel 4 nos ofrece un caso pr\u00e1ctico brutal. Nabucodonosor era el \u00abtriunfador\u00bb por excelencia. Erigi\u00f3 un imperio y, paseando por la terraza de palacio, atribuy\u00f3 a su poder la gloria de su grandeza. Escucha su vocabulario: todo \u00abyo\u00bb y \u00abmi\u00bb. No hay lugar para el Dador. Se olvid\u00f3 de que era un hombre de prestado y, cuando todav\u00eda no hab\u00eda terminado de hablar, lleg\u00f3 el decreto. Perdi\u00f3 el juicio, hasta que finalmente reconoci\u00f3 que el Dios Alt\u00edsimo es el Rey soberano de los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa es la trampa de Nabucodonosor. Cuando comienzas a creerte la mentira de que te has \u00abhecho a ti mismo\u00bb, te vuelves fr\u00e1gil. Te obsesionas con tu gloria y, poco a poco, otras personas se convierten en pelda\u00f1os de una escalera. Eso genera aislamiento, pues el hombre hecho a s\u00ed mismo realmente no puede confiar en nadie que no se lo haya \u00abganado\u00bb como \u00e9l. Genera ansiedad porque, si lo construiste todo t\u00fa, tendr\u00e1s que sostenerlo todo t\u00fa; y genera el colapso, pues, tarde o temprano, el mercado cambia, el cuerpo se debilita, los aplausos terminan y la identidad basada en tu desempe\u00f1o se hace a\u00f1icos. La \u00fanica forma de sobrevivir al \u00e9xito es vivir con las manos abiertas, recordando que eres un administrador con herramientas para un tiempo y responsable ante el verdadero Due\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Parte II: El abismo de la soberbia<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Hay un silencio concreto que te aguarda en la cima de la monta\u00f1a, y no es un silencio de paz, sino el silencio del castillo. Cuando por fin llegas al destino que has estado persiguiendo \u2014ese puesto de liderazgo de alta exigencia o el culmen de tu carrera\u2014, a menudo ves que la misma tenacidad que te condujo hasta all\u00ed tambi\u00e9n ha alejado al resto. El \u00e9xito levanta un imperio y, adem\u00e1s, un muro. Te pasas la vida tratando de ser \u00abrelevante\u00bb, solo para descubrir que la relevancia, cuando se asienta en el ego, es uno de los lugares m\u00e1s solitarios de la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>El abismo del aislamiento del l\u00edder no es casual; es consecuencia directa de la mentira de que te has \u00abhecho a ti mismo\u00bb. Si crees sinceramente que fuiste t\u00fa quien coloc\u00f3 el empedrado, es natural que empieces a menospreciar a todo aquel que no lo hiciera. Empiezas a utilizar tu \u00e9xito como filtro, y quien no cumpla con tu criterio es considerado un lastre m\u00e1s que un pr\u00f3jimo. Este es el conflicto de la \u00e9lite, el momento en que tu logro deja de ser un instrumento de servicio para serlo de exclusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>El conflicto de la comparaci\u00f3n<\/em><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>El \u00e9xito siempre encuentra el modo de hacernos olvidar nuestra esencia biol\u00f3gica. Eclesiast\u00e9s 3:20 nos recuerda que todos estamos hechos del mismo polvo, pero el \u00abtriunfo\u00bb te dice que el tuyo est\u00e1, de alguna forma, ba\u00f1ado en oro. Esto acarrea el lento veneno de la comparaci\u00f3n. Cuando triunfas, no te limitas a celebrar el logro: comienzas a medir lo alto que has llegado por el n\u00famero de personas que est\u00e1n por debajo. Dejas de contemplar a quienes te rodean como criaturas hechas a imagen de Dios y empiezas a considerarlos pelda\u00f1os de una escalera.<\/p>\n\n\n\n<p>Son activos que hay que aprovechar u obst\u00e1culos que hay que eliminar. Esta transici\u00f3n es sutil y suele producirse en los rincones oscuros del coraz\u00f3n mucho antes de que aparezca en tus correos electr\u00f3nicos. Pasas de hermano a jefe y te vuelves un \u00abvisionario\u00bb que est\u00e1 demasiado ocupado para las necesidades ca\u00f3ticas e ineficientes de la gente real. Esta es la tragedia del liderazgo sin anclaje teol\u00f3gico. Ganas el mundo, pero pierdes la capacidad de vivir en \u00e9l con los dem\u00e1s. Rodeado de personas que asienten cuando hablas y festejan tus chistes, en el fondo sabes que no asienten por ti, sino por tu cargo y por el bono que podr\u00edas darles. En tu af\u00e1n de control absoluto, has creado un mundo en el que nadie puede decirte la verdad, y un hombre incapaz de o\u00edr la verdad es un hombre que ya est\u00e1 cayendo.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>La trampa de la identidad<\/em><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Lo m\u00e1s peligroso de una buena racha es que, con el tiempo, se transforma en tu identidad. Cuando tu val\u00eda est\u00e1 ligada a tu historial de triunfos y derrotas, ya no eres un ser humano, sino un algoritmo. Vales lo que tu \u00faltimo trimestre, tu \u00faltimo ascenso o tu \u00faltimo gran negocio. Esta es la trampa de la identidad. Se siente emocionante y te empodera mientras est\u00e1s en la cima, pero abre un abismo en el momento en que pierdes la condici\u00f3n de \u00abtriunfador\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>He estado con hombres que eran titanes en su sector, que hab\u00edan levantado imperios y que, cuando finalmente se jubilaron o sufrieron una recesi\u00f3n del mercado, estaban completamente vac\u00edos. No sab\u00edan qui\u00e9nes eran sin el cargo que mostraba su tarjeta de visita. Si construyes tu casa sobre el empedrado de tu rendimiento, la est\u00e1s construyendo sobre arena. Cuando llegan las tormentas del oto\u00f1o, y siempre llegan, el hundimiento es total. Te das cuenta de que te has pasado veinte a\u00f1os erigiendo un monumento a una versi\u00f3n de ti que no puede soportar el peso de tu alma. Tu condici\u00f3n de \u00abtriunfador\u00bb era prestada, y el Se\u00f1or te la ha reclamado. Sin la cruz para anclar tu identidad, sientes la p\u00e9rdida del \u00e9xito como si fuera la de tu propia existencia.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>La depravaci\u00f3n total del \u00e9xito<\/em><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Esto nos traslada a la dura realidad de la depravaci\u00f3n total. Por lo general, hablamos de depravaci\u00f3n en el contexto de las cosas \u00abmalas\u00bb, pero el coraz\u00f3n est\u00e1 tan quebrantado que aprovecha incluso los dones \u00abbuenos\u00bb de Dios para erigirse monumentos a s\u00ed mismo. El \u00e9xito, la influencia y el capital son dones buenos, pero, dado que nuestro coraz\u00f3n es una f\u00e1brica de \u00eddolos, tomamos estos dones y los convertimos en una religi\u00f3n de la que somos el sumo sacerdote. Aprovechamos el \u00e9xito para justificar nuestra soberbia, nuestra frialdad hacia los dem\u00e1s y nuestra independencia de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Pensamos que, como hemos \u00abcubierto\u00bb nuestras necesidades con nuestras cuentas bancarias, ya no necesitamos pedir el pan de cada d\u00eda. Dejamos de orar como mendigos porque hemos empezado a vivir como reyes. Esto es lo m\u00e1s letal del abismo: el pecado silencioso y respetable de la autosuficiencia. Su apariencia no es de esc\u00e1ndalo, sino de vida bien administrada. Sin embargo, es un rechazo a la soberan\u00eda de Dios. Act\u00faas como si fueras la fuente de tu propia vida, y esa era la mentira original del Ed\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>El triunfo es como el fuego, pero si ese fuego no se redirige hacia la gloria del Rey, acabar\u00e1 por quemar todo lo que has construido. La \u00fanica manera de sobrevivir al abismo de la soberbia es permanecer ligado a la verdad de que eres un pecador salvado por la gracia, diga lo que diga el mercado. Tienes que bajar a prop\u00f3sito de la monta\u00f1a y buscar el roce con la comunidad, en la cual tu cargo no te otorga inmunidad. Tienes que volver a ser un pr\u00f3jimo. Debes recordar que el empedrado por el que caminas lo coloc\u00f3 Aquel que tambi\u00e9n tiene el poder de quitarlo. Mant\u00e9n las manos abiertas. La vista desde la cima es un pr\u00e9stamo, no una herencia.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Parte III: El \u00e9xito como mayordom\u00eda<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Hay una mentira fundamental que el \u00e9xito declara en cuanto se hace efectivo el cheque o se anuncia el ascenso: \u00abEsta es tu recompensa\u00bb. Desde primaria nos han condicionado para que creamos en un universo de transacciones en el que t\u00fa te esfuerzas y el \u00abtriunfo\u00bb es el premio que consigues para tu vitrina de trofeos. En una mente redimida, no obstante, no hay trofeos, solo herramientas. Cuando tienes m\u00e1s influencia, m\u00e1s capital o m\u00e1s proyecci\u00f3n, no es que se te haya concedido la jubilaci\u00f3n de tus deberes para con Dios: se te ha asignado una nueva tarea.<\/p>\n\n\n\n<p>La mayor\u00eda de los \u00abtriunfadores\u00bb se pierden en el abismo entre propiedad y mayordom\u00eda. La propiedad dice: \u00abMe lo he ganado, as\u00ed que puedo decidir sobre su uso para maximizar mi comodidad\u00bb. La mayordom\u00eda, por su parte, declara: \u00abEl Se\u00f1or me ha confiado m\u00e1s oro y esperar\u00e1 una rigurosa contabilidad de c\u00f3mo lo he administrado en pro de sus intereses\u00bb. Si no das este paso en tu coraz\u00f3n, la abundancia en tu vida acabar\u00e1 convertida en un peso que te hundir\u00e1, en lugar de ser un cimiento del reino.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>La vocaci\u00f3n de la influencia<\/em><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Tenemos que dejar de ver la \u00abvocaci\u00f3n\u00bb como algo exclusivo de pastores o misioneros. Si eres director ejecutivo, gerente o deportista de \u00e9lite, tu puesto es tu vocaci\u00f3n, el terreno espec\u00edfico en el que Dios te ha llamado a trabajar. Sin embargo, aqu\u00ed viene lo duro: tu puesto no es una recompensa por tu desempe\u00f1o previo, sino una nueva tarea que el Se\u00f1or te ha asignado estrat\u00e9gicamente. Dios no le da influencia a un hombre para que pueda sentirse importante; se la da para que pueda proteger a los vulnerables, defender la verdad y poner orden en el caos.