{"id":4179,"date":"2025-07-02T09:35:00","date_gmt":"2025-07-02T09:35:00","guid":{"rendered":"https:\/\/thementoringproject.com\/?post_type=field_guides&#038;p=4179"},"modified":"2026-10-02T10:11:49","modified_gmt":"2026-10-02T10:11:49","slug":"88-avoiding-legal-trouble-wisdom-in-disputes","status":"publish","type":"field_guides","link":"https:\/\/thementoringproject.com\/es\/field-guide\/88-avoiding-legal-trouble-wisdom-in-disputes\/","title":{"rendered":"#88 La Guerra Espiritual: C\u00f3mo Descubrir La Sabidur\u00eda De Dios En Una Batalla Legal"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Parte I: La Ra\u00edz Del Fuego<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo, sinceramente, he sentido en alguna ocasi\u00f3n ese mismo nudo en el pecho. Recuerdo que hace unos a\u00f1os hubo una \u00e9poca en que me vi entre la espada y la pared por alguien a quien cre\u00eda amigo. No se trataba de una gran cantidad de dinero, pero me preocupaba el principio del asunto. Me pasaba las noches mirando al techo, reproduciendo mentalmente todos los alegatos posibles. Ten\u00eda el contrato en la mesita de noche y, cada vez que lo ve\u00eda, notaba que me sub\u00eda un calor ardiente y agitado. Estaba tan convencido de que ten\u00eda la raz\u00f3n que ni siquiera o\u00eda la vocecita, en el fondo de mi mente, que me preguntaba qu\u00e9 le estaba haciendo a mi esp\u00edritu esta guerra espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">T\u00fa y yo podemos aferrarnos a esa ira como si fuera un escudo, \u00bfno? Nos hace sentir protegidos por un instante. Creemos que si insistimos lo suficiente y exigimos lo que se nos debe, al final podremos volver a respirar. Sin embargo, ese fue el momento en que acab\u00e9 cayendo en la cuenta de algo: casi ning\u00fan conflicto legal gira \u00fanicamente en torno a los hechos o a la cuenta bancaria. La cuesti\u00f3n es lo que sucede en el fondo del coraz\u00f3n, en esos lugares profundos y tranquilos donde decidimos a qui\u00e9n le confiamos la defensa de nuestros intereses. Pero cuando permites que esos incendios legales comiencen a arder, no solo haces da\u00f1o a la persona con la que peleas: tus pulmones se llenan de humo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La trampa del merecimiento<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La iglesia lleva luchando mucho tiempo con este conflicto en concreto. No es un problema nuevo. Santiago, en los primeros tiempos de la iglesia, escribi\u00f3 a pueblos que, b\u00e1sicamente, estaban peleados entre s\u00ed. Les hizo una pregunta que hoy en d\u00eda nos deja petrificados: \u00ab\u00bfDe d\u00f3nde surgen las guerras y los conflictos entre ustedes?\u00bb (St 4:1). No culpa al sistema judicial ni a la ausencia de contratos mejores. Explica que provienen de las \u00abpasiones\u00bb que luchan dentro de nosotros. Como deseamos algo que no tenemos, re\u00f1imos y hacemos la guerra. Se\u00f1ala que deseamos tanto ganar que \u00abmatamos\u00bb. No se refiere a matar en sentido literal, sino al comportamiento del que habl\u00f3 Jes\u00fas en el Serm\u00f3n del monte: cuando est\u00e1s tan enojado con otra persona que est\u00e1s dispuesto a insultarla, quiz\u00e1 hasta a demandarla, sin abordar el enojo de acuerdo con la Biblia. Ese enojo, por lo general, proviene de nuestros deseos y expectativas insatisfechos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No obstante, la mentalidad de merecimiento \u2013un cl\u00e1sico ejemplo de soberbia en la Biblia\u2013 es una trampa en la que es facil\u00edsimo caer. Analizamos nuestro arduo trabajo, nuestro tiempo y nuestras inversiones, y empezamos a pensar que son derechos que tenemos. Creemos merecer cierto resultado porque respetamos las reglas del juego. Sin embargo, si somos honestos acerca de la fe que decimos profesar, debemos admitir que en realidad no poseemos nada. Todo cuanto tenemos, hasta el aliento que llena nuestros pulmones, es una bendici\u00f3n prestada por el Maestro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay una gran diferencia entre derecho y bendici\u00f3n. Un derecho lo puedes exigir con el pu\u00f1o cerrado. Una bendici\u00f3n, en cambio, la recibes con las manos abiertas. Cuando convertimos las bendiciones en derechos, comenzamos a actuar como si fu\u00e9ramos nosotros quienes hici\u00e9ramos salir el sol porque, casualmente, vivimos en la luz. Nos volvemos exigentes, ansiosos y dispuestos a entrar en guerra por menos de un metro de tierra porque hemos olvidado que, de entrada, el terreno nunca fue nuestro. Terminas peleando por un reino que nunca estuvo destinado a ser tu morada eterna.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El \u00eddolo de la equidad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El mundo habla mucho de equidad, y a menudo buscamos vers\u00edculos b\u00edblicos sobre la justicia para respaldar nuestras exigencias. Desde peque\u00f1os se nos ense\u00f1a que la justicia debe ser ciega y que la balanza de la justicia debe estar siempre equilibrada. Si alguien te quita algo, debes tener la posibilidad de recuperarlo. No obstante, la equidad es una cosa curiosa si la miras desde la \u00f3ptica del evangelio y desde una perspectiva cristiana sobre los conflictos. Si Dios fuera estrictamente justo con nosotros, ninguno estar\u00edamos aqu\u00ed ahora. Estar\u00edamos perdidos, o algo peor. Adem\u00e1s, el fundamento mismo de nuestra fe es el acontecimiento m\u00e1s injusto de la historia del mundo. La cruz fue la injusticia m\u00e1xima. El \u00fanico hombre perfecto que jam\u00e1s haya vivido asumi\u00f3 la culpa de quienes hicieron el mal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando nos obsesionamos con vengarnos, en esencia decimos que queremos justicia bajo nuestras condiciones, no bajo las de Dios. Convertimos la equidad en un \u00eddolo al que adoramos. Creemos que si podemos equilibrar la balanza, por fin estaremos contentos, pero eso nunca funciona as\u00ed, \u00bfverdad? Cuanto m\u00e1s intentas vengarte, m\u00e1s luchas por superar el rencor y la amargura y te transformas en una persona que ya ni reconoces. Te vuelves inflexible y fr\u00edo. Empiezas a ver a todos como adversarios en potencia, no como pr\u00f3jimos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Te conviertes en ese siervo de las par\u00e1bolas al que se le perdon\u00f3 una deuda enorme y luego sali\u00f3 y estrangul\u00f3 a alguien por unas monedas. Es una manera lenta y silenciosa de volverte un fariseo, alguien que t\u00e9cnicamente tiene la raz\u00f3n, pero que carece por completo de gracia. Puedes ganar la discusi\u00f3n, pero pierdes el coraz\u00f3n y, siendo sinceros, no hay nada m\u00e1s miserable que una persona que siempre est\u00e1 calculando lo que el mundo le debe. Eso acarrea una vida muy solitaria y fr\u00e1gil.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El espectro de la reputaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Luego est\u00e1 el espectro. Lo llamo as\u00ed porque es el miedo a lo que opine la gente, a ser considerado el malo. He conocido a personas que acudieron a los tribunales y se gastaron cincuenta mil d\u00f3lares, no porque necesitaran el dinero, sino porque no soportaban la idea de ser calumniadas. Sent\u00edan que ten\u00edan que aclarar las cosas y demostrar su inocencia, pasando por alto las ense\u00f1anzas fundamentales de la Biblia sobre la reputaci\u00f3n. No pod\u00edan dormir porque les persegu\u00eda la idea de que alguien, en alg\u00fan lugar, cre\u00eda que no ten\u00edan la raz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, piensa un momento en Jes\u00fas. Las m\u00e1s altas autoridades judiciales de su tiempo ment\u00edan sobre \u00c9l. Lo calificaban de bebedor, traidor y blasfemo, y la Biblia dice que \u00c9l, por lo general, callaba. Ciertamente, hubo ocasiones en que los desafi\u00f3 con un: \u00ab\u00bfQui\u00e9n de ustedes me puede probar que soy culpable de pecado?\u00bb (Jn 8:46a), pero no convoc\u00f3 una conferencia de prensa ni demand\u00f3 a nadie para proteger su marca. No sent\u00eda la necesidad de investigar cada rumor. Confiaba en que el Padre conoc\u00eda la verdad, y eso le bastaba, lo que es una demostraci\u00f3n de c\u00f3mo gestionar la traici\u00f3n de acuerdo con la Biblia. Sab\u00eda que su car\u00e1cter era m\u00e1s importante que su reputaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando luchamos a la desesperada por proteger nuestra reputaci\u00f3n, normalmente avivamos la vanidad. Queremos que nos vean como ganadores. Queremos ser nosotros quienes estemos por encima. No obstante, tu verdadera identidad no se encuentra en los registros de un tribunal local ni en los chismes de tu comunidad. Tu identidad est\u00e1 escondida con Cristo. Si Dios conoce la verdad, no tienes que pasarte la vida tratando de convencer a los dem\u00e1s. Puedes permitirte el lujo de que te malinterpreten durante un tiempo. Puedes permitirte el lujo de dejar que otra persona tenga la \u00faltima palabra y aprender a vivir en paz. Esa es una libertad robusta que solo llega cuando dejas de intentar ser tu\u00a0 propio salvador.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El costo real<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">He visto a gente ganar un caso judicial y salir con un cheque en la mano, pero su alma parec\u00eda un desierto. Ten\u00edan sus noventa cent\u00edmetros de terreno, pero hab\u00edan perdido la capacidad de amar al pr\u00f3jimo y olvidado c\u00f3mo perdonar a quienes les hacen da\u00f1o. Se hab\u00edan vuelto desconfiados y airados, alejados de lo que supone superar el rencor. Hab\u00edan ganado la guerra, pero hab\u00edan perdido justo aquello que los hac\u00eda quienes eran en Cristo. Hubo momentos en que Jes\u00fas no se limit\u00f3 a discrepar de otras personas y mirar para otro lado. Por ejemplo, se tom\u00f3 el tiempo de hacer un l\u00e1tigo para expulsar a los mercaderes instalados en el atrio exterior del Templo, pero lo hizo para defender a aquellos a quienes se les denegaba el acceso a Dios. A corto plazo, esto da\u00f1\u00f3 su reputaci\u00f3n ante el pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ra\u00edz del fuego no est\u00e1 en los actos de la otra persona, sino en nuestra negativa a aprender a confiar en Dios en tiempos dif\u00edciles y a creer que \u00c9l protege mejor nuestra vida que cualquier despacho de abogados. Por supuesto, al ahondar en lo que dice la Biblia sobre los pleitos, el Nuevo Testamento ense\u00f1a que la autoridad lleva la espada por un buen motivo (\u00abimpartir justicia\u00bb), \u00abpues est\u00e1 al servicio de Dios\u00bb (Rm 13:4b). As\u00ed, la Biblia no proh\u00edbe acudir a un tribunal en modo alguno, pero cuando tu m\u00f3vil es la venganza, una recompensa o conseguir lo que mereces, est\u00e1s vulnerando todos estos principios b\u00edblicos de toma de decisiones. Ahora bien, si est\u00e1s tratando de rescatar a alguien de las garras del mal o de salvar algo que crees que Dios ha instituido para su gloria, quiz\u00e1 el tribunal sea la jurisdicci\u00f3n correcta. En general, el principio es muy claro: no vayas a la corte, ya que la iglesia ser\u00e1 la que juzgue. Si tienes alg\u00fan problema, acude a la iglesia, acude a los ancianos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, \u00bfcu\u00e1l es nuestra inclinaci\u00f3n inicial? Pelear por miedo. Tenemos miedo de que si no nos defendemos nosotros, nadie lo har\u00e1, pero el evangelio nos explica que tenemos un Padre due\u00f1o del \u00abganado de miles de colinas\u00bb (Sal 50:10b). No somos hu\u00e9rfanos que tengan que pelearse por las sobras, sino herederos a quienes ya se les ha prometido el reino entero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando lo comprendes, la trampa del merecimiento pierde su poder. El \u00eddolo de la equidad empieza a desmoronarse. El fantasma de la reputaci\u00f3n ya no es tan aterrador. Por fin puedes dejar de cerrar los