{"id":6151,"date":"2026-01-29T15:10:53","date_gmt":"2026-01-29T15:10:53","guid":{"rendered":"https:\/\/thementoringproject.com\/?post_type=field_guides&#038;p=6151"},"modified":"2026-03-05T10:32:36","modified_gmt":"2026-03-05T10:32:36","slug":"by-his-stripes-we-are-healed-trusting-god-through-illness-and-pain","status":"publish","type":"field_guides","link":"https:\/\/thementoringproject.com\/es\/field-guide\/by-his-stripes-we-are-healed-trusting-god-through-illness-and-pain\/","title":{"rendered":"#103 Enfermedades Cr\u00f3nicas Y Dolor: C\u00f3mo Confiar En Dios Cuando Tu Cuerpo Se Debilita"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">1 \u00bfPor qu\u00e9 nos enfermamos?<\/h2>\n\n\n\n<p>Nos enfermamos a causa de la muerte, y morimos a causa del pecado.<\/p>\n\n\n\n<p>La enfermedad es como si la tumba extendiera sus manos sucias sobre la tierra de los vivos para alertarnos sobre lo que est\u00e1 por venir, y luego hundirnos.<\/p>\n\n\n\n<p>Si no estuvi\u00e9semos destinados a morir (es decir, si no estuvi\u00e9semos muriendo), no nos enfermar\u00edamos. Si no fuera por el pecado, no morir\u00edamos.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 nos enfermamos? Por culpa del pecado.<\/p>\n\n\n\n<p>Dios nos cre\u00f3 para vivir. Su intenci\u00f3n para nuestros primeros padres era multiplicar la vida, no dispersar la muerte. De hecho, el primer mandato antes de la prohibici\u00f3n fue: <em>\u00abSean fruct\u00edferos y multipl\u00edquense\u00bb<\/em> (Gn 1:28). Que esa inmortalidad haya sido otorgada a Ad\u00e1n y Eva evidencia que la muerte se introduce como consecuencia del pecado: <em>\u00ab[P]ero del \u00e1rbol del conocimiento del bien y del mal no deber\u00e1s comer. El d\u00eda que de \u00e9l comas, sin duda morir\u00e1s\u00bb<\/em> (Gn 3:17). <strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Dios cre\u00f3 a Ad\u00e1n y a Eva para que viviesen. Se les advirti\u00f3 que la paga del pecado es la muerte (Rm 6:23). Pero pecaron. Por ello, Dios castig\u00f3 al hombre y a la mujer luego de que lo desobedecieron:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Te ganar\u00e1s el pan con el sudor de tu frente,<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>hasta que vuelvas a la misma tierra <\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>de la cual fuiste sacado.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Porque polvo eres<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>y al polvo volver\u00e1s <\/em>(Gn 3:19).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Morimos por culpa del pecado.<\/p>\n\n\n\n<p>La iron\u00eda es que Ad\u00e1n y Eva, creados a imagen de Dios, se encontraban en alg\u00fan lugar entre el cielo y la tierra, por decirlo de alguna forma. Aun as\u00ed, estaban insatisfechos. Quer\u00edan parecerse m\u00e1s a Dios de lo que deb\u00edan, por eso ahora estamos destinados a volver al polvo. La muerte nos humilla tanto como la serpiente que aliment\u00f3 esa primera mentira.<\/p>\n\n\n\n<p>El autor de Eclesiast\u00e9s habla de esta tr\u00e1gica iron\u00eda:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>Los seres humanos terminan igual que los animales; el destino de ambos es el mismo, pues unos y otros mueren por igual, y el aliento de vida es el mismo para todos, as\u00ed que el hombre no es superior a los animales. Realmente, todo es vanidad y todo va hacia el mismo lugar. Todo surgi\u00f3 del polvo y al polvo todo volver\u00e1 <\/em>(Ecl 3:19-20). <em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La muerte es humillante. Es la limitaci\u00f3n definitiva que impuso Dios a aquellos que pensaron que pod\u00edan competir con \u00c9l por poder, dominio y autonom\u00eda. Pensamos que pod\u00edamos ser como \u00c9l, y ahora morimos como los perros. No tenemos ninguna ventaja sobre los animales en t\u00e9rminos de mortalidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por culpa del pecado, morimos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pablo tambi\u00e9n reconoce esta relaci\u00f3n y escribe: <em>\u00abPor medio de un solo hombre el pecado entr\u00f3 en el mundo y por medio del pecado entr\u00f3 la muerte; fue as\u00ed como la muerte pas\u00f3 a toda la humanidad, porque todos pecaron\u00bb <\/em>(Rm 5:12).<em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La muerte implica separaci\u00f3n. La muerte f\u00edsica es la separaci\u00f3n del alma y el cuerpo (St 2:26). La muerte espiritual se da cuando el pecador se separa de Dios (2 Tes 1:9). La muerte es la desintegraci\u00f3n o destrucci\u00f3n del ser humano. Es por esto que la enfermedad es un s\u00edntoma o precursor de la muerte. Es nuestra lenta desintegraci\u00f3n o desmoronamiento antes de que nos enfrentemos a nuestro destino final en la tumba, donde volveremos al polvo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto es lo que nos muestra Eclesiast\u00e9s:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Acu\u00e9rdate de tu Creador en los d\u00edas de tu juventud,<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>antes de que lleguen los d\u00edas malos<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>y vengan los a\u00f1os en que digas:<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abNo encuentro en ellos placer alguno\u00bb;<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>antes de que dejen de brillar el sol y la luz,<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>la luna y las estrellas,<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>y vuelvan las nubes despu\u00e9s de la lluvia.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Un d\u00eda temblar\u00e1n los guardianes de la casa<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>y los fuertes caminar\u00e1n encorvados;<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>se detendr\u00e1n las que muelen por ser pocas,<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>y ver\u00e1n borrosos los que miran por las ventanas.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Se ir\u00e1n cerrando las puertas de la calle,<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>ir\u00e1 disminuyendo el ruido del molino;<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>las aves elevar\u00e1n su canto,<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>pero apagados se oir\u00e1n sus trinos.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Sobrevendr\u00e1 el temor por las alturas y por los peligros del camino.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Florecer\u00e1 el almendro,<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>la langosta resultar\u00e1 onerosa <\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>y se perder\u00e1 el deseo,<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>pues el hombre se encamina al hogar eterno<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>y rondan ya en la calle los que lloran su muerte.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Acu\u00e9rdate de tu Creador antes de que se rompa el cord\u00f3n de plata <\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>y se quiebre la vasija de oro,<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>y se estrelle el c\u00e1ntaro contra la fuente<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>y se rompa la polea del pozo.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Volver\u00e1 entonces el polvo a la tierra, como antes fue<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>y el esp\u00edritu volver\u00e1 a Dios, que es quien lo dio<\/em> (Ecl 12:1-7).<\/p>\n\n\n\n<p>No necesitamos preocuparnos por todos los detalles. Creo que la imagen que quiere dar el autor es la del cuerpo humano debilit\u00e1ndose con la edad. Si vives lo suficiente, tus manos (\u00ablos guardianes\u00bb) temblar\u00e1n hasta con las tareas m\u00e1s peque\u00f1as. Tus dientes (\u00ablas que muelen\u00bb) ser\u00e1n pocos. Tus ojos (\u00ablos que miran\u00bb) no ver\u00e1n con tanta claridad. Lo que sol\u00eda ser una tarea sencilla, como subir un escal\u00f3n, se convertir\u00e1 en algo aterrador. No sentir\u00e1s ning\u00fan tipo de deseo. Finalmente, tu vida se estrellar\u00e1 como un vidrio contra el suelo. La vida ser\u00e1 frustrante en esos \u00abd\u00edas malos\u00bb, como los llama el autor.<\/p>\n\n\n\n<p>A causa del pecado, morir\u00e1s. Y a causa de la muerte, tu cuerpo se debilitar\u00e1 hasta romperse. La enfermedad es una advertencia de la tumba. Sin muerte, no habr\u00eda enfermedad.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 tan a menudo relacionas tu enfermedad con la muerte y el pecado? Si no lo haces, es posible que las enfermedades te tomen por sorpresa.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay dos tipos de personas leyendo esta gu\u00eda: las que se est\u00e1n muriendo y lo saben, y las que se est\u00e1n muriendo y no lo saben. Asumo que la mayor\u00eda de las personas en el mundo occidental son parte de la segunda categor\u00eda. Por supuesto, hay excepciones (quienes tuvieron una experiencia cercana a la muerte, propia o ajena, o quienes la pueden ver en el horizonte). Sin embargo, el resto de nosotros sabemos que nos estamos muriendo pero <em>no realmente.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La enfermedad es inexplicable para quienes son inmortales.<\/p>\n\n\n\n<p>Sospecho que una de las razones por las que negamos la muerte es porque reducimos nuestra exposici\u00f3n a ella. No es tan sencillo que deje su marca en nosotros. Enviamos a los ancianos a asilos. Dejamos en los hospitales a quienes est\u00e1n gravemente enfermos o heridos. Quienes no tienen mucha esperanza reciben cuidados paliativos. Como dice el dicho: ojos que no ven, coraz\u00f3n que no siente. Por supuesto, no quiero sugerir que los asilos, hospitales y cuidados paliativos no merezcan reconocimiento. Son muy valiosos. Solo digo que tienen un costo: una menor conciencia de nuestra propia mortalidad. Cuanto menos vemos a personas enfermas y moribundas, es menos probable que comprendamos que nosotros mismos estamos muriendo. Pero \u00bfqui\u00e9n quiere pensar en la muerte? Es \u00abla innombrable\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Creo que otra de las razones por las que negamos la muerte es gracias a los avances en la tecnolog\u00eda. Al escribir esto, puedo o\u00edr la lluvia golpear contra la ventana. Ese sonido solo es superado por el de la calefacci\u00f3n, que mantiene el cuarto agradable. Provee protecci\u00f3n frente a los elementos externos y ajusta los del interior a mi gusto. Asumimos que nuestro \u00abdominio\u00bb sobre la naturaleza incluye a nuestros cuerpos. Los avances de la medicina perpet\u00faan este mito. Pareciese que existe un tratamiento para casi cualquier diagn\u00f3stico. Esto nos da confianza. Independientemente de los m\u00e9ritos de la ciencia, el costo ha sido importante: asumimos tener un mayor control sobre la vida y la muerte del que realmente tenemos. Por lo tanto, negamos la muerte y negamos nuestra falta de control.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 tiene que ver todo esto con la enfermedad? Bueno, si has llegado a creer que no vas a morir y que puedes controlar la naturaleza, incluyendo la vida y la salud, vas a frustrarte mucho cuando tu cuerpo te diga lo contrario. La enfermedad puede ser frustrante, casi como una falla de motor en un auto nuevo. \u00a1No deber\u00eda suceder!<\/p>\n\n\n\n<p>En cierto sentido, <em>no deber\u00eda. <\/em>La enfermedad y la muerte son antinaturales; no fuimos creados para padecerlas. No obstante, a causa del pecado, como ya vimos, se convirtieron en nuestra nueva normalidad. En otro sentido, <em>deben <\/em>estar en nuestro mundo. La enfermedad y luego la muerte son los l\u00edmites que les puso Dios a las criaturas que pensaron que deber\u00edan ser superiores. La paga del pecado es la muerte. Morimos a causa del pecado y nos enfermamos a causa de la muerte. Es la muerte que llega a nuestras vidas para advertirnos sobre lo que vendr\u00e1. Es la luz del motor parpadeando en el tablero. Es la se\u00f1al de Dios que indica que tu cuerpo no est\u00e1 bien a causa del pecado. Pronto, conocer\u00e1s toda su fuerza, y luego, conocer\u00e1s a quien te puso estos l\u00edmites: a Dios. La enfermedad, al igual que la muerte, siempre debe poner nuestros ojos en Dios. Es un recordatorio de la muerte, del pecado y de aquel que es Juez soberano y Salvador misericordioso a la vez.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez que aceptamos la ra\u00edz del pecado y su inevitabilidad, estamos bien posicionados para crecer a partir de esta experiencia y para mantener la esperanza m\u00e1s all\u00e1 de ella. Pero primero, debemos profundizar m\u00e1s en la cuesti\u00f3n de la ra\u00edz de la enfermedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, nosotros, la humanidad, nos enfermamos a causa del pecado. Pero \u00bfyo estoy enfermo por <em>mi <\/em>pecado?<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Preguntas para reflexionar:<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00bfCu\u00e1l fue tu experiencia m\u00e1s cercana a la muerte (ya sea propia o de un ser querido)? \u00bfC\u00f3mo te hizo sentir?<\/li>\n\n\n\n<li>Cuando piensas en la muerte, \u00bfsientes miedo? \u00bfIntentas ignorarla? \u00bfEsto cambia tu perspectiva? \u00bfC\u00f3mo y por qu\u00e9?<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfCu\u00e1l es la relaci\u00f3n entre el pecado, la enfermedad y la muerte?<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">2 \u00bfEstoy enfermo por culpa de mi pecado?<\/h2>\n\n\n\n<p>S\u00ed. No. Tal vez.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEstoy enfermo por culpa de mi pecado? Quiero responder esta pregunta con un \u00abs\u00ed<a>\u00bb<\/a> bien fundamentado. Si no fueras un pecador ahora y en Ad\u00e1n, no morir\u00edas, por lo tanto, no te enfermar\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, si est\u00e1s en Cristo Jes\u00fas, debes saber que no est\u00e1s siendo <em>castigado <\/em>por tu pecado con tu enfermedad. En esto, la Biblia es clara:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abPor lo tanto, ya no hay ninguna condenaci\u00f3n para los que est\u00e1n en Cristo Jes\u00fas\u00bb<\/em> (Rm 8:1).<\/p>\n\n\n\n<p>Si est\u00e1s en Cristo, cada pecado que hayas cometido fue pagado en la cruz. Tu deuda fue anulada por completo, y fuiste perdonado (Col 2:14). Todo se ha cumplido, como lo prometi\u00f3 Cristo (Jn 19:30).<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, tu enfermedad no es el castigo de Dios por tu pecado. Pero, otra vez, si no fueras pecador, no estar\u00edas enfermo. La enfermedad es una consecuencia de la vida en un mundo ca\u00eddo, y es precursora de la muerte. A pesar de que Cristo sufri\u00f3 en nuestro lugar, aun as\u00ed morimos, no como castigo por el pecado, sino como su consecuencia.<\/p>\n\n\n\n<p>La pregunta n\u00famero 42 del Catecismo de Heidelberg dice: \u00abPuesto que Cristo muri\u00f3 por nosotros, \u00bfpor qu\u00e9 todav\u00eda tenemos que morir?\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>La respuesta es: <a>\u00ab<\/a>Nuestra muerte no paga la deuda por nuestros pecados. M\u00e1s bien pone t\u00e9rmino a nuestro pecar y es la entrada a la vida eterna\u00bb.<a href=\"#_edn1\" id=\"_ednref1\">[i]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>De forma similar, la enfermedad no es la paga por nuestros pecados, sino un recordatorio de que a\u00fan debemos abandonar este cuerpo de carne para revestirnos de incorruptibilidad (1 Co 15:53). El pecado debe morir incluso cuando se nos recuerda que la muerte est\u00e1 por venir. Hasta que abandonemos la carne en nuestra muerte, nos seguiremos enfermando.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, \u00bfestoy enfermo por culpa de <em>mi <\/em>pecado? En sentido general, como ser humano en un mundo maldito por el pecado, la respuesta es \u00abs\u00ed\u00bb. Sin embargo, no estamos siendo castigados.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, debemos ir m\u00e1s all\u00e1. \u00bfEstoy enfermo por culpa de <em>mi <\/em>pecado? Es decir, \u00bfestoy enfermo por culpa de mi pecado en concreto? \u00bfEste c\u00e1ncer, este Parkinson, esta fibrosis qu\u00edstica, esta ELA, o la enfermedad que sea, es culpa de mi pecado?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEsta enfermedad espec\u00edfica se debe a un pecado concreto m\u00edo? La respuesta es \u00abprobablemente no\u00bb. S\u00ed, es a causa del pecado en general, pero no por tu pecado espec\u00edfico.<\/p>\n\n\n\n<p>En Juan cap\u00edtulo 9, Jes\u00fas y sus disc\u00edpulos se encuentran con un hombre ciego de nacimiento. \u00abY sus disc\u00edpulos preguntaron: \u201cRab\u00ed, para que este hombre haya nacido ciego, \u00bfqui\u00e9n pec\u00f3, \u00e9l o sus padres?\u201d\u00bb (Jn 9:2). Era com\u00fan pensar que las enfermedades graves se deb\u00edan a un pecado espec\u00edfico, de ah\u00ed la pregunta de sus disc\u00edpulos. De hecho, m\u00e1s adelante en este cap\u00edtulo, el hombre fue sanado, y los fariseos lo interrogaron porque Cristo lo cur\u00f3 un s\u00e1bado. Desestimaron su testimonio (Jes\u00fas lo san\u00f3, y Dios no escucha a los pecadores, por lo que Dios deb\u00eda estar obrando por medio de \u00c9l) llam\u00e1ndolo <em>pecador.<\/em> \u00abEllos replicaron: \u201cT\u00fa, que naciste sumido en pecado, \u00bfvas a darnos lecciones?\u201d Y lo expulsaron\u00bb (Jn 9:34).<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, de acuerdo con su cultura religiosa, los disc\u00edpulos no le preguntan a Jes\u00fas <em>si <\/em>el hombre es ciego a causa del pecado. Est\u00e1n seguros de que es as\u00ed. La pregunta es a causa del pecado de qui\u00e9n. Cristo responde:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No est\u00e1 as\u00ed debido a sus pecados ni a los de sus padres&nbsp;\u2014respondi\u00f3 Jes\u00fas\u2014,&nbsp;sino que esto sucedi\u00f3 para que la obra de Dios se hiciera evidente en su vida [\u2026]Dicho esto, escupi\u00f3 en el suelo, hizo barro con la saliva y se lo unt\u00f3 en los ojos al ciego,&nbsp;dici\u00e9ndole: \u2014Ve y l\u00e1vate en el estanque de Silo\u00e9&nbsp;(que significa \u00abEnviado\u00bb). El ciego fue y se lav\u00f3, entonces al volver ya ve\u00eda (Jn 9:3, 6-7).<\/p>\n\n\n\n<p>La vida entera de este hombre estaba marcada por la ceguera. Sin embargo, la ceguera <em>no <\/em>se deb\u00eda a su pecado, no era un castigo. Sin embargo, su ceguera ten\u00eda un prop\u00f3sito: que la obra de Dios se hiciera evidente en su vida, es decir, la revelaci\u00f3n de Dios en Cristo, por la cual creer\u00edamos que Dios es el Hijo y el Mes\u00edas (Jn 20:31). Volveremos en breve al prop\u00f3sito de Dios en nuestro sufrimiento. El punto aqu\u00ed es que tu enfermedad no se debe principalmente a tu pecado de forma punitiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, \u00bfmi enfermedad espec\u00edfica se debe a mi pecado concreto? Es casi seguro que no. No obstante, deber\u00edamos tener una categor\u00eda para la enfermedad como disciplina para un pecado espec\u00edfico.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, una vez m\u00e1s, \u00bfmi enfermedad espec\u00edfica se debe a mi pecado concreto? Probablemente no, pero tal vez.<\/p>\n\n\n\n<p>En Juan 5, Jes\u00fas, un s\u00e1bado, not\u00f3 a un hombre que llevaba enfermo 38 a\u00f1os (observa las similitudes con el hombre ciego en Juan 9). Jes\u00fas le pregunta si quiere sanarse. El hombre no contesta esta pregunta, probablemente ni siquiera pensaba que sanarse era una posibilidad. Luego, Jes\u00fas lo cura con una sola palabra.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Lev\u00e1ntate, recoge tu camilla y anda \u2014le dijo Jes\u00fas. Al instante aquel hombre qued\u00f3 sano, as\u00ed que tom\u00f3 su camilla y ech\u00f3 a andar<\/em> (Jn 5:8-9a).<\/p>\n\n\n\n<p>Los l\u00edderes jud\u00edos tambi\u00e9n interrogaron al hombre. Luego, Cristo se encontr\u00f3 con \u00e9l de nuevo y le dijo:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Mira, ya has quedado sano. No vuelvas a pecar, no sea que te ocurra algo peor <\/em>(Jn 5:14b).<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre se sana, pero recibe una advertencia. No <em>vuelvas <\/em>a pecar, no sea que te ocurra algo peor. El hombre en Juan 9 no recibi\u00f3 una advertencia similar. Observa c\u00f3mo Jes\u00fas no dijo nada espec\u00edfico. El hombre sabe el pecado al que se refer\u00eda Cristo. Parece razonable asumir que a este hombre lo agobiaba un pecado espec\u00edfico. La sanaci\u00f3n misericordiosa que Cristo le concedi\u00f3 exig\u00eda su arrepentimiento. Es como si \u00c9l le dijera: \u00abSalv\u00e9 tu cuerpo de <em>ese <\/em>pecado que lo llev\u00f3 a la ruina. No regreses a eso, ya que as\u00ed regresar\u00e1s a la ruina\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, \u00bfmi enfermedad espec\u00edfica se debe a mi pecado concreto? Tal vez. Podr\u00eda ser. Al menos necesitamos tener una categor\u00eda para ello. Vemos algo similar en el libro de Santiago.<\/p>\n\n\n\n<p>Les da consejos espec\u00edficos a los cristianos en diversas situaciones.