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando entras en la sala de juntas o subes al escenario, eres diplom\u00e1tico de un rey extranjero. Esto modifica el tono de tu liderazgo. Pasas de preguntarte \u00ab\u00bfQu\u00e9 imagen da esto de m\u00ed?\u00bb a \u00ab\u00bfDe qu\u00e9 modo sirve esto a los prop\u00f3sitos del Se\u00f1or?\u00bb. La influencia es una droga peligrosa si piensas que gira en torno a ti. Te vuelve fr\u00e1gil y te pone a la defensiva porque siempre est\u00e1s tratando de preservar tu \u00abestatus\u00bb, pero si tu estatus es una herramienta prestada, puedes permitirte ser audaz: puedes decir la verdad cuando est\u00e9 mal vista; puedes equivocarte. Tu puesto te hace mayordomo de la reputaci\u00f3n del Rey, no de la tuya.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>C\u00f3mo administrar la abundancia<\/em><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 haces cuando crece tu cuenta bancaria o aumenta tu proyecci\u00f3n? El primer instinto de la mayor\u00eda es la \u00abescalada del estilo de vida\u00bb, el proceso lento y discreto de ir mejorando cada parcela de tu vida hasta que tus gastos se ajusten a tus nuevos ingresos. No obstante, para el mayordomo, la abundancia deber\u00eda acarrear una \u00abescalada del servicio\u00bb. Cuanto m\u00e1s posees, m\u00e1s responsabilidad tienes de repartir. Esto requiere una sabidur\u00eda pr\u00e1ctica s\u00f3lida que resista la inercia de nuestra cultura de consumo.<\/p>\n\n\n\n<p>Administrar la abundancia implica poner un \u00abtope\u00bb a tus necesidades. Si no decides de antemano qu\u00e9 es \u00absuficiente\u00bb, te pasar\u00e1s la vida persiguiendo una cifra que siempre estar\u00e1 fuera de tu alcance. Has de entender que el capital adicional que tienes en tus manos no te ha llegado para que te compres una casa m\u00e1s grande, sino porque Dios quiere financiar una obra concreta a trav\u00e9s de ti: quiz\u00e1 una misi\u00f3n, una organizaci\u00f3n ben\u00e9fica local o empleo estable y digno en tu comunidad. En cualquier caso, la abundancia es una responsabilidad que hay que administrar, no un excedente que haya que consumir. T\u00fa eres el canal, no el dep\u00f3sito. Si el agua deja de fluir a trav\u00e9s de ti y comienza a acumularse, al final se estanca.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>La mano silenciosa<\/em><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>La forma m\u00e1s eficaz de acabar con el esp\u00edritu del \u00abm\u00edrame\u00bb, con esa vanidad que el \u00e9xito siempre procura alimentar, es la pr\u00e1ctica de la mano silenciosa. El \u00e9xito hace que quieras ser visto. Te hace desear ser el \u00abbenefactor\u00bb cuyo nombre figure en el ala del hospital o en el panel de donantes de la iglesia. Nos encanta la sensaci\u00f3n de ser la persona que tiene las respuestas y los recursos, pero Jes\u00fas fue muy claro sobre el peligro de exhibir rectitud en p\u00fablico. Nos advirti\u00f3 que si hacemos buenas obras para que nos vean los hombres, ya hemos recibido toda nuestra recompensa. D\u00e9jame decirte que el aplauso humano es una moneda muy pobre en comparaci\u00f3n con el visto bueno del Padre.<\/p>\n\n\n\n<p>La generosidad en secreto es el ant\u00eddoto del ego. Es la pr\u00e1ctica de dar de tal modo que no recibas reconocimiento alguno; por ejemplo, pagar la deuda de un vecino de forma an\u00f3nima, apoyar econ\u00f3micamente un ministerio sin que tu nombre aparezca en el listado de aportaciones o hacer en la iglesia ese trabajo \u00abhumilde\u00bb que pasa desapercibido. Cuando sirves en secreto, le recuerdas a tu coraz\u00f3n que eres un siervo, no una celebridad. Est\u00e1s derribando el pedestal que el mundo intenta erigirte.<\/p>\n\n\n\n<p>La \u00abteolog\u00eda del empedrado\u00bb trata sobre la valent\u00eda de la vida oculta. La clave es que te importe m\u00e1s tu identidad en la oscuridad que tu reputaci\u00f3n a plena luz. Si tu fe solo se pone en marcha cuando la gente mira, no es fe: es una representaci\u00f3n esc\u00e9nica. Sin embargo, cuando practicas la mano silenciosa, descubres una libertad que el hombre \u00abhecho a s\u00ed mismo\u00bb nunca podr\u00e1 conocer. No tienes que mantener una imagen. No tienes que llevar la cuenta de qui\u00e9n te debe un favor. Puedes ser un administrador que se alegra de hacer el trabajo para el due\u00f1o aunque nadie sepa que has participado.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>C\u00f3mo terminar la carrera<\/em><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>El \u00e9xito no es tuyo para siempre. No puedes llevarte el cargo, el bono ni los seguidores a la tumba. Lo \u00fanico que te llevar\u00e1s ser\u00e1 el testimonio de tu mayordom\u00eda. Cuando llegue el final, querr\u00e1s presentarte ante el Se\u00f1or con las manos vac\u00edas, no por haberlo perdido todo, sino por haberlo dado todo. Administraste la abundancia, utilizaste tu influencia y serviste con mano silenciosa hasta que no qued\u00f3 nada excepto la \u00abfelicitaci\u00f3n\u00bb del Rey.