pu\u00f1os y comenzar a vivir con las manos abiertas. Eso no quiere decir que nunca firmes un contrato ni tampoco que dejes que la gente te pisotee, pero s\u00ed que tu paz no depende de si ganas o no. Puedes aprender a tener paz mental y a manejarte en un sistema quebrantado sin que ese quebranto entre en tu coraz\u00f3n. La fe aut\u00e9ntica rara vez es impecable, pero recibimos gracia para la tarea de soltar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Parte II: El Tribunal Y La Cruz<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Conozco esa fr\u00eda sensaci\u00f3n puntual en las entra\u00f1as cuando est\u00e1s en el pasillo de un juzgado. El aire es reciclado, el suelo pulido tiene un brillo de espejo, y est\u00e1s rodeado de personas con traje que, por regla general, no saben tu nombre y a las que, sinceramente, tal vez tu historia les importe poco. Para ellas eres un n\u00famero de caso. Los tribunales se sienten entonces como el \u00fanico \u00abhermano mayor\u00bb que te queda para arreglar las cosas. No obstante, para ser honestos sobre las ense\u00f1anzas de la Biblia, es necesario contemplar un fragmento del Nuevo Testamento que la mayor\u00eda preferir\u00edamos pasar por alto. Me refiero a ese punto en que el funcionamiento del mundo choca de frente con el del reino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El corrompido espejo corintio<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando Pablo escribi\u00f3 la primera ep\u00edstola a la iglesia de Corinto, se dirig\u00eda a un grupo de personas id\u00e9nticas a nosotros. Los corintios eran ambiciosos y pr\u00f3speros y estaban sumamente obsesionados con sus derechos. Viv\u00edan en una cultura a la que le encantaba un pleito en toda regla. En la antigua Corinto, los tribunales eran, en esencia, escenario de intrigas sociales. Si eras capaz de ganar un caso contra un rival, no solo obten\u00edas dinero, sino tambi\u00e9n estatus. Demostrabas al mundo que eras t\u00fa el que estaba por encima.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pablo se adentra en esa situaci\u00f3n en 1 Corintios 6:1 y parece totalmente at\u00f3nito. Les pregunta: \u00abSi alguno de ustedes tiene un pleito con otro, \u00bfc\u00f3mo se atreve a presentar demanda ante los injustos, en vez de acudir a los creyentes?\u00bb. Est\u00e1 frente a personas que afirman que un d\u00eda juzgar\u00e1n al mundo y \u00abaun a los \u00e1ngeles\u00bb (1 Co 6:2\u20133), pero que son incapaces de resolver entre s\u00ed \u2013o sea, entre hermanos o creyentes\u2013 una disputa por un trato comercial o por una propiedad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pablo califica esto de \u00abfalla\u00bb (1 Co 6:7a) incluso antes de que empiece el juicio. Eso suele ser lo m\u00e1s impactante. Creemos que si el veredicto nos es favorable, habremos ganado la batalla. Sin embargo, Pablo denuncia en ese vers\u00edculo que \u00abel solo hecho\u00bb de que tengamos un pleito con un hermano \u00abya es una grave falla\u00bb nuestra. Ya hemos perdido lo m\u00e1s importante: nuestro testimonio. Hemos ventilado los trapos sucios de la familia del reino delante de personas que ni creen en el Padre. Hemos transmitido al mundo que la gracia de Dios no es lo bastante s\u00f3lida como para manejar una discrepancia en un contrato.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Una pregunta dolorosa<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pablo deja caer entonces la pregunta que sienta como un pu\u00f1etazo en el est\u00f3mago: \u00ab\u00bfNo ser\u00eda mejor soportar la injusticia? \u00bfNo ser\u00eda mejor dejar que los defrauden?\u00bb(1 Co 6:7b).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Llevo mucho tiempo d\u00e1ndole vueltas a esa pregunta y, siendo sincero, sigue sin gustarme la respuesta que me da. Nuestro instinto natural es gritar que no es justo, pero Pablo insin\u00faa que, para un cristiano, dejarse defraudar podr\u00eda ser mejor que ganar un pleito a costa del evangelio. Nos pide que consideremos nuestra cuenta bancaria menos importante que la reputaci\u00f3n de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es una rendici\u00f3n d\u00e9bil y pasiva. Es una decisi\u00f3n dura y dif\u00edcil confiar en que Dios lleva las cuentas mejor que nosotros. Cuando nos negamos a soportar la injusticia, en la pr\u00e1ctica estamos diciendo que no creemos que Dios pueda resarcirnos. Estamos actuando como hu\u00e9rfanos que tienen que pelear por cada centavo porque no tenemos un Padre due\u00f1o de todo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y si el otro no es un hermano, \u00bfentonces qu\u00e9? En primer lugar, hay ciertos casos que, por ley, deben someterse a la autoridad judicial; busca asesoramiento jur\u00eddico para saber cu\u00e1les son. En segundo lugar, esto no quiere decir que los cristianos nunca debamos acudir a los tribunales ni que no debamos respetar a aquellos jueces que no conocen a Cristo. Sin embargo, cuando un creyente tiene una disputa con un incr\u00e9dulo, no procede abrir un expediente interno en la iglesia, pues no hay una comunidad cristiana com\u00fan que pueda arbitrar. Los principios subyacentes \u2013m\u00f3vil, testimonio y m\u00e1s confianza en los sistemas mundanos que en la sabidur\u00eda cristiana\u2013 contin\u00faan siendo pertinentes. Esa preocupaci\u00f3n puede ser menos apremiante cuando se trata con incr\u00e9dulos, pero la cuesti\u00f3n del m\u00f3vil y del testimonio sigue siendo v\u00e1lida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El l\u00edmite de la justicia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora quiero ser muy cauto. Pablo no sugiere que la ley sea mala ni que el Estado no deber\u00eda existir. En Romanos 13:4 nos dice que el Estado tiene un motivo para llevar la \u00abespada\u00bb: estar \u00abal servicio de Dios\u00bb para descargar su ira sobre el malhechor. Existe una enorme diferencia entre una disputa civil por dinero y una situaci\u00f3n que implica protecci\u00f3n ante un da\u00f1o real.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si te hallas ante un escenario de maltrato, un delito o una situaci\u00f3n de riesgo para la integridad f\u00edsica de alguien, no est\u00e1s ante una simple \u00abminucia\u00bb entre hermanos, sino ante una vulneraci\u00f3n del orden establecido por Dios para que el mundo no se suma en el caos. En esos casos, la ley es un don. Denunciar un delito o buscar protecci\u00f3n no es soberbia: es cumplir el mandato de asistir a los vulnerables.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El problema es que hemos empezado a utilizar esa \u00abespada\u00bb del Estado para resolver agravios personales. La usamos para vengarnos de un socio que nos molestaba o para sacar unos pocos d\u00f3lares m\u00e1s de un trato. Tenemos que ser lo suficientemente honestos para preguntarnos: \u00ab\u00bfEstoy utilizando la ley para proteger al inocente o para obtener lo que creo que se me debe?\u00bb. Es una distinci\u00f3n importante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La iglesia como tribunal<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mayor tragedia de todo esto es que hemos dejado de confiar en la sabidur\u00eda de la gente que Dios ha puesto en nuestra vida. En 1 Corintios 6:5b, Pablo les pregunta: \u00ab\u00bfAcaso no hay entre ustedes nadie lo bastante sabio como para juzgar un pleito entre creyentes?\u00bb. Advierte que la iglesia deber\u00eda ser el lugar donde encontr\u00e1ramos la verdadera justicia porque es el \u00fanico lugar que realmente comprende la gracia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No obstante, a decir verdad, la mayor\u00eda no queremos acudir a los ancianos. Recurrimos al Estado porque dispone de un mazo. El Estado puede obligar a la gente a actuar. El Estado no nos interroga acerca de nuestra soberbia: observa las leyes. Hemos empezado a confiar m\u00e1s en el Estado que en la iglesia porque no queremos abordar la complicada tarea de la reconciliaci\u00f3n. Preferimos que un juez nos d\u00e9 la raz\u00f3n a que que un hermano nos llame soberbios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando dejamos de lado la iglesia para acudir al juzgado, estamos admitiendo que no creemos que la sabidur\u00eda de Dios sea pr\u00e1ctica en la vida real. Le hemos cedido la autoridad de nuestra familia en la fe a un sistema laico que no tiene la menor idea de lo que significa la cruz. Debemos hallar la manera de volver a confiar m\u00e1s en los hermanos que en un desconocido con toga. Eso supone estar dispuestos a escuchar a quienes conocen nuestra alma, aunque nos aconsejen que lo mejor que podemos hacer es olvidarnos del dinero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El veredicto final<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En resumidas cuentas, confiar en que el mazo del Estado solucione tu vida es una forma muy dura de vivir. Te mantiene en un bucle de ansiedad. La cruz, en cambio, brinda otra clase de justicia. Colosenses 2:14b se\u00f1ala que Cristo anul\u00f3 la \u00abdeuda que nos era adversa\u00bb. S\u00ed, a nosotros. Si esa deuda ha sido pagada, no tenemos que pasarnos la vida intentando cobrar a la desesperada cada deuda que tengan con nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Puedes enfrentar un conflicto adoptando una postura totalmente distinta. Puedes ser t\u00fa quien est\u00e9 dispuesto a aceptar la derrota si con ello la paz de la iglesia se mantiene intacta. No se trata de dejarte avasallar, sino de vivir la realidad de que ya eres ciudadano de otro reino cuyas calles son de oro; de ver que lo m\u00e1s eficaz que puedes hacer en una disputa no es ganar el caso, sino mostrarle al mundo que tienes un Rey que vale m\u00e1s que nada de lo que puedan llegar a arrebatarte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Parte III: El Protocolo De Mateo 18<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">He visto romperse m\u00e1s amistades y alianzas comerciales por un mensaje de texto malinterpretado que por casi cualquier otro motivo. Todo comienza con algo insignificante: un pago atrasado, un proyecto que no sali\u00f3 del todo bien o un comentario que son\u00f3 demasiado \u00e1cido. En vez de levantar el tel\u00e9fono o acercarnos a la oficina del otro, nos ocultamos tras una pantalla. Escribimos un mensaje, lo borramos, lo reescribimos y, al final, presionamos \u00abEnviar\u00bb con una peque\u00f1a descarga de adrenalina en el pecho. Esperamos. Estamos atentos a los tres puntitos. Para cuando termina la conversaci\u00f3n, ambas partes hemos le\u00eddo entre l\u00edneas cosas que ni siquiera se dijeron y, de pronto, alguien menciona a su abogado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mayor\u00eda de los problemas legales que he presenciado en la iglesia podr\u00edan haberse evitado si la gente hubiera tenido el valor de sentarse frente a frente en torno a una mesa, sobre todo para tratar con personas dif\u00edciles de las comunidades cristianas. Sin embargo, hemos perdido el arte de mantener conversaciones inc\u00f3modas. Preferimos pagarle a un abogado quinientos d\u00f3lares la hora para que sea nuestro vocero antes que mostrarnos vulnerables durante veinte minutos con alguien que nos ha ofendido. Si queremos eludir el tribunal, tenemos que remontarnos al protocolo que nos dio el Maestro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El cara a cara frente a la comunicaci\u00f3n entre pantallas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mirar a los ojos de otro ser humano tiene algo que modifica la temperatura de un conflicto. Cuando miras una pantalla, la persona que hay al otro lado no es un pr\u00f3jimo hecho a imagen de Dios, sino un mero obst\u00e1culo para tu felicidad. Es f\u00e1cil ser fr\u00edo, r\u00edgido y exigente cuando escribes. Sin embargo,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">cuando ambos se encuentran en la misma estancia, puedes percibir la duda en su voz y el estr\u00e9s en su rostro. Se rescatan muchos de los matices que nos hacen humanos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Mateo 18:15a, Jes\u00fas ordena: \u00abSi tu hermano peca contra ti, ve a solas con \u00e9l y hazle ver su falta\u00bb. Observa que el primer paso no es cont\u00e1rselo a tu abogado, ni a tu c\u00f3nyuge, ni a tu mejor amigo: es hacerle ver a tu hermano su falta. En el mundo antiguo, eso supon\u00eda un movimiento f\u00edsico, una aparici\u00f3n en persona.