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00bfEst\u00e1 afligido alguno entre ustedes?<\/em> (St 5:13a).<em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 deber\u00eda hacer?<\/p>\n\n\n\n<p><em>Que ore. \u00bfEst\u00e1 alguno de buen \u00e1nimo?<\/em> (St 5:13b). <em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 deber\u00eda hacer?<\/p>\n\n\n\n<p><em>Que cante alabanzas<\/em> (St 5:13c).<em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00bfEst\u00e1 enfermo alguno de ustedes?<\/em> (St 5:14a). <em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Ah, \u00bfqu\u00e9 deber\u00eda hacer?<\/p>\n\n\n\n<p><em>Haga llamar a los l\u00edderes de la iglesia para que oren por \u00e9l y lo unjan con aceite en el nombre del Se\u00f1or.&nbsp;La oraci\u00f3n de fe sanar\u00e1 al enfermo y el Se\u00f1or lo levantar\u00e1. Y si ha cometido pecados, sus pecados se le perdonar\u00e1n. Por eso, confi\u00e9sense unos a otros sus pecados y oren unos por otros, para que sean sanados<\/em> (St 5:14-16).<\/p>\n\n\n\n<p>Observa la relaci\u00f3n cercana entre confesar los pecados y recibir sanaci\u00f3n. La persona enferma es sanada y, en los casos donde hay pecado, es perdonada. Entonces, <em>para ser sanados<\/em>, deber\u00edamos confesar nuestros pecados y orar unos por otros. La confesi\u00f3n del pecado conduce a la sanaci\u00f3n. A veces, Dios nos disciplina con amor por medio de la enfermedad. Necesitamos tener una categor\u00eda para esto y tomarnos en serio nuestro pecado y la disciplina de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto quiere decir que adem\u00e1s de las preguntas que los doctores puedan hacerte sobre tu dieta, el ejercicio que haces, tu historial, tu exposici\u00f3n, entre otras, una de las preguntas de diagn\u00f3stico que deber\u00edamos hacernos es: \u00ab\u00bfEstoy pecando sin arrepentirme?\u00bb. Una de las preguntas que los ancianos deber\u00edan hacer con gran cuidado es: \u00ab\u00bfEst\u00e1s pecando sin arrepentirte?\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Dios puede disciplinarte, y lo har\u00e1 porque te ama (Hb 12:6). Y una de las formas en las que puede ablandar tu coraz\u00f3n es por medio de la enfermedad. Esas preguntas deber\u00edan ser abordadas con prudencia y con la ayuda de otros, como lo sugiere Santiago.<\/p>\n\n\n\n<p>Dependiendo de tu personalidad, tus inclinaciones y tus antecedentes, podr\u00edas ser m\u00e1s propenso a asumir que cualquier sufrimiento en tu vida es consecuencia de tu pecado espec\u00edfico. Te recomendar\u00eda que no lo hagas. En general, vivimos en un mundo profundamente roto a causa del pecado. Dios es misericordioso y amable con sus hijos. \u00c9l siempre recuerda de qu\u00e9 hemos sido formados (Sal 103:14) y obra todas las cosas para nuestro bien (Rm 8:28).<\/p>\n\n\n\n<p>Por el contrario, puede que seas de los que nunca piensan que su sufrimiento, en este caso la enfermedad, sea causa de su pecado. Podr\u00eda serlo. Siempre vale la pena pedirle a Dios que examine nuestros corazones para sacar el pecado a la luz. Siempre vale la pena pedirles a familiares de confianza, a miembros de nuestra iglesia y a nuestros pastores si notan alg\u00fan punto ciego. Como m\u00ednimo, aprenderemos de qu\u00e9 forma podemos mortificar la carne y agradar a Dios. Tal vez identifiquemos el pecado que afecta nuestras almas y nuestros corazones (Sal 32:2), nos arrepintamos y seamos sanados.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 nos enfermamos? En general, porque vivimos en un mundo manchado por el pecado. En algunos casos excepcionales, a causa de nuestro pecado espec\u00edfico. Cualquiera sea el caso, debemos buscar a Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Como ya vimos, Dios no es ajeno ni indiferente a nuestra enfermedad o nuestro sufrimiento. No se sorprende. \u00c9l lo env\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Preguntas para reflexionar:<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00bfEres m\u00e1s o menos propenso a relacionar la enfermedad con tu pecado? \u00bfQu\u00e9 dice esto sobre tu sensibilidad a los temas espirituales?<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfQu\u00e9 deber\u00edas hacer cuando est\u00e1s enfermo desde una perspectiva espiritual?<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfA qui\u00e9n en tu vida puedes hacerle buenas preguntas sobre ti mismo?<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">3 \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 Dios en medio de mi enfermedad?\u00a0\u00a0<\/h2>\n\n\n\n<p>En principio, vale la pena resaltar que Dios <em>odia <\/em>nuestro sufrimiento. Realmente lo hace. Envi\u00f3 a su Hijo hecho hombre para que pague el precio de nuestros pecados, para que arrase con las puertas del infierno y ascienda al trono del cielo para salvarnos de todo tipo de sufrimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Cristo pas\u00f3 mucho tiempo predicando y sanando a los afligidos (Lc 4:40).<\/p>\n\n\n\n<p>Dios est\u00e1 guiando a toda la historia humana hacia su fin predeterminado, en donde recrear\u00e1 el cosmos y habitar\u00e1 con el hombre. Al tener esta visi\u00f3n, Juan nos cuenta lo que har\u00e1 Dios:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l enjugar\u00e1 toda l\u00e1grima de los ojos. Ya no habr\u00e1 muerte ni llanto, tampoco lamento ni dolor, porque las primeras cosas han dejado de existir(Ap 21:4).<\/p>\n\n\n\n<p>Dios no solo enjugar\u00e1 nuestras l\u00e1grimas, tambi\u00e9n se deshar\u00e1 de las cosas que nos hacen llorar. La nueva creaci\u00f3n no ser\u00e1 un lugar de sufrimiento, odio, enemigos o angustia. No ser\u00e1 un lugar de muerte. Esto quiere decir que no habr\u00e1 lugar para las enfermedades. Nos encontraremos de nuevo en presencia de Dios y del \u00e1rbol de la vida, y \u00ablas hojas del \u00e1rbol\u00bb ser\u00e1n \u00abpara la salud de las naciones\u00bb (Ap 22:2).<\/p>\n\n\n\n<p>Quiero que veas que a Dios le importas. Le importas t\u00fa, tus l\u00e1grimas, tu cuerpo, tu futuro, y especialmente tu alma. Es bueno. Es amoroso. Es poderoso. Y s\u00ed, es soberano sobre tu sufrimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Hacemos bien en comenzar a hablar de la bondad del car\u00e1cter de Dios y su plan para eliminar todo sufrimiento. Nos sirve de consuelo al pensar en la soberan\u00eda de Dios sobre la enfermedad.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l es soberano sobre todas las cosas, lo c\u00f3smico y lo microsc\u00f3pico.<\/p>\n\n\n\n<p>Considera estos textos:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a1Vean ahora que yo soy \u00fanico!<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>No hay otro Dios fuera de m\u00ed.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Yo doy la muerte y devuelvo la vida<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>causo heridas y doy sanidad.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Nadie puede librarse de mi mano <\/em>(Dt 32:39).