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es la esperanza inquebrantable del mayordomo. No estamos tratando de erigir un reino eterno aqu\u00ed, en el empedrado, sino procurando ser fieles con los ladrillos que se nos han dado para trabajar. El triunfo se siente como fuego; el servicio, como paz. Deja de intentar ser due\u00f1o de tu vida y ponte a administrarla para Aquel que s\u00ed ostenta su propiedad. El abismo es ancho, pero la gracia es m\u00e1s profunda. Recorre el camino, haz el trabajo y mant\u00e9n las manos abiertas.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Parte IV: Cuando el mundo aplaude<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Existe un peligro concreto que surge cuando la sala deja de criticar y comienza a elogiar. Durante tus primeros esfuerzos, la tensi\u00f3n del mundo te mantiene honesto. Tienes gente que te critica, competidores y la presi\u00f3n constante de demostrar tu val\u00eda. Ahora bien, una vez que ganas, una vez que alcanzas ese nivel de liderazgo de <strong>alta exigencia<\/strong> en el que te empiezan a aplaudir cada vez que abres la boca, entras en zona muerta. El aire se enrarece. La gente deja de avisarte cuando tienes comida entre los dientes y, por supuesto, deja de se\u00f1alarte la soberbia que anida en tu coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Gestionar el elogio es una habilidad mucho m\u00e1s arriesgada que la de gestionar el fracaso. El fracaso duele, pero rara vez corrompe el alma. El elogio, en cambio, es como un veneno de efecto retardado que sabe a miel. Si te lo tragas, comienza a distorsionar tu realidad. Empiezas a creer que la versi\u00f3n \u00abbrillante\u00bb de ti que ve el mundo es la verdad y que el aplauso es la medida de tu val\u00eda, no una reacci\u00f3n pasajera a tu desempe\u00f1o. Para sobrevivir a los aplausos del mundo, necesitas una convicci\u00f3n teol\u00f3gica s\u00f3lida que te mantenga firme sobre el empedrado.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>C\u00f3mo desviar la gloria: el reflejo del Soli Deo Gloria<\/em><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>En nuestros c\u00edrculos, nos encanta la frase <em>Soli Deo Gloria<\/em><em>:<\/em> gloria solo a Dios. La estampamos en tazas de caf\u00e9 y concluimos con ella los correos electr\u00f3nicos, pero, para el hombre o la mujer de \u00e9xito, no puede ser un eslogan: debe ser un mecanismo de supervivencia. Tienes que acostumbrarte a desviar la gloria en el momento en que te llegue. Cuando alguien te hace un cumplido, el instinto humano natural es \u00abinhalarlo\u00bb.<br>Lo respiras y dejas que expanda tu pecho y que se asiente en tu ego. As\u00ed empieza la corrupci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Aprender a aceptar un cumplido sin dejar que corrompa tu alma requiere un alto grado de alerta espiritual. No tienes que comportarte de forma extra\u00f1a ni desde\u00f1osa. No tienes que responder con un falso \u00abOh, no ha sido nada\u00bb, que a menudo suplica m\u00e1s elogios. Por el contrario, aceptas las palabras amables con un \u00abgracias\u00bb, pero, dentro de ti, enseguida le pasas el peso de esa gloria al verdadero due\u00f1o de los ladrillos. Tratas los elogios como si fueran perfume: un aroma agradable que se disfruta durante un segundo, pero absolutamente letal si intentas absorberlo.<\/p>\n\n\n\n<p>En el momento en que empiezas a \u00abquedarte\u00bb t\u00fa la gloria, se la est\u00e1s robando al Rey. Te est\u00e1s atribuyendo el talento que no forjaste, los tiempos que no organizaste y la gracia que no te ganaste. Desviar la gloria significa reconocer que eres un canal, no un dep\u00f3sito. El agua del \u00e9xito fluye a <em>trav\u00e9s<\/em> de ti para servir a los dem\u00e1s y glorificar a Dios, no para estancarse a tus pies de modo que admires en ella tu reflejo. Si no eres capaz de transmitir la alabanza hacia lo alto, acabar\u00e1s ahogado en tu vanidad.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>El empedrado de la humildad: la liturgia de las tareas menores<\/em><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Una de las formas m\u00e1s pr\u00e1cticas de mantener los pies en la tierra cuando el mundo te sube a un pedestal es buscar intencionadamente las tareas \u00abmenores\u00bb. El \u00e9xito siempre encuentra una manera de eximirte de lo mundano. Llegas a un punto en que tienes \u00abgente\u00bb para la hacer las compras, para los recados y para las peque\u00f1as complicaciones de la vida. Comienzas a habitar un mundo donde todo est\u00e1 desinfectado y optimizado para tu comodidad. Esta es una trampa espiritual mortal porque elimina esa tensi\u00f3n diaria que mantiene tu ego a raya.<\/p>\n\n\n\n<p>Necesitas una liturgia de lo mundano. Si eres un director ejecutivo que acaba de cerrar un acuerdo multimillonario, tienes que irte a casa y sacar la basura. Si eres un l\u00edder de enorme proyecci\u00f3n, debes ser el que se quede hasta tarde para apilar las sillas o lavar los platos tras una comida de hermandad en la iglesia. No son meras tareas, sino operaciones de guerra contra tu soberbia, recordatorios materiales de que sigues siendo un hombre o una mujer hechos de polvo. Lo de \u00abempedrado de la humildad\u00bb es literal: es la dureza de hacer el trabajo \u00abinferior\u00bb a tu cargo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando te implicas deliberadamente en las tareas menores e ingratas de la vida, est\u00e1s reajustando tu coraz\u00f3n. Te est\u00e1s recordando a ti mismo que eres un siervo, no una celebridad. Es muy dif\u00edcil mantener el \u00abcomplejo de Nabucodonosor\u00bb cuando est\u00e1s limpiando un inodoro o cambiando un pa\u00f1al. Esos momentos de humildad son demostraci\u00f3n de la gracia de Dios. Rompen el encanto del mito del hombre \u00abhecho a s\u00ed mismo\u00bb y te obligan a comprometerte de nuevo con la realidad esencial de la condici\u00f3n humana. Un l\u00edder demasiado grande para servir es demasiado peque\u00f1o para liderar.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>El peligro del c\u00edrculo \u00edntimo: c\u00f3mo descubrir qui\u00e9n dice la verdad<\/em><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>La mayor amenaza para una persona de \u00e9xito quiz\u00e1 sea la \u00abc\u00e1mara de resonancia de la \u00e9lite\u00bb. Conforme asciendes, tu c\u00edrculo \u00edntimo tiende a reducirse y homogeneizarse. Te rodeas de gente que comparte tu visi\u00f3n, que est\u00e1 volcada en tu \u00e9xito y \u2014aqu\u00ed viene lo m\u00e1s peligroso\u2014 que te teme. Si toda persona presente en tu vida tiene un motivo para estar de tu lado, te hallas en una posici\u00f3n muy precaria. En la pr\u00e1ctica, andas a ciegas, y lo \u00fanico peor que tener gente que te critica es tener un club de fans que se haga llamar \u00abjunta directiva\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Necesitas desesperadamente amigos a quienes no les importe tu cargo, personas en tu vida que te conocieran antes de que fueras \u00abalguien\u00bb y a las que no les impresione en absoluto tu historial de triunfos y derrotas. Estos son los amigos que te mirar\u00e1n a los ojos y te avisar\u00e1n cu\u00e1ndo est\u00e9s siendo necio o arrogante o cuando hayas empezado a creerte los aplausos. Este tipo de amistad es poco com\u00fan porque el \u00e9xito intimida. Tienes que hacer un esfuerzo para provocar esta clase de tensiones. Tienes que dar a la gente \u00abpermiso para herir\u00bb tu ego.<\/p>\n\n\n\n<p>Un c\u00edrculo \u00edntimo que solo asiente te est\u00e1 ayudando a erigir una torre que terminar\u00e1 derrumb\u00e1ndose. La \u00abteolog\u00eda del empedrado\u00bb requiere de hermanos y hermanas que te devuelvan al polvo cuando comiences a alejarte de la realidad. Si en tu vida nadie puede decirte \u00abno\u00bb, m\u00e1s que un c\u00edrculo \u00edntimo, tienes una corte real, y la historia demuestra que las cortes reales son el caldo de cultivo de la soberbia previa a una ca\u00edda espectacular. La aut\u00e9ntica <strong>mayordom\u00eda de la influencia<\/strong> supone responder ante personas que aman tu alma m\u00e1s que tu \u00e9xito.<strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>La actitud del mayordomo de \u00e9xito<\/em><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>En resumen, gestionar el elogio consiste en mantener una actitud de gratitud perpetua. La gratitud es el ant\u00eddoto de la soberbia, ya que reconoce la fuente del don. Cuando el mundo aplaude, tu reacci\u00f3n no debe ser un rechazo fr\u00edo y estoico de la amabilidad, ni tampoco una aceptaci\u00f3n c\u00e1lida y eg\u00f3latra de la gloria. Debe ser un reconocimiento tranquilo y gozoso de que Dios ha utilizado un instrumento defectuoso para hacer una buena obra.<\/p>\n\n\n\n<p>Caminas por el empedrado con la cabeza alta, pero con el coraz\u00f3n abatido. Asumes el \u00abtriunfo\u00bb como una responsabilidad, no como un derecho. Consideras los aplausos un recordatorio de las expectativas del Se\u00f1or, no una confirmaci\u00f3n de tu grandeza. La determinaci\u00f3n de la vida cristiana radica en la capacidad de tener \u00e9xito sin ser \u00abimportante\u00bb, de ocupar una posici\u00f3n de poder conservando un esp\u00edritu de siervo. Este es el camino angosto, el \u00fanico que conduce a una \u00abfelicitaci\u00f3n\u00bb que de verdad cuenta.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Parte V: La corona que perdura<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Toda carrera acaba llegando a su fin. Sin importar cu\u00e1ntos trimestres sobresalientes hayas cerrado, cu\u00e1nta proyecci\u00f3n hayas desarrollado ni cu\u00e1ntas salas se hayan puesto en pie para aplaudir tu nombre, con el tiempo arribar\u00e1s a una frontera que tu cargo no podr\u00e1 cruzar. El \u00e9xito terrenal es curioso: se siente como una herencia mientras lo est\u00e1s viviendo, pero, a la luz de la eternidad, tiene m\u00e1s de niebla matutina. Parece s\u00f3lido y permanente hasta que asoma el sol de la gloria de Dios. En ese momento, la carrera \u00abbrillante\u00bb y el crecimiento \u00abilimitado\u00bb empiezan a parecer justamente lo que son: tareas temporales en una parcela muy peque\u00f1a de terreno.