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando te sientas frente a alguien en una mesa, es mucho m\u00e1s dif\u00edcil mantener una narrativa del \u00abvillano\u00bb. Te ves obligado a verlo como una persona que probablemente tenga sus temores y sus presiones. En la mayor\u00eda de las ocasiones descubrir\u00e1s que la \u00abinjusticia\u00bb no fue un ataque calculado: fue un error, un malentendido o una semana p\u00e9sima, cosa que no sabr\u00e1s si te escondes detr\u00e1s de una pantalla. El arte de mantener conversaciones inc\u00f3modas consiste en tener el valor de estar all\u00ed presente, en estar dispuesto a escuchar tanto como a hablar. Si no puedes mirar a alguien a los ojos y decirle por qu\u00e9 est\u00e1s dolido, lo m\u00e1s probable es que tampoco tengas motivo para llevarlo a los tribunales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Los tres pasos hacia la paz<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jes\u00fas no se limit\u00f3 a ordenarnos ser amables: nos dio un procedimiento concreto y estricto de gesti\u00f3n de conflictos. Solemos denominarlo el protocolo de Mateo 18, pero la mayor\u00eda lo consideramos m\u00e1s una sugerencia que un mandato.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El primer paso es esa conversaci\u00f3n cara a cara en privado. El objetivo no es \u00abganar\u00bb la discusi\u00f3n, sino ganarse al hermano. Si llegas a la reuni\u00f3n con una lista de exigencias y una actitud de \u00ablo tomas o lo dejas\u00bb, ya has fracasado. Vas a proponer la paz. Vas a ver si hay alg\u00fan modo de resolver el asunto sin implicar al resto del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si eso no funciona, Jes\u00fas aconseja que lleves contigo \u00aba uno o dos m\u00e1s\u00bb (Mt 18:16a). Aqu\u00ed es donde la mayor\u00eda de las personas se equivocan. Llevan a su \u00abequipo\u00bb, a quienes saben que las defender\u00e1n y les dar\u00e1n la raz\u00f3n. En cambio, seg\u00fan el texto, hay que llevar testigos para que \u00abtodo asunto se resuelva\u00bb (Mt 18:16b). No llevas a la gente para que se ponga de tu parte; la llevas para que los ayude a ambos a ver la verdad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Llevar un testigo significa incorporar a alguien que los ame a ambos y ame la verdad m\u00e1s que a ustedes. Su labor es ser la \u00abcabeza fr\u00eda\u00bb del lugar. Est\u00e1 ah\u00ed para detectar en qu\u00e9 aspectos puedes estar siendo irracional t\u00fa y en cu\u00e1les puede estar obstinada la otra persona. Es una forma de decir: \u00abComo no podemos resolver esto nosotros, incorporamos una perspectiva externa para preservar la objetividad\u00bb. Si, en efecto, sigui\u00e9ramos este paso, el noventa por ciento de nuestras disputas se acabar\u00edan justo ah\u00ed. No necesitar\u00edamos un juez porque tendr\u00edamos la sabidur\u00eda de la comunidad. Estos dos primeros pasos de sabidur\u00eda podr\u00edan funcionar incluso fuera de la iglesia con el arbitraje de un tercero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La eficacia de un tercero<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El tercer paso, como se indica en Mateo 18:17, es dec\u00edrselo a la iglesia. En el mundo moderno ya no hay cabida para algo as\u00ed. Creemos que la iglesia es para el culto y las comidas compartidas, no para resolver litigios comerciales, pero, como comentamos en la segunda parte, a Pablo le sorprend\u00eda que los cristianos confiaran m\u00e1s en un juez laico que en la sabidur\u00eda de los ancianos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La presencia de un tercero \u2013un mediador formal, un pastor o un amigo dotado de sabidur\u00eda\u2013 significa reconocer que hay cosas que no ves. Cuando est\u00e1s enojado se estrecha tu perspectiva. No ves m\u00e1s que las injusticias padecidas y consideras a la otra persona un monstruo, desdibujando la distinci\u00f3n b\u00edblica entre lo verdadero y lo falso. Te conviertes en un experto en tu propia defensa y en fiscal del car\u00e1cter del otro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un tercero dotado de sabidur\u00eda ve lo que t\u00fa no. Puede hacerte las preguntas que temes y se\u00f1alar en qu\u00e9 aspectos tu soberbia est\u00e1 impidiendo la resoluci\u00f3n del conflicto. He estado en salas donde un mediador formul\u00f3 una sola pregunta que acab\u00f3 con toda la tensi\u00f3n porque oblig\u00f3 a ambas partes a fijarse en su propio coraz\u00f3n, no en la cuenta bancaria de la otra persona.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Confiar en un tercero requiere una humildad enorme. Supone admitir que es posible que no conozcas toda la historia y estar dispuesto a acatar la sabidur\u00eda de otra persona aunque no te d\u00e9 todo lo que deseas, pero ese es el esfuerzo que implica la vida cristiana: creer que la paz del cuerpo<br>de Cristo es m\u00e1s valiosa que tu franja de tierra de menos de un metro. El arbitraje por parte de un tercero va en aumento en el mundo de los negocios y deber\u00eda tenerse en cuenta para futuros acuerdos contractuales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El protocolo de la cruz<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En \u00faltima instancia, el protocolo de Mateo 18 es una forma pr\u00e1ctica de vivir la cruz. Se trata de mostrarte dispuesto a acercarte a la persona que te ha ofendido, en vez de alejarte de ella o ponerte en su contra; de buscar la reconciliaci\u00f3n en lugar de un veredicto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando seguimos esta senda, anunciamos por doquier que nosotros tenemos otra manera de gestionar el caos. Proclamamos que la gracia que hemos recibido de Dios es tan grande que puede compensar una deuda, un contrato incumplido o un ego herido. Demostramos al mundo que no necesitamos un mazo para encontrar la paz porque tenemos un Pastor que nos gu\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No ser\u00e1 bonito. Estas conversaciones son inc\u00f3modas, emotivas y, a menudo, agotadoras. Es mucho m\u00e1s \u00abas\u00e9ptico\u00bb que los abogados se encarguen de todo, pero el camino \u00abas\u00e9ptico\u00bb conduce a la muerte de una relaci\u00f3n. El camino complicado \u2013cara a cara, dando testimonio y confiando en la iglesia\u2013 es el de la vida, la \u00fanica v\u00eda para resolver un conflicto sin perder el alma en ello. Antes de dar el siguiente paso en direcci\u00f3n a los tribunales, preg\u00fantate si realmente has seguido el protocolo. \u00bfHas mirado a los ojos del otro? \u00bfHas instado a un amigo dotado de sabidur\u00eda a que te advierta en qu\u00e9 te equivocas? \u00bfHas confiado en la sabidur\u00eda de la iglesia? O, dentro de la comunidad en general, \u00bfte has planteado el arbitraje de un tercero? Empecemos por ah\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Parte IV: Astutos Como Serpientes Y Sencillos Como Palomas<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Son muchos los que me han manifestado a lo largo de los a\u00f1os que no necesitan un contrato porque son \u00abhermanos cristianos\u00bb y su v\u00ednculo es un apret\u00f3n de manos. Suena espiritual, \u00bfno? Suena a que conf\u00edan en el Esp\u00edritu Santo y no en un despacho de abogados. No obstante, en la mayor\u00eda de las ocasiones, ese apret\u00f3n de manos \u00abespiritual\u00bb es en realidad pereza o miedo a una conversaci\u00f3n inc\u00f3moda. Seis meses despu\u00e9s, cuando el proyecto excede el presupuesto y las expectativas no encajan, ese apret\u00f3n de manos se transforma en un pu\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El mundo es dado a los pleitos, y eso no va a cambiar hasta que el Maestro regrese. Sin embargo, ser un mayordomo fiel no significa dejarse avasallar. Jes\u00fas nos dijo en Mateo 10:16b que fu\u00e9ramos \u00abastutos como serpientes y sencillos como palomas\u00bb. Eso implica adentrarse en el mundo con los ojos bien abiertos. No ignoras la realidad de un mundo quebrantado: te manejas en \u00e9l con una sabidur\u00eda robusta que protege los bienes del Maestro al tiempo que mantiene tu coraz\u00f3n limpio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Los contratos como mayordom\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es preciso que dejemos de ver un contrato como una se\u00f1al de falta de confianza. De hecho, un acuerdo claro por escrito es un acto de amor, una forma de proteger al pr\u00f3jimo de un malentendido y a ti mismo de tu mala memoria. Seg\u00fan Proverbios 27:23b, hemos de saber c\u00f3mo est\u00e1 nuestro ganado. En el mundo moderno, tu \u00abganado\u00bb es tu negocio, tu propiedad y tus acuerdos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un apret\u00f3n de manos es un saludo excelente, pero tambi\u00e9n una manera terrible de gestionar una colaboraci\u00f3n compleja. Cuando la plasmas por escrito, est\u00e1s poniendo l\u00edmites: \u00abEsta es mi responsabilidad, y esta otra es la tuya\u00bb. Unos l\u00edmites claros evitan los conflictos que acaban en los tribunales. La mayor\u00eda de los conflictos legales comienzan en las zonas grises, donde alguien \u00abpens\u00f3\u00bb que algo estaba impl\u00edcito. Al ser preciso y profesional, honras a la otra persona. Le aportas transparencia. Un buen contrato es un modo de garantizar que ambas partes puedan conservar la amistad aunque el acuerdo comercial fracase. No es falta de fe, sino una modalidad de mayordom\u00eda que acata la realidad de la falibilidad humana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El peligro de ser fiador<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una de las maneras m\u00e1s r\u00e1pidas de desembocar en una pesadilla legal es ser \u00abbueno\u00bb en contra de la advertencia b\u00edblica concreta. Me refiero a ser avalista de alguien o \u00abfiador\u00bb en una deuda. Proverbios 6:1-5 es sumamente directo al respecto. Te dice que si te has comprometido con otro, te has enredado \u00abcon tus propias palabras\u00bb, e incluso que \u00abno permitas que se duerman tus ojos\u00bb hasta que no te hayas librado del cazador como la gacela.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con frecuencia somos avalistas porque queremos ayudar o porque nos da miedo decir que no. No obstante, cuando eres fiador, b\u00e1sicamente est\u00e1s apostando los recursos del Maestro a que la otra persona cumpla. Asumes una responsabilidad legal sobre la que no tienes control alguno. Si esa persona no cumple, el abogado viene por ti. He conocido casos de familias que perdieron su hogar y su paz porque procuraron ser \u00abbuenas\u00bb, desoyendo la sabidur\u00eda de las Escrituras. La verdadera mayordom\u00eda implica saber cu\u00e1ndo negarse, entender que eres administrador del oro de Dios y que no tienes derecho a arriesgarlo con tal de no tener un almuerzo inc\u00f3modo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Cuando t\u00fa eres el acusado<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algunas veces, pese a esforzarte al m\u00e1ximo por ser justo y claro, te acaba llegando la demanda. Recibes un ataque que parece completamente injustificado. La reacci\u00f3n humana natural es ponerse a la defensiva. Quieres ocultar bienes, detener el procedimiento y encontrar todos los resquicios legales posibles para que el otro sufra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No obstante, si eres mayordomo, tu car\u00e1cter no cambia porque te denuncien. Sigues representando al Rey aunque est\u00e9s en el banquillo de los acusados. Esto supone no mentir y no provocar una paralizaci\u00f3n \u00abestrat\u00e9gica\u00bb que materialmente sea un modo de eludir la verdad. Proverbios 12:22a se\u00f1ala: \u00abEl Se\u00f1or aborrece a los de labios mentirosos\u00bb, lo que no deja de ser cierto durante una declaraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Administrar los bienes del Maestro en medio de un pleito implica preocuparte m\u00e1s por tu integridad que por el resultado. Aportas los documentos que debes aportar, dices la verdad aun en perjuicio de tus argumentos, tratas al abogado contrario con un nivel de respeto que es probable que no haya visto en toda la semana y no dejas que el fuego del conflicto se introduzca en tu esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ser acusado es una prueba para tu confianza, una oportunidad para mostrarle al mundo que tu seguridad no depende del veredicto. Si pierdes, el Maestro contin\u00faa en el trono; si ganas, la victoria ser\u00e1 un recurso m\u00e1s que administrar. El objetivo no es \u00abganar\u00bb el caso, sino salir del tribunal con el alma libre de amargura. Sigues siendo astuto, profesional y sencillo, y esta es la \u00fanica forma de recorrer el camino sin extraviarte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Parte V: Las Cicatrices De La Pelea<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Salgas de ese tribunal portando un cheque o una factura, llevar\u00e1s una carga. Suele pensarse que, una vez que el juez golpea el mazo y cierra el caso, puedes dar vuelta la p\u00e1gina y retomar tu vida normal, pero no es as\u00ed. Una batalla legal es una experiencia muy estresante y conflictiva que te deja cicatrices en el alma. Has pasado meses, quiz\u00e1 a\u00f1os, a la defensiva. Has contemplado a otro ser humano como si fuera un adversario al que derrotar. No se puede salir de semejante presi\u00f3n sin cicatrices.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La aut\u00e9ntica prueba para tu fe no es c\u00f3mo enfrentas el juicio, sino c\u00f3mo enfrentas las consecuencias, lo que haces con la \u00abvictoria\u00bb o la \u00abderrota\u00bb despu\u00e9s de que los abogados hayan dejado de llamar y todo por fin se haya calmado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El veneno del rencor<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si perdiste el caso, la tentaci\u00f3n de hundirte en la amargura es casi abrumadora. Sientes que el sistema te fall\u00f3, como si el otro se hubiera salido con la suya tras un asesinato y Dios estuviera durmiendo mientras te robaban. Quieres reproducir mentalmente la declaraci\u00f3n para idear la r\u00e9plica perfecta que deber\u00edas haber respondido. Quieres contarles a tus conocidos lo injusto que fue todo. Sin embargo, la cruda verdad es esta: el rencor es un veneno que bebes esperando que la otra persona muera. No le hace da\u00f1o al otro; te deja vac\u00edo a ti.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si ganaste, el peligro es todav\u00eda m\u00e1s sutil. Es posible que sientas un torrente de orgullo, como si el mundo hubiera defendido tu \u00abraz\u00f3n\u00bb. Tambi\u00e9n puede ser que empieces a mirar con suspicacia a la gente, aguardando a que otra persona intente algo para poder acabar tambi\u00e9n con ella. Ganar puede hacerte fr\u00e1gil. Puede hacerte pensar que tu seguridad radica en tu capacidad de pelear y ganar. Hayas ganado o perdido, tienes que buscar la manera de olvidarte del \u00abcaso\u00bb para que no se convierta en tu identidad. Eres hijo del Rey, no un \u00abdemandante\u00bb ni un \u00abacusado\u00bb. Esas denominaciones son pasajeras. No dejes que un conflicto pasajero defina tu car\u00e1cter permanente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El Juez Final<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo m\u00e1s sensato que puedes hacer despu\u00e9s de un veredicto es recordar que cada tribunal terrenal \u00abes solo una sombra\u00bb (Hb 10:1a). Los jueces son humanos: se cansan, se aburren y, a veces, se equivocan. Hay pruebas que se pierden y gente que miente. Si buscas la justicia perfecta en un mundo quebrantado, siempre te decepcionar\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No obstante, hay una paz que proviene de saber que Dios ve la verdad. No necesita una declaraci\u00f3n ni un interrogatorio para saber qu\u00e9 pas\u00f3 en aquella sala de juntas ni en aquella franja de tierra de noventa cent\u00edmetros. \u00c9l estaba all\u00ed. Conoce los m\u00f3viles, las murmuraciones y las intenciones ocultas. Si fuiste objeto de una injusticia y el tribunal no lo vio, Dios s\u00ed, y si hiciste el mal y te saliste con la tuya, tambi\u00e9n lo vio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vivir a la luz del Juez Final cambia tu forma de respirar. No tienes que dedicar tu energ\u00eda a tratar de convencer al mundo de que fuiste la v\u00edctima o el h\u00e9roe. Puedes descansar en el hecho de que el veredicto final sobre tu vida no depende del desenlace de un litigio civil, sino de la misericordia que has recibido y la fidelidad que has demostrado en el caos. Cuando te das cuenta de que el Rey del universo es el \u00fanico que empu\u00f1a el mazo, la corte terrenal comienza a parecer mucho m\u00e1s insignificante. Puedes seguir adelante aunque el mundo jam\u00e1s te d\u00e9 la raz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En resumidas cuentas, la batalla legal fue una \u00e9poca m\u00e1s para ejercer la mayordom\u00eda. Si perdiste dinero, de entrada era dinero del Maestro. Si perdiste la reputaci\u00f3n, tu verdadero nombre contin\u00faa a salvo en el cielo. Las cicatrices que te ha dejado la pelea no son se\u00f1ales de fracaso: son recordatorios de que vives en un mundo que necesita el evangelio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No dejes que el fuego del tribunal endurezca tu coraz\u00f3n. Opta por mantenerte flexible, generoso y centrado en la misi\u00f3n. El camino es duro, y la caminata es brutal en ocasiones, pero la meta est\u00e1 al llegar. Adem\u00e1s, cuando te presentes ante el Maestro, no te pedir\u00e1 el historial de victorias y derrotas. Mirar\u00e1 tus manos para ver si todav\u00eda est\u00e1n abiertas. As\u00ed sea.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiero contarte otra historia. Conoc\u00ed a un hombre cuyo caso era \u00abpan comido\u00bb para todos los abogados de la ciudad. Ten\u00eda los contratos, los correos electr\u00f3nicos y un socio que lo hab\u00eda calumniado de manera clara e innegable para robarle una cartera de clientes. Estamos hablando de un acuerdo que le habr\u00eda procurado a este hombre una jubilaci\u00f3n muy c\u00f3moda. Estaba a punto de lograr una victoria bestial y ten\u00eda todo el derecho a ella desde el punto de vista jur\u00eddico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, una semana antes del juicio, entr\u00f3 al despacho de su pastor y le dijo que retirar\u00eda la demanda. No hab\u00eda cambiado de opini\u00f3n sobre los hechos: se hab\u00eda dado cuenta de que la \u00abvictoria\u00bb le iba a costar a su hermano. Me cont\u00f3 que cada vez que miraba el expediente judicial, dejaba de ver a un hombre con el que hab\u00eda servido en la iglesia durante quince a\u00f1os y empezaba a ver a un \u00abacusado\u00bb. Comprendi\u00f3 que si ganaba el dinero, perder\u00eda a la persona, y en la econom\u00eda del reino eso era mal negocio. Se apart\u00f3 de una victoria segura, no porque fuera d\u00e9bil, sino porque era rico en cosas que el tribunal no podr\u00eda entender. Decidi\u00f3 que su paz val\u00eda m\u00e1s que su ganancia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta es la dura realidad de la vida a la que estamos llamados. Hemos dedicado el conjunto de esta gu\u00eda a contratos, derechos y protocolos judiciales, pero nada de eso constituye tu morada. Si intentas construir tu vida sobre las arenas movedizas de la justicia humana, siempre estar\u00e1s ansioso, siempre a un veredicto desfavorable del colapso. Pero tu herencia, la de verdad, no est\u00e1 guardada en un banco local ni archivada en el registro de la propiedad del condado. Est\u00e1 reservada en la Nueva Jerusal\u00e9n, una ciudad con unos cimientos que ning\u00fan abogado puede sacudir y a la que ning\u00fan ladr\u00f3n puede entrar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando compruebas que tu futuro est\u00e1 totalmente asegurado, puedes tener las manos abiertas. Puedes manejarte en un mundo quebrantado y dado a los pleitos sin que eso te rompa. Puedes decidir ser \u00abdefraudado\u00bb aqu\u00ed porque sabes que all\u00ed vas a ser premiado. El \u00e9xito del mayordomo es descubrir que un acuerdo es una redistribuci\u00f3n temporal del oro del Maestro, pero que tu paz es un regalo eterno del propio Maestro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Oraci\u00f3n por el coraz\u00f3n que se halla en plena tormenta<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Padre Celestial, Juez Soberano de toda la tierra, traigo ante ti al hombre o a la mujer que ahora mismo est\u00e9 leyendo esto con el coraz\u00f3n acelerado. Oro por aquel que acaba de recibir esa carta por correo, por el que se enfrenta a una amenaza legal y por aquel que siente su seguridad arrebatada por un sistema injusto. Se\u00f1or, la presi\u00f3n es intensa y el miedo es real.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Te pido que les concedas tu paz sobrenatural, esa que no tiene l\u00f3gica alguna para un mundo obsesionado con ganar. Recu\u00e9rdales hoy que eres su Protector y Proveedor. Cuando las voces del mundo griten reclamando derechos y justicia, que tu voz sea la que sobresalga y les recuerde que ellos son hijos tuyos. Dales valor para ser astutos como serpientes, pero tambi\u00e9n la gracia de seguir siendo sencillos como palomas.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Ay\u00fadalos a dejar de cerrar los pu\u00f1os. Si tienen que presentarse en un tribunal, que entren como mayordomos de tu reputaci\u00f3n, no de la suya. Si tienen que firmar un acuerdo, que lo hagan con un coraz\u00f3n libre de amargura. Dirige de nuevo su mirada al Pr\u00edncipe de Paz, que asumi\u00f3 la m\u00e1xima injusticia para que nosotros pudi\u00e9ramos recibir la herencia final. Que hallen descanso, no en el veredicto de un juez, sino en la obra terminada de la cruz, am\u00e9n.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Acerca del autor<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El doctor <strong>RICHARD JOHN PERHAI<\/strong> se desempe\u00f1a como vicepresidente y decano de Estudios Acad\u00e9micos del Seminario Teol\u00f3gico de Kiev, donde es profesor de Biblia y Teolog\u00eda desde 2003. Tiene un doctorado magna cum laude en Teolog\u00eda Sistem\u00e1tica por el Seminario B\u00edblico Bautista, y un doctorado en Exposici\u00f3n B\u00edblica por el Seminario Teol\u00f3gico de Dallas. Es autor de La teor\u00eda de la Escuela de Antioqu\u00eda en los escritos de Teodoro de Mopsuestia y Teodoreto de Ciro (Fortress Press, 2015).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El doctor <strong>LARRY OATS<\/strong> es un veterano profesor de Biblia y exdecano del Seminario Bautista Maranatha (2009-2019), con m\u00e1s de 40 a\u00f1os de servicio en la Universidad Bautista Maranatha, en Watertown (Wisconsin). Graduado de dicha universidad, tiene un doctorado en Teolog\u00eda Sistem\u00e1tica y se especializa en fundamentalismo e historia bautista.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Parte I: La Ra\u00edz Del Fuego Yo, sinceramente, he sentido en alguna ocasi\u00f3n ese mismo nudo en el pecho. Recuerdo que hace unos a\u00f1os hubo una \u00e9poca en que me vi entre la espada y la pared por alguien a quien cre\u00eda amigo. 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