<\/p>\n\n\n\n<p>Observa que un aspecto esencial de Dios es su completa soberan\u00eda sobre toda la vida humana de principio a fin. Dios da vida y muerte. No solo sana, sino que tambi\u00e9n hiere.<\/p>\n\n\n\n<p>Vemos algo similar en el libro de Isa\u00edas:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Yo formo la luz y creo las tinieblas,<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>traigo bienestar y creo calamidad; <\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Yo, el Se\u00f1or, hago todas estas cosas <\/em>(Is 45:7).<\/p>\n\n\n\n<p>Otra vez, el Se\u00f1or dice lo siguiente sobre su soberan\u00eda sobre la humanidad:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014\u00bfY qui\u00e9n le puso la boca al hombre? \u2014respondi\u00f3 el Se\u00f1or\u2014. \u00bfAcaso no soy yo, el Se\u00f1or, quien lo hace sordo o mudo, quien le da la vista o se la quita? <\/em>(Ex 4:11).<\/p>\n\n\n\n<p>Cristo mismo dice algo similar:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00bfNo se venden dos gorriones por una monedita? Sin embargo, ni uno de ellos caer\u00e1 a tierra sin que lo permita el Padre. \u00c9l les tiene contados aun los cabellos de la cabeza <\/em>(Mt 10:29-30).<\/p>\n\n\n\n<p>Nuevamente, se nos brinda una imagen de la soberan\u00eda meticulosa de Dios. Un p\u00e1jaro podr\u00eda caer en el bosque sin que te enteres (y esto sucede), pero nada ocurre sin el consentimiento del Padre. En t\u00e9rminos modernos y biol\u00f3gicos, podr\u00edamos decir que las c\u00e9lulas no crecen ni se multiplican en tu cuerpo (el c\u00e1ncer) sin que sea la voluntad del Padre.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 Dios en medio de mi enfermedad? \u00c9l es quien la env\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Es f\u00e1cil decir que Dios es soberano en un sentido m\u00e1s general: dirige la historia humana, causa el levantamiento y la ca\u00edda de las naciones, hace tambalear a los reyes y obra todas las cosas para nuestro bien. Es dif\u00edcil aceptar que puede otorgarnos cosas buenas por medio del sufrimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 Dios en medio de mi enfermedad? \u00c9l es soberano sobre ella y es quien la env\u00eda. Tambi\u00e9n est\u00e1 presente con nosotros en medio de ella como el Dios que nos sostiene, nos abraza, nos gu\u00eda y nos conduce a verdes pastos (Sal 23).<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Preguntas para reflexionar:<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00bfQu\u00e9 piensas cuando escuchas que Dios env\u00eda las enfermedades? \u00bfEs algo que te sorprende? De ser as\u00ed, \u00bfpor qu\u00e9?<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfDe qu\u00e9 manera el saber que Dios es soberano sobre las enfermedades puede ser un consuelo espiritual?<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">4 \u00bfQu\u00e9 est\u00e1 haciendo Dios en medio de mi enfermedad?\u00a0<\/h2>\n\n\n\n<p>\u00c9l est\u00e1 haciendo algo.<\/p>\n\n\n\n<p>Doce a\u00f1os y cuatro hijos atr\u00e1s, luego de luchar con la infertilidad por un largo tiempo, y despu\u00e9s de muchas pruebas, un doctor le dijo a mi esposa que era poco probable que pudiese quedar embarazada, y a\u00fan menos probable que pudiese llevar un embarazo a t\u00e9rmino.<\/p>\n\n\n\n<p>Llor\u00e9 cuando le cont\u00e9 esta noticia a un buen amigo y mentor. Lo primero que me dijo fue: \u00abDios no est\u00e1 intentando ense\u00f1arte nada. Dios no est\u00e1 haciendo nada. No hiciste nada malo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Repet\u00eda esto constantemente, intentando consolarme: \u00abDios no est\u00e1 intentando ense\u00f1arte nada\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Si lo hubiese escuchado, los fundamentos de mi esperanza se habr\u00edan desmoronado. Es decir, Dios no es impotente y mi sufrimiento no era en vano.<\/p>\n\n\n\n<p>No. Dios es el Rey, \u00c9l obra todas las cosas. S\u00ed, todas las cosas. Las obra para el bien de su pueblo, para que podamos decir y cantar: \u00abLo que sea que mi Dios ordene es correcto<em>\u00bb.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Dios est\u00e1 haciendo algo con tu enfermedad, y est\u00e1 tratando de ense\u00f1arte algo. Sin dudas, est\u00e1 haciendo mucho m\u00e1s. Est\u00e1 haciendo un mill\u00f3n de cosas, m\u00e1s de las que podamos comprender en esta vida y en la que vendr\u00e1. Lo que podemos saber es que las Escrituras nos dicen que Dios env\u00eda las pruebas no para ponernos en una situaci\u00f3n peor, sino para mejorarlo todo. Nos arrebata lo que pensamos que necesitamos (riqueza, reputaci\u00f3n, salud) para mostrarnos lo que en verdad necesitamos: a \u00c9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Considera el testimonio coherente de las Escrituras:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Hijo m\u00edo, no tomes a la ligera la disciplina del Se\u00f1or<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>ni te desanimes cuando te reprenda,<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>porque el Se\u00f1or disciplina a los que ama<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>y azota a todo el que recibe como hijo. <\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Lo que soportan es para su disciplina, pues Dios los est\u00e1 tratando como a hijos. Porque, \u00bfqu\u00e9 hijo hay a quien el padre no disciplina? Si a ustedes se les deja sin la disciplina que todos reciben, entonces son bastardos y no hijos leg\u00edtimos. Despu\u00e9s de todo, nuestros padres humanos nos disciplinaban y los respet\u00e1bamos. \u00bfNo hemos de someternos, con mayor raz\u00f3n, al Padre de los esp\u00edritus y viviremos? En efecto, nuestros padres nos disciplinaban por un breve tiempo, como mejor les parec\u00eda; pero Dios lo hace para nuestro bien, a fin de que participemos de su santidad. Ciertamente, ninguna disciplina, en el momento de recibirla, parece agradable, sino m\u00e1s bien dolorosa; sin embargo, despu\u00e9s produce una cosecha de justicia y paz para quienes han sido entrenados por ella.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Por tanto, renueven las fuerzas de sus manos d\u00e9biles y de sus rodillas temblorosas. \u00abHagan sendas derechas para sus pies\u00bb para que la pierna coja no se disloque, sino que se sane.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>(Hb 12:5-13).<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 notas en el texto en relaci\u00f3n con tu sufrimiento y los prop\u00f3sitos de Dios?<\/p>\n\n\n\n<p>El autor de Hebreos habla de lo desalentador que es nuestro sufrimiento, y nos anima record\u00e1ndonos el prop\u00f3sito del dolor y el coraz\u00f3n del que lo env\u00eda. Dios pone presi\u00f3n en tu vida para que experimentes un mayor grado de justificaci\u00f3n y, como vemos en el vers\u00edculo 13, sanaci\u00f3n espiritual. Hace esto porque te ama. De hecho, si Dios no te amara, no se involucrar\u00eda en tu vida.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Escucha lo que dice Romanos 5:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Y no solo en esto, sino tambi\u00e9n en nuestros sufrimientos, porque sabemos que el sufrimiento produce perseverancia; la perseverancia, entereza de car\u00e1cter; la entereza de car\u00e1cter, esperanza. Y esta esperanza no nos defrauda, porque Dios ha derramado su amor en nuestro coraz\u00f3n por el Esp\u00edritu Santo que nos ha dado <\/em>(Rm 5:3-5).<\/p>\n\n\n\n<p>Si nunca sufri\u00e9ramos, si las cosas siempre salieran como las planeamos, no necesitar\u00edamos esperanza. \u00bfPara qu\u00e9 esperar un futuro si tu presente es perfecto? Dios, en su bondad, nos incomoda para que recordemos nuestra necesidad de la gloria del cielo, y as\u00ed, nos animemos. Puede que la enfermedad afecte nuestros cuerpos f\u00edsicos, pero impulsa nuestra carrera espiritual. Necesitamos m\u00e1s a Jes\u00fas. Necesitamos m\u00e1s el cielo.<\/p>\n\n\n\n<p>La enfermedad nos recuerda de manera \u00fanica la agon\u00eda de la muerte, lo cual nos hace anhelar liberarnos del pecado en la gloria de la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pedro dice algo similar:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a1Bendito sea Dios, Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo! Por su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo mediante la resurrecci\u00f3n de Jesucristo de entre los muertos, para que tengamos una esperanza viva y recibamos una herencia que no se puede destruir, contaminar o marchitar. Tal herencia est\u00e1 reservada en el cielo para ustedes, a quienes el poder de Dios protege mediante la fe hasta que llegue la salvaci\u00f3n que se ha de revelar en los \u00faltimos tiempos. Esto es para ustedes motivo de gran alegr\u00eda, a pesar de que hasta ahora han tenido que sufrir diversas pruebas por un tiempo. El oro, aunque perecedero, se acrisola al fuego. As\u00ed tambi\u00e9n la fe de ustedes, que vale mucho m\u00e1s que el oro, al ser acrisolada por las pruebas demostrar\u00e1 que es digna de aprobaci\u00f3n, gloria y honor cuando Jesucristo se revele. Ustedes lo aman a pesar de no haberlo visto; y aunque no lo ven ahora, creen en \u00c9l y se alegran con un gozo indescriptible y glorioso, pues est\u00e1n obteniendo la meta de su fe, que es su salvaci\u00f3n <\/em>(1 P 1:3-9).<\/p>\n\n\n\n<p>El sufrimiento perfecciona nuestra fe, que vale m\u00e1s que el oro y ciertamente m\u00e1s que nuestro bienestar f\u00edsico. Adem\u00e1s, el car\u00e1cter de nuestra fe y especialmente el valor de su objeto resulta en aprobaci\u00f3n, gloria y honor cuando vuelva Cristo. Tu sufrimiento es una oportunidad para crecer en confianza con miras a la gloria.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 preferir\u00edas tener? \u00bfBienestar f\u00edsico en el presente&nbsp; o la madurez espiritual que est\u00e1 al otro lado de las pruebas? \u00bfGloria f\u00edsica ahora o cuando Cristo regrese?<\/p>\n\n\n\n<p>Puedes tener bienestar f\u00edsico y no ser feliz. Sin embargo, si sabes sufrir, sentir\u00e1s una alegr\u00eda inexpresable y gloriosa aun en medio de tu sufrimiento, ya que tus pruebas te dan la oportunidad de ver el poder y la cercan\u00eda de Dios en tu enfermedad. Cuando \u00c9l nos sostiene, no lo vemos lejano, sino cercano y poderoso.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfVale m\u00e1s para ti el resultado que tiene Dios para tu sufrimiento que la alternativa?<\/p>\n\n\n\n<p>A fin de cuentas, se nos llama a confiar en Dios. Si \u00c9l pensara que ser\u00eda mejor que no nos enferm\u00e1ramos, no nos enfermar\u00edamos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En ciertas \u00e9pocas, sufro de migra\u00f1as cr\u00f3nicas a diario. A menudo, tengo que recordarme a m\u00ed mismo que si Dios pensara que lo mejor para m\u00ed fuera estar sano, lo estar\u00eda. Me ense\u00f1\u00f3 y me sigue ense\u00f1ando que \u00c9l es todo lo que necesito. No menos dolor. No mayor claridad mental. No menor sensibilidad a los sonidos y a la luz. Lo que necesito es la gracia de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>La enfermedad es una oportunidad para aprender esto. Escucha lo que dice Pablo:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Sin embargo, no ser\u00eda insensato si decidiera jactarme, porque estar\u00eda diciendo la verdad. Pero no lo hago, para que nadie suponga que soy m\u00e1s de lo que aparento o de lo que digo. Para evitar que me volviera presumido por estas sublimes revelaciones, una espina me fue clavada en el cuerpo, es decir, un mensajero de Satan\u00e1s, para que me atormentara. Tres veces rogu\u00e9 al Se\u00f1or que me la quitara; pero \u00c9l me dijo: \u00abTe basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad\u00bb <\/em>(2 Co 12:6-9).<\/p>\n\n\n\n<p>Para evitar que Pablo se jactase, Dios le impuso un l\u00edmite. Una especie de recordatorio doloroso de su debilidad (y del infinito poder de Dios). Se le clav\u00f3 una espina en el cuerpo, y a pesar de que le pidi\u00f3 al Se\u00f1or que se la quitara, \u00c9l no lo hizo. Pablo aprendi\u00f3 que la gracia de Dios era suficiente para \u00e9l. Su poder se perfecciona en la debilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>A menudo, Dios hace m\u00e1s por nosotros y por medio de nosotros cuando somos d\u00e9biles que cuando somos fuertes. Cuando somos d\u00e9biles, estamos en una posici\u00f3n en la que lo buscamos para recibir ayuda, fuerzas y esperanza. Es por esto que las enfermedades en general, especialmente las enfermedades cr\u00f3nicas, nos dan una oportunidad para entregarnos a la misericordia de Cristo, ya que, si no permanecemos en \u00c9l, no podemos hacer nada (Jn 15:5).<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEs la gracia de Dios suficiente para ti? \u00bfEst\u00e1s conforme con que su poder se muestre en tu debilidad? \u00bfO preferir\u00edas que su poder se muestre cuando est\u00e1s sano?<\/p>\n\n\n\n<p>El deseo de estar sano es bueno y natural. Pero \u00bfes ese tu mayor deseo? \u00bfO conf\u00edas en Dios y deseas m\u00e1s su gracia?<\/p>\n\n\n\n<p>Dios nos env\u00eda enfermedades para su gloria (Jn 9:3) y para nuestro bien (Rm 8:28; Gn 50:20).<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, ya analizamos por qu\u00e9 nos enfermamos. Consideramos el lugar de Dios en nuestra enfermedad. En esta secci\u00f3n, hablamos de para qu\u00e9 la env\u00eda: para conformarnos a su car\u00e1cter, para aumentar nuestra confianza en \u00c9l, para despertar nuestro apetito por el cielo, para darnos resistencia para la carrera y para mostrarnos que \u00c9l es suficiente.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero \u00bfc\u00f3mo deber\u00edamos sobrellevar bien la enfermedad?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Preguntas para reflexionar:<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00bfDe qu\u00e9 manera es la enfermedad una oportunidad para crecer espiritualmente?<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfC\u00f3mo has visto la obra de Dios en ti a trav\u00e9s de la enfermedad? \u00bfC\u00f3mo has sido alentado por su obra en otras personas en tiempos de enfermedad?<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfDe qu\u00e9 manera se diferencia la soberan\u00eda de Dios sobre la enfermedad de la perspectiva del mundo?<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">5 \u00bfQu\u00e9 deber\u00eda hacer cuando estoy enfermo?<\/h2>\n\n\n\n<p>Esto deber\u00eda ser algo obvio pero, si est\u00e1s enfermo, deber\u00edas consultar con uno o varios doctores y tener en cuenta sus recomendaciones. Podr\u00edas mejorar con modificaciones en tu dieta, ajustes en tu estilo de vida, un mejor descanso, una cirug\u00eda o medicaci\u00f3n de ser el caso. No conozco tu estado de salud ni soy m\u00e9dico. Busca soluciones leg\u00edtimas a tus problemas f\u00edsicos en la medida de lo posible.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiero enfocarme en las pr\u00e1cticas espirituales que deber\u00edas tener en cuenta en momentos de enfermedad.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 deber\u00edas hacer cuando est\u00e1s enfermo?<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, orar.<\/p>\n\n\n\n<p>Como vimos en 2 Corintios 12, cuando Pablo estaba afligido (tal vez por una dolencia f\u00edsica), su instinto fue orar. Or\u00f3 porque sab\u00eda que Dios es poderoso y que estaba dispuesto a sanarlo si eso era lo mejor para \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfOras pidiendo sanaci\u00f3n? Jes\u00fas nos llama a acudir a Dios en oraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Considera Lucas 11:<\/p>\n\n\n\n<p><em>As\u00ed que yo digo: Pidan y se les dar\u00e1; busquen y encontrar\u00e1n; llamen y se les abrir\u00e1. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra y al que llama, se le abre. \u00bfQui\u00e9n de ustedes que sea padre, si su hijo pide un pescado, le dar\u00e1 en cambio una serpiente? \u00bfO si pide un huevo, le dar\u00e1 un escorpi\u00f3n? Pues si ustedes, aun siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, \u00a1cu\u00e1nto m\u00e1s el Padre celestial dar\u00e1 el Esp\u00edritu Santo a quienes se lo pidan! <\/em>(Lc 11:9-13).<\/p>\n\n\n\n<p>De forma similar, Cristo compara a un juez injusto con el buen Padre en Lucas 18:1-8.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda una viuda que insist\u00eda con su demanda de justicia y acaba convenciendo al juez. Cristo nos ense\u00f1a:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Continu\u00f3 el Se\u00f1or: \u00abTengan en cuenta lo que dijo el juez injusto. \u00bfAcaso Dios no har\u00e1 justicia a sus escogidos, que claman a \u00e9l d\u00eda y noche? \u00bfSe tardar\u00e1 mucho en responderles? <\/em>(Lc 18:6-7).<\/p>\n\n\n\n<p>Cristo nos dijo esto para que nos aferremos a nuestra necesidad de oraci\u00f3n y nunca nos rindamos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfDejaste de pedirle en tus oraciones a Dios que te sane? Si los padres terrenales dan buenos regalos y los malos jueces administran la justicia, imagina cu\u00e1nto m\u00e1s tu Padre bondadoso y perfectamente celestial desea darte lo que es bueno. Si eso es la sanaci\u00f3n, as\u00ed ser\u00e1. P\u00eddesela.<\/p>\n\n\n\n<p>Para ser claro, simplemente pedirle sanaci\u00f3n a Dios no garantiza que la recibir\u00e1s. Parte de lo que hacemos cuando oramos es contarle nuestros deseos a Dios. No le pedimos cosas solamente porque \u00c9l tiene el poder para brind\u00e1rnoslas, sino tambi\u00e9n porque el tiene la sabidur\u00eda y la rectitud para hacer lo correcto.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando le decimos \u00abPadre, qu\u00edtame esta enfermedad\u00bb, impl\u00edcitamente a\u00f1adimos \u00abpero que se haga tu voluntad\u00bb. En la oraci\u00f3n no solo pedimos, tambi\u00e9n reconocemos que \u00c9l sabe qu\u00e9 es lo mejor y que confiamos en su respuesta.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando le pedimos sanaci\u00f3n, hay dos respuestas posibles: \u00abs\u00ed, ahora\u00bb o \u00abs\u00ed, en la gloria\u00bb. Sigue orando hasta que seas sanado, ya sea aqu\u00ed o en el cielo.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera cosa que debes hacer es orar.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo segundo, es orar en comunidad. \u00bfLlamaste a los ancianos de tu iglesia para que oren juntos por ti, como vimos en Santiago 5? Si tienes buenos pastores, les encantar\u00eda ir e imponerte las manos en oraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La tercera cosa que debes hacer, de acuerdo con Santiago 5, es considerar si tienes alg\u00fan pecado del que no te has arrepentido. Otra vez, tu enfermedad espec\u00edfica podr\u00eda ser un resultado de tu pecado espec\u00edfico. Probablemente no lo sea, pero debemos tener una categor\u00eda para esos casos. P\u00eddele a Dios que te examine. P\u00eddeles a tus pastores y a tus amigos que te digan la verdad sobre ti. Como m\u00ednimo, puede que notes algunos pecados que debas mortificar para caminar m\u00e1s cerca de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuarto lugar, af\u00e9rrate a Cristo. Si la raz\u00f3n por la que Dios te env\u00eda providencialmente el sufrimiento es para perfeccionar tu fe, ser\u00eda una l\u00e1stima no aprovechar la oportunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>El autor de Eclesiast\u00e9s nos dice:<\/p>\n\n\n\n<p><em>El sabio tiene presente la muerte; el necio solo piensa en la diversi\u00f3n <\/em>(Ecl 7:4).<\/p>\n\n\n\n<p>El sabio ve la ventaja de mirar a la muerte y a la tragedia a los ojos, porque por medio de ellas crece. El necio solo busca escapar.<\/p>\n\n\n\n<p>Que tu sufrimiento no sea en vano. Considera tu debilidad f\u00edsica como un medio para aferrarte al poder de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Joni Eareckson Tada qued\u00f3 cuadripl\u00e9jica tras un accidente de buceo cuando ten\u00eda 17 a\u00f1os. Tiene m\u00e1s de 70 en la actualidad. Se pas\u00f3 casi toda la vida en silla de ruedas, y en lugar de odiar su dolor, cree que es un instrumento de Dios que le trae gran alegr\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Siempre digo que, en cierto sentido, espero que pueda llevarme mi silla de ruedas al cielo. S\u00e9 que no es b\u00edblicamente correcto, pero si pudiese, me gustar\u00eda tener a mi silla de ruedas conmigo en el cielo antes de que Dios me de mi cuerpo nuevo y glorificado. Entonces, me voltear\u00e9 a ver a Jes\u00fas y le dir\u00e9: \u00abSe\u00f1or, \u00bfves esa silla de ah\u00ed? Bueno, ten\u00edas raz\u00f3n cuando dijiste que en este mundo afrontar\u00edamos aflicciones, \u00a1porque esa silla de ruedas s\u00ed que lo fue! Pero cuanto m\u00e1s d\u00e9bil estaba sobre ella, m\u00e1s depend\u00eda de ti. Y cuanto m\u00e1s depend\u00eda de ti, m\u00e1s fuerte descubr\u00eda que era. Gracias por lo que hiciste en mi vida por medio de esa silla de ruedas.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Si todo lo que buscas cuando enfrentas pruebas es escaparte por medio de una pantalla, una botella, un libro o un amigo, pasar\u00e1s por alto el sentido del sufrimiento y el producto tan valioso que genera. Este es el punto: nunca sentir\u00e1s la fortaleza de Cristo si nunca te refugias en \u00c9l en momentos de dolor.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEs eso suficiente para ti?<\/p>\n\n\n\n<p>En tu enfermedad y en tu sufrimiento, af\u00e9rrate a Cristo. Busca sus dulces promesas en su Palabra. Ora de rodillas. C\u00e1ntale con tus amigos. Habla sobre \u00c9l cuando te acuestas y cuando te despiertas. Deja que los dolores que te causa la enfermedad te hagan aferrarte a la fuerza de sus promesas y la suficiencia de su bondad.<\/p>\n\n\n\n<p>Si conf\u00edas en \u00c9l, notar\u00e1s que a pesar de que la enfermedad haya afectado tu vida, tu copa a\u00fan rebosa. As\u00ed de satisfactorio es Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, anhela el cielo.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos enfermamos porque morimos, y morimos por causa del pecado. Esto deber\u00eda hacernos desear estar libres de pecado, anhelar que la muerte sea eliminada de una vez por todas y que reinemos en el poder de la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La enfermedad es la luz parpadeante en tu tablero diciendo que no todo se termina en este cuerpo. Este lugar no es tu hogar. Es una especie de regalo de un Dios muy bueno.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero un d\u00eda, dejaremos atr\u00e1s lo corruptible y perecedero y nos revestiremos de lo que no lo es. Pablo escribe lo siguiente sobre nuestra esperanza:<\/p>\n\n\n\n<p><em>F\u00edjense bien en el misterio que voy a revelar: No todos moriremos, pero todos seremos transformados, en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, al toque final de la trompeta. Pues sonar\u00e1 la trompeta y los muertos resucitar\u00e1n con un cuerpo incorruptible, y nosotros seremos transformados. Porque lo corruptible tiene que revestirse de lo incorruptible y lo mortal, de inmortalidad. Cuando lo corruptible se revista de lo incorruptible y lo mortal, de inmortalidad, entonces se cumplir\u00e1 lo que est\u00e1 escrito:<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abLa muerte ha sido devorada por la victoria\u00bb.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1, oh muerte, tu victoria?<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00bfD\u00f3nde est\u00e1, oh muerte, tu aguij\u00f3n?\u00bb. <\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>El aguij\u00f3n de la muerte es el pecado y el poder del pecado es la Ley. \u00a1Pero gracias a Dios que nos da la victoria por medio de nuestro Se\u00f1or Jesucristo! <\/em>(1 Co 15:51-57).<\/p>\n\n\n\n<p>Las enfermedades, especialmente las cr\u00f3nicas o fatales, deber\u00edan incrementar nuestro anhelo de liberarnos de ellas y de sus ra\u00edces: el pecado y la muerte. Deber\u00edan causar que anhelemos la resurrecci\u00f3n de Cristo, en donde se eliminar\u00e1 toda esta maldici\u00f3n. Si tu carne nunca sufriera, no querr\u00edas deshacerte de ella. Si la Tierra fuese perfecta, no necesitar\u00edas el cielo.<\/p>\n\n\n\n<p>La enfermedad te ense\u00f1a a aferrarte a Cristo. Nos hace mirarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>En Juan 11, Marta, Mar\u00eda y L\u00e1zaro acudieron a Cristo cuando L\u00e1zaro estaba enfermo. Cristo les hizo a las hermanas una promesa en la que nosotros tambi\u00e9n podemos confiar: \u00abEsta enfermedad no terminar\u00e1 en muerte, sino que es para la gloria de Dios, para que por ella el Hijo de Dios sea glorificado\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, esto no siempre sucede seg\u00fan nuestros tiempos. Por esto, Marta y Mar\u00eda se lamentaron ante Cristo: \u00abSe\u00f1or, si hubieras estado aqu\u00ed, mi hermano no habr\u00eda muerto\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Cristo les asegur\u00f3 que \u00c9l es la resurrecci\u00f3n y la vida, y que quienes creen en \u00c9l aunque mueran, vivir\u00e1n; y que los que viven y creen en \u00c9l no morir\u00e1n jam\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Preguntas para reflexionar:<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00bfDe qu\u00e9 forma pensar en el cielo te trae esperanza en medio de tu sufrimiento?<\/li>\n\n\n\n<li>Cuando est\u00e1s enfermo, \u00bfpor qu\u00e9 cosas oras? \u00bfCon qui\u00e9n oras?<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Conclusi\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Ver\u00e1s, ninguna enfermedad nos puede causar la muerte de forma absoluta, porque Cristo resucit\u00f3 de entre los muertos. Cuando regrese y resucitemos con \u00c9l, se nos dar\u00e1n nuevos cuerpos que no podr\u00e1n perecer. El tipo de sanaci\u00f3n que de verdad queremos y necesitamos no est\u00e1 en este mundo, sino en el que vendr\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l nos sanar\u00e1, pero la sanaci\u00f3n que realmente necesitamos no se dar\u00e1 aqu\u00ed, sino all\u00e1. S\u00ed, oramos para poder estar bien en este mundo y hacemos cosas para lograrlo. Pero las enfermedades, especialmente las cr\u00f3nicas o mortales, nos dan la oportunidad de anhelar ese d\u00eda de una manera en la que los dem\u00e1s no pueden o no quieren. Ese es un regalo de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo tanto, cantamos:<\/p>\n\n\n\n<p><em>1 Estando a orillas del Jord\u00e1n, &nbsp;<br>ansioso miro all\u00e1,&nbsp;<br>A Cana\u00e1n, &nbsp;<br>la celestial, donde el justo morar\u00e1<\/em><em>.&nbsp;<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Oh s\u00ed, voy a gozar del celeste hogar.&nbsp;<\/em><br><em>Oh s\u00ed, voy a gozar del celeste hogar.&nbsp;<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>2 Sobre esos anchos llanos ya despunta eterna luz,<br>por fin la noche acabar\u00e1, pues es cual sol Jes\u00fas. <\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>3 All\u00e1 en la costa de salud no hay pestes ni dolor;&nbsp;<\/em><br><em>no m\u00e1s tristeza o mortandad, all\u00e1 no habr\u00e1 temor. <\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>4 \u00bfCu\u00e1ndo he de entrar en el pa\u00eds bendito y ver la faz&nbsp;<\/em><br><em>de Aquel con quien ir\u00e9 a morar en sempiterna paz?<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00bfCu\u00e1ndo <\/em>hemos de llegar a ese lugar donde no habr\u00e1 m\u00e1s enfermedad, dolor, y muerte? Est\u00e1 llegando. \u00bfEst\u00e1s esper\u00e1ndolo? \u00bfEst\u00e1s viviendo para ello?<\/p>\n\n\n\n<p>Nos enfermamos a causa de la muerte. Morimos por culpa del pecado. Un d\u00eda, Cristo acabar\u00e1 con eso de una vez por todas. Esa es nuestra esperanza.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref1\" id=\"_edn1\">[i]<\/a>. Heidelberg Catechism(<em>Catecismo de Heidelberg<\/em>). Edici\u00f3n revisada. (Cleveland, OH: Central Publishing House), 1907.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1 \u00bfPor qu\u00e9 nos enfermamos? Nos enfermamos a causa de la muerte, y morimos a causa del pecado. La enfermedad es como si la tumba extendiera sus manos sucias sobre la tierra de los vivos para alertarnos sobre lo que est\u00e1 por venir, y luego hundirnos. 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