<\/p>\n\n\n\n<p>A la luz de la eternidad, triunfar no consiste en acumular m\u00e1s, sino en entender que todo cuanto has acumulado ya est\u00e1 regresando al polvo. La \u00abteolog\u00eda del empedrado\u00bb no se limita a ense\u00f1arte a caminar mientras tienes \u00e9xito; tambi\u00e9n te ense\u00f1a a terminar el recorrido sin aferrarte a un mont\u00f3n de trofeos que, de entrada, nunca fueron tuyos. Dedicamos nuestra vida a construir un legado, pero un coraz\u00f3n redimido sabe que el \u00fanico legado que sobrevive al fuego es aquel que no construimos nosotros. Es una transici\u00f3n \u00e1spera y nada sentimental de ser el \u00abdue\u00f1o\u00bb de tu triunfo a ser un siervo preparado para rendir cuentas.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>El libro de cuentas de la gracia: el siervo in\u00fatil<\/em><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Tenemos que liquidar el libro de cuentas. En nuestra cultura del \u00abhombre hecho a s\u00ed mismo\u00bb, llevamos mentalmente una hoja de c\u00e1lculo de nuestro arduo trabajo, de nuestros sacrificios y resultados. Comenzamos a pensar que Dios tiene la suerte de tenernos en su equipo. Creemos que, de alg\u00fan modo, nuestro \u00e9xito ha dejado al Creador en deuda con nosotros: como hemos sido \u00abinfluyentes\u00bb, nos debe cierto tipo de vida o reconocimiento. Sin embargo, el evangelio es un auditor despiadado de esa clase de vanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En Lucas 17, Jes\u00fas narra una historia que la mayor\u00eda de los profesionales \u00abde alta exigencia\u00bb detestan profundamente. Describe a un siervo que viene de arar el campo o de cuidar las ovejas, y el amo no lo sienta ni le entrega una placa; le dice que se vista y sirva la cena. Jes\u00fas concluye: <em>\u00abAs\u00ed tambi\u00e9n ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les ha mandado, deben decir: \u201cSomos siervos in\u00fatiles; no hemos hecho m\u00e1s que cumplir con nuestro deber\u201d\u00bb<\/em>(Lc 17:10). La expresi\u00f3n \u00absiervo infructuoso\u00bb o \u00absiervo in\u00fatil\u00bb es el mayor asesino del ego. Significa que, aunque dirijas una empresa perfecta, construyas una iglesia enorme o resuelvas una crisis global, no le has hecho ning\u00fan favor a Dios: simplemente has cumplido con tu deber con la fortaleza que \u00c9l te provey\u00f3 y las herramientas que te prest\u00f3. El libro de cuentas de la gracia no tiene una columna de \u00abm\u00e9ritos\u00bb para que la rellenes. Solo si comprendes que eres un siervo in\u00fatil, hallar\u00e1s la verdadera humildad en medio del triunfo. Eso te recuerda que el \u00abfuego\u00bb de tu \u00e9xito es un don de su providencia, no un pago por tu desempe\u00f1o. Sin la presi\u00f3n de ser \u00abextraordinario\u00bb, por fin eres libre para ser meramente fiel.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>El visto bueno final: el trofeo inoxidable<\/em><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Todo trofeo terrenal est\u00e1 deteriorado en la actualidad. La placa de \u00abEmprendedor del a\u00f1o\u00bb acabar\u00e1 con el tiempo en un vertedero, y tu nombre en el edificio ser\u00e1, tarde o temprano, borrado con chorro de arena para hacerle hueco al pr\u00f3ximo hombre. Si vives para recibir la aprobaci\u00f3n del mundo, est\u00e1s apostando por una divisa que se deval\u00faa constantemente. Los aplausos de los hombres son volubles: gritan \u00ab\u00a1Hosanna!\u00bb el lunes y \u00ab\u00a1Crucif\u00edcalo!\u00bb el viernes. Si tu paz depende de la multitud, te pasar\u00e1s la vida siendo esclavo de sus expectativas.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u00fanico trofeo que no se oxidar\u00e1, el que cuenta, es la \u00abfelicitaci\u00f3n\u00bb del Se\u00f1or, el visto bueno definitivo que distingue al mayordomo de \u00e9xito. Observa el enunciado: no dice \u00abTe lo has ganado\u00bb ni \u00abLo has merecido\u00bb; por el contrario, exclama: \u00ab\u00a1Hiciste bien, siervo bueno y fiel!\u00bb (Mt 25:23a). El Rey no se fija en la magnitud del triunfo, sino en la integridad de la mayordom\u00eda, en c\u00f3mo trataste las \u00abpeque\u00f1as cosas\u00bb mientras el mundo miraba las grandes.<\/p>\n\n\n\n<p>Vivir para recibir la \u00abfelicitaci\u00f3n\u00bb cambia tu manera de manejarte en el empedrado hoy. Te da valent\u00eda para tomar decisiones que podr\u00edan costarte un \u00abtriunfo\u00bb terrenal, pero que te granjear\u00e1n una \u00abfelicitaci\u00f3n\u00bb eterna. Te permite ser el l\u00edder que dice la verdad incluso en detrimento del resultado y el gerente que trata a las personas como pr\u00f3jimos aunque la junta directiva exija que sean pelda\u00f1os de una escalera. Cuando te das cuenta de que el \u00fanico p\u00fablico que importa es el Juez soberano, el \u00abfuego\u00bb de la opini\u00f3n mundana empieza a enfriarse. Ya no trabajas para ning\u00fan grupo de presi\u00f3n: trabajas para el Trono.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>C\u00f3mo descansar en la obra terminada<\/em><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 el mayor peligro del \u00e9xito es que te insta a pensar que eres lo que haces. Te atrapa en un ciclo de \u00abm\u00e1s\u00bb porque crees que tu identidad es algo que tienes que fabricar cada ma\u00f1ana. Crees que si dejas de triunfar, dejas de existir. Esta es la \u00abtrampa de la identidad\u00bb m\u00e1s letal. No obstante, el evangelio ofrece un descanso que el hombre \u00abhecho a s\u00ed mismo\u00bb nunca podr\u00e1 comprender. Te ense\u00f1a que el \u00fanico \u00e9xito que realmente te define es aquel en el que t\u00fa no tuviste nada que ver: la obra terminada de Cristo en la cruz.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Tu historial de triunfos y derrotas es una m\u00e9trica temporal; el triunfo de Cristo sobre la muerte, una realidad eterna<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La cruz es el triunfo definitivo, el \u00fanico \u00ablogro\u00bb en la historia capaz de soportar el peso de un alma humana. Cuando descansas en la obra terminada de Cristo, tu carrera deja de ser una plataforma para tu ego y pasa a ser un patio de recreo para tu gratitud. No tienes que triunfar para ser \u00ab\u00fatil\u00bb porque Cristo ya ha triunfado por ti. No tienes que ser \u00abrelevante\u00bb porque ya eres hijo o hija del Rey. Esta es la \u00fanica forma de tener \u00e9xito sin ser un idiota, la \u00fanica manera de tener influencia sin tener \u00abcomplejo de Dios\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando te percatas de que tu identidad \u00abest\u00e1 escondida con Cristo en Dios\u00bb (Col 3:3b), por fin puedes relajarte. Puedes hacer el esfuerzo, soportar la dureza y administrar la abundancia sin la necesidad desesperada de que eso transmita qui\u00e9n eres <em>t\u00fa<\/em>. Si el negocio fracasa, contin\u00faas siendo hijo de Dios. Si el ascenso va a parar a otro, tu corona en el cielo sigue estando asegurada. Descansar en el triunfo de Cristo te permite ser el obrero m\u00e1s recio, perseverante y humilde del empedrado porque no tienes nada que demostrar y s\u00ed todo que dar.<\/p>\n\n\n\n<p>La carrera es larga y el empedrado duro, pero el final del camino est\u00e1 empedrado de misericordia. El \u00e9xito es mayordom\u00eda, la influencia es pr\u00e9stamo, y tu vida, una niebla. No pierdas el tiempo intentando levantar un imperio que no llegar\u00e1 a la noche. S\u00e9, en cambio, el siervo que administre el oro del Se\u00f1or con integridad, el vecino que trate a cada persona como creaci\u00f3n a imagen de Dios y el pecador que nunca olvide la gracia que lo trajo hasta aqu\u00ed. Cuando el mundo aplauda, que el sonido de los aplausos te recuerde la venida del Rey. Cuando la cuenta bancaria crezca, que aumente tu capacidad de ser generoso en secreto; y cuando finalmente llegues al final del camino, que te encuentres ante el \u00fanico Juez que importa, no con un pu\u00f1ado de trofeos oxidados, sino con la satisfacci\u00f3n tranquila y gozosa del deber bien cumplido. El triunfo es ardiente, pero en la meta te sientes como en casa.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Hay una historia de la que me acuerdo a menudo, cuando el aire en la cima de la monta\u00f1a empieza a enrarecerse y el \u00abfuego\u00bb del \u00e9xito tiene m\u00e1s de fiebre que de bendici\u00f3n. Es sobre un hombre que dedic\u00f3 veinticinco a\u00f1os a construir su reputaci\u00f3n a nivel global. Era el hombre que todos quer\u00edan en la sala de juntas, aquel que pod\u00eda aparecer en plena crisis, poner orden en el caos y conseguir un \u00abtriunfo\u00bb que impresionara al mercado. Estaba sentado en un trono de influencia y ten\u00eda la \u00abbrillante\u00bb vida que todos los que permanec\u00edan en la antesala del poder intentaban desesperadamente adquirir.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, en el apogeo de su poder, se march\u00f3; no por un esc\u00e1ndalo ni por agotamiento: se fue porque se dio cuenta de que su trono se hab\u00eda vuelto una c\u00e1rcel. En la \u00faltima d\u00e9cada de su vida sirvi\u00f3 en una iglesia peque\u00f1a en dificultades, situada en un pueblo que casi no aparec\u00eda en el mapa. Pas\u00f3 de gestionar millones a gestionar el presupuesto de la escuela dominical y a arreglar las tuber\u00edas del s\u00f3tano. La gente de su \u00abvida anterior\u00bb lo visitaba y le preguntaba si sent\u00eda que hab\u00eda desperdiciado su potencial. Observaban la dureza de su nueva vida y ve\u00edan un fracaso. Sin embargo, \u00e9l los miraba con una paz il\u00f3gica para la mente de alguien \u00abhecho a s\u00ed mismo\u00bb y les contestaba que durante veinticinco a\u00f1os fue un hombre aferrado a un imperio con los pu\u00f1os cerrados, pero que ya por fin ten\u00eda las manos abiertas. Hab\u00eda comprendido que el \u00e9xito es un instrumento magn\u00edfico, pero una morada terrible.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u00e9xito es un campamento temporal, no tu domicilio permanente.<br>Si intentas vivir de tus logros, tarde o temprano te quedar\u00e1s fr\u00e1gil y solo. Te pasar\u00e1s la vida defendiendo un legado que ya est\u00e1 en decadencia. Por el contrario, si contemplas tu \u00abtriunfo\u00bb como una pala que Dios ha puesto en tus manos para un trabajo concreto, todo cambia. Puedes usarla con todas tus fuerzas \u2014para cavar profundo, para trabajar el suelo, para construir algo hermoso\u2014, pero al anochecer puedes guardarla sin sentir que has perdido tu alma. La \u00abteolog\u00eda del empedrado\u00bb es la firme convicci\u00f3n de que somos caminantes en un camino que no construimos, llevando dones que no merecimos hacia un reino que no fundamos.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta dura temporada de triunfos, con todo su ruido y toda su presi\u00f3n, es en realidad un don de Dios destinado a refinar tu coraz\u00f3n. \u00c9l te concede el \u00e9xito con la finalidad de comprobar si lo utilizar\u00e1s para hacerte un monumento a ti mismo o un puente hacia el pr\u00f3jimo. Te concede influencia para ver si te apropiar\u00e1s de los aplausos o desviar\u00e1s la gloria hacia el Dador. Que tus manos no se transformen en pu\u00f1os cerrados a causa de tu cargo o de tu cuenta bancaria. Mantenlas abiertas. Todo cuanto tienes es prestado. Vive el gozo profundo e inquebrantable de ser un administrador al que el Due\u00f1o puede confiarle m\u00e1s porque sabe que no intentar\u00e1s rob\u00e1rselo.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>Oraci\u00f3n por quien ha llegado a la cima<\/em><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p><em>Padre celestial, Juez soberano y Dador de todo lo bueno, oro hoy por el hombre o la mujer que est\u00e1 en la cima de la monta\u00f1a. Oro por todo aquel que oye al mundo aplaudir y siente el fuego embriagador del triunfo. Se\u00f1or, el aire all\u00ed arriba est\u00e1 enrarecido, y la tentaci\u00f3n de creerse la mentira de la persona \u00abhecha a s\u00ed misma\u00bb es abrumadora. Te pido que les des fortaleza sobrenatural, para que se mantengan humildes incluso cuando el mundo trate de subirlos a un pedestal.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Se\u00f1or, protege su coraz\u00f3n del veneno del aplauso. Cuando lleguen los cumplidos, dales el reflejo de devolverte la gloria a ti en lo alto. Cuando el libro de cuentas aumente, dales sabidur\u00eda para que lo consideren una nueva tarea de servicio, en vez de un premio a su ego. Destruye el \u00eddolo de la autosuficiencia en su alma. Recu\u00e9rdales, en los momentos de silencio de la noche, que todav\u00eda son polvo; polvo redimido, amado y con poder, pero polvo al fin y al cabo. Dales amigos que amen su alma m\u00e1s que su \u00e9xito y valent\u00eda para escuchar cuando esos amigos les digan la verdad.Que caminen por el empedrado de su carrera con las manos abiertas. Que sean los primeros en tomar el recipiente y la toalla y los \u00faltimos en buscar el lugar de honor. Y que al final, cuando los trofeos terrenales ya se oxiden, encuentren descanso definitivo no en lo que ellos han construido, sino en la obra terminada de Cristo. Que reciban la felicitaci\u00f3n del \u00fanico Se\u00f1or que importa y comprendan que el mayor \u00e9xito nunca fue la vista desde la cima, sino la fidelidad que practicaron en las sombras. En el nombre de Aquel que dej\u00f3 su trono para salvar el mundo, <em>am\u00e9n.<\/em><\/em><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Acerca del autor<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>El doctor&nbsp;<strong>RICHARD JOHN PERHAI<\/strong>&nbsp;se desempe\u00f1a como vicepresidente y decano de Estudios Acad\u00e9micos del Seminario Teol\u00f3gico de Kiev, donde es profesor de Biblia y Teolog\u00eda desde 2003. Tiene un doctorado&nbsp;<em>magna cum laude<\/em>&nbsp;en Teolog\u00eda Sistem\u00e1tica por el Seminario B\u00edblico Bautista, y un doctorado en Exposici\u00f3n B\u00edblica por el Seminario Teol\u00f3gico de Dallas. Es autor de&nbsp;<em>La teor\u00eda de la Escuela de Antioqu\u00eda en los escritos de Teodoro de Mopsuestia y Teodoreto de Ciro<\/em>&nbsp;(Fortress Press, 2015).<\/p>\n\n\n\n<p>El doctor&nbsp;<strong>LARRY OATS<\/strong>&nbsp;es un veterano profesor de Biblia y exdecano del Seminario Bautista Maranatha (2009-2019), con m\u00e1s de 40 a\u00f1os de servicio en la Universidad Bautista Maranatha, en Watertown (Wisconsin). Graduado de dicha universidad, tiene un doctorado en Teolog\u00eda Sistem\u00e1tica y se especializa en fundamentalismo e historia bautista.<strong><br><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>On Site<\/p>\n","protected":false},"featured_media":8274,"template":"","meta":{"_acf_changed":true},"guides-category-es":[15,14,16,18],"class_list":["post-4163","field_guides","type-field_guides","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","guides-category-es-proximamente","guides-category-es-tu-relacion-con-dios","guides-category-es-tu-relacion-con-el-dinero","guides-category-es-tu-relacion-contigo-mismo"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.1 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Handling Success: How to Stay Humble When You Win - The Mentoring Project<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Prevent pride from taking root during your achievements. 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