#43 La forma correcta e incorrecta de hallar amigos piadosos
INTRODUCCIÓN
«Creo que debemos dejar de ser amigos», me dijo Neil. Fueron las peores palabras que pude haber escuchado en sexto grado, y me las dijo mi mejor amigo. Neil y yo habíamos sido cercanos desde el primer día del primer grado. Aún recuerdo haberlo conocido en la cafetería y sentirme muy aliviado por haber hecho un amigo. La casa de mi abuela estaba entre su casa y la mía, por lo que solíamos encontrarnos ahí en nuestros cuatriciclos infantiles para vivir todo tipo de aventuras juntos. Jugábamos al baloncesto uno contra uno, al caballito, pasábamos todos los fines de semana en la casa del otro y éramos casi inseparables en la escuela.
Sin embargo, ahí estábamos: al final de nuestra última semana de escuela primaria. Pronto, nuestra clase se fusionaría con otras tres de sexto grado de diferentes escuelas para conformar una gran clase de séptimo, y había perdido a mi mejor amigo.
¿Alguna vez oíste la frase: «No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes»? Muchas veces en mi vida comprobé que ese dicho era muy real. Mis años de secundaria fueron terribles. No tenía muchos amigos y sufrí mucho acoso escolar. Esos años me ayudaron a darme cuenta de lo importante que son los amigos.
¿Alguna vez estuviste un tiempo sin amigos? ¿Careces de amigos ahora? De ser así, estás en el lugar indicado. Esta guía te ayudará a saber cómo encontrar buenos amigos, amigos que no solo sean buenos sino también piadosos. Después de todo, las amistades piadosas son una forma clave a través de la que el Señor cuida de nosotros a medida que caminamos hacia el cielo.
Comenzaremos por considerar qué es lo que hace que un amigo sea malo. Puede sonar extraño, ya que el objetivo de esta guía es ayudarte a hacer amigos buenos y piadosos; pero para saber cómo son las amistades piadosas, debemos conocer qué características tienen las malas amistades y cómo nos afectan. Luego, analizaremos cómo son las amistades buenas (piadosas), para pensar a continuación en algunas formas en las que podemos conseguir este tipo de amistades. Por último, miraremos hacia nuestro interior para determinar cómo podemos ser mejores amigos para aquellos que el Señor nos ha dado.
Oro para que esta guía te sirva mientras procuras tener amistades piadosas. También oro para que, a lo largo de este proceso, te veas desafiado a ser un mejor amigo para aquellos que el Señor te ha regalado.
Audioguía
Audio#43 La forma correcta e incorrecta de hallar amigos piadosos
1 ¿Qué es un mal amigo?
El número de atributos que podrían emplearse para describir a un mal amigo son varios. Nos limitaremos a tres tipos: egoísta, ingenuo e iracundo. En la raíz de todos ellos está el orgullo.
Amigos egoístas
Soy un gran fanático de El señor de los anillos (los libros y las películas). Leí los libros varias veces, y una de mis actividades de invierno favoritas es hacer una maratón de las tres películas con mi esposa. En realidad, miramos la primera (y tal vez la mitad de la segunda) y luego dormimos el resto del tiempo, pero entiendes el punto, ¿verdad? Si nunca leíste ni miraste El señor de los anillos, ¡déjame ser un buen amigo y permitirte que uses de excusa esta guía para hacerlo ahora!
En la historia de Tolkien, Frodo emprende un viaje angustiante hasta Mordor. Podemos observar un ejemplo de un mal amigo en Boromir, hijo del Senescal de Gondor. Boromir, junto con otros nueve, tiene la tarea de ayudar a Frodo a destruir el Anillo Único en los fuegos del monte del Destino. Al salir de Rivendel, Boromir aparenta ser exactamente el tipo de amigo que Frodo necesita, ya que Frodo es alguien pequeño a quien se le encomendó un gran propósito. Por otro lado, Boromir es un guerrero fuerte y feroz. Puede proteger a Frodo de Sauron y sus sirvientes. De hecho, eso es lo que Boromir se propone hacer.
Las cosas se complican en esta relación cuando Boromir intenta robarle el Anillo a Frodo para usarlo para sus propias intenciones. Boromir, cegado por la ambición egoísta, traiciona a la única persona a la que había jurado proteger. ¿Alguna vez experimentaste la ruptura de una amistad porque alguien actuó de forma egoísta?
El apóstol Santiago nos dice que el egoísmo y la envidia llevan a «confusión y toda clase de acciones malvadas» (St 3:16b). Para comprender la relación entre el egoísmo, la confusión y las acciones malvadas, primero debemos entender qué es el egoísmo. Esta es mi definición personal: el egoísmo consiste en poner los intereses propios en primer lugar porque se piensa que estos son mejores que los demás, y, por tanto, merecedores de todo. Aquí tenemos acción y motivación, cosas esenciales si queremos entender correctamente qué es el egoísmo. Las personas egoístas ponen sus intereses por encima de los de los demás porque piensan que ellos son mejores que el resto. El egoísmo, en esencia, niega la igualdad.
Es por esto que el egoísmo es tan tóxico para la amistad. Un amigo egoísta, que se ve a sí mismo como superior al resto, justificará el uso y abuso de sus amigos en su beneficio. ¿Qué beneficio buscan las personas egoístas? Beneficios confusos y malvados. Verás, el egoísmo no solo determina la actitud de la persona hacia los demás, sino también hacia Dios. Dios existe para servir a sus intereses, no al revés. Este tipo de persona está completamente absorta en sí misma. Al no reconocer el valor supremo de Dios y ni el igual valor de los demás, la persona egoísta se erige a sí misma como la más valiosa. Todos los demás, incluso Dios, existen para servirle y nunca al revés.
Amigos necios
¿Qué se te viene a la mente cuando piensas en una persona necia? ¿Alguien que toma malas decisiones constantemente? ¡Conozco algunas personas así! Sin embargo, tomar malas decisiones es una característica demasiado amplia como para identificar a alguien necio, por lo tanto, un mal amigo.
Cuando Salomón escribió sobre la sabiduría para sus hijos, dijo: «El temor del SEÑOR es el principio del conocimiento; los necios desprecian la sabiduría y la disciplina» (Pr 1:7, énfasis añadido). La diferencia entre tener sabiduría y despreciarla está en orientarse correctamente hacia Dios. Una persona con conocimiento sabe que toda la verdad pertenece a Dios, y que debe temerle para llegar a ser sabia. Por otro lado, el necio comete el error fatal de suponer que ya posee sabiduría y que solo debe mirar dentro de sí mismo para saber qué hacer. Es la definición del sabelotodo. Según Salomón, no reconocer que la sabiduría proviene de Dios equivale a despreciarla directamente.
Ahora, aplica la necedad a la amistad. ¿De qué forma el asumir que tenemos todo el conocimiento necesario puede producir toxicidad en una amistad? Bueno, para empezar, ¡no es cierto! Nadie está exento de necesitar a Dios para conocer la verdad sobre Dios, sobre uno mismo y el mundo. En realidad, nadie lo sabe todo.
Pero vayamos un paso más allá a la hora de pensar en la necedad y la amistad. Al igual que el egoísmo, la necedad surge de una persona que se enfoca en sí misma, incapaz de ver adecuadamente a Dios y al resto de los hombres. La diferencia, por supuesto, es que el egoísmo se relaciona principalmente con el deseo, mientras que la necedad se relaciona con la sabiduría. El punto es que una persona absorta en sí misma no puede ver a Dios y a los otros con claridad; por lo tanto, no puede servir a los demás de forma significativa. Un amigo necio hablará y actuará de maneras que no alientan a los que los rodean con verdades sobre Dios o el mundo. Incluso peor, la necedad de un amigo a menudo se manifiesta movida por el propio interés. Un necio actúa según su instinto y no ve más allá de sus narices. Es una combinación desafortunada en una amistad.
Amigos iracundos
¿Alguna vez conociste a alguien con un temperamento incontrolable? Yo sí. Y ¿sabes qué? No me siento seguro alrededor de personas iracundas ni disfruto mi tiempo junto a ellos. No creo ser el único que piensa así. De hecho, no conozco a nadie que pueda decir con honestidad que disfruta pasar tiempo con alguien que siempre está enfadado.
Mi hijo tiene dieciséis meses, y la mayor parte del tiempo es un niño muy feliz. Siempre y cuando no nos quedemos sin arándanos y las baterías de su libro que canta no se acaben, mi niño está feliz como una perdiz. Sin embargo, hay veces en las que sus emociones lo superan, y él, a su corta edad, actúa de forma un poco irracional. Cierra sus ojos, grita, arquea su espalda, y, si está en su silla alta, ¡cuidado, pues puede que vuele comida por los aires! Son expresiones comunes de enojo en los bebés. Mi trabajo como padre es ayudarlo a procesar la frustración y dejar atrás tales expresiones.
No suelo ver a adultos expresar su enojo como los bebés de dieciséis meses. Esto no quiere decir que no lo hagan de formas igual de disruptivas, especialmente en el contexto de una amistad. A veces, las personas enojadas gritan o ponen mala cara. Otras veces, hacen comentarios pasivo-agresivos o excluyen a los demás para castigarlos. No es difícil ver cómo estas expresiones dificultarían una relación de amistad. Para entender mejor por qué la ira es tóxica para las amistades, necesitamos ir más allá de estas expresiones y pensar en qué es la ira realmente.
No debería sorprenderte que la ira tenga el mismo origen que el egoísmo y la necedad: el orgullo, un enfoque demasiado exagerado, preocupado e interesado en uno mismo. Mientras que el egoísmo y la necedad son ofensivos, la ira es un mecanismo de defensa. Es lo que surge en una persona orgullosa cuando las cosas no salen como quiere. Puede ser agradable estar con una persona iracunda, hasta que las cosas se complican y todo se vuelve impredecible.
La Biblia tiene mucho que decir sobre la ira. Hay una categoría para la ira justa, pero se habla mucho más en las Escrituras sobre la ira en relación con el pecado. Algunos ejemplos pueden ser útiles. Santiago escribe: «Mis queridos hermanos, tengan presente esto: Todos deben estar listos para escuchar, pero no apresurarse para hablar ni para enojarse; pues el enojo de una persona no produce la vida justa que Dios quiere» (St 1:19-20). Considera también las palabras de Pablo a la iglesia de Éfeso: «Abandonen toda amargura, ira y enojo, gritos y calumnias y toda forma de malicia» (Ef 4:31). ¡Jesús incluso les enseña a sus discípulos que la ira equivale al homicidio ante los ojos de Dios (Mt 5:21-22)! Lo que podemos concluir de estos pasajes es que la ira es un asunto serio y muy destructivo para la persona que la siente y para quienes la rodean. Es por esto que Salomón advirtió a sus hijos: «No te hagas amigo de gente violenta ni te juntes con los iracundos; no sea que aprendas sus malas costumbres y tú mismo caigas en la trampa» (Pr 22:24-25).
Las personas iracundas son orgullosas: reaccionan mal cuando quienes los rodean no comparten su autopercepción ni contribuyen a sus deseos en este mundo. En otras palabras, las personas iracundas son malos amigos.
¿Qué hago si tengo malos amigos en la actualidad?
Esta es una respuesta breve a la pregunta de qué hacer si tienes malos amigos en la actualidad. En primer lugar, ten cuidado. Pablo escribe: «No se dejen engañar: “Las malas compañías corrompen las buenas costumbres”» (1 Co 15:33). Si tus amigos se caracterizan por su orgullo, que se manifiesta en forma de egoísmo, necedad, ira, o todas ellas, debes tener cuidado. Su soberbia puede contagiarse con facilidad. Eso es lo que le dijo Salomón a sus hijos cuando habló de caer en la trampa de los iracundos.
En segundo lugar, ¡rodéate de buenas amistades que contrarresten las malas! Hablaremos más de esto en las próximas tres secciones.
En tercer lugar (a), puede que necesites limitar o eliminar las malas amistades de tu vida. Ten precaución. Hay una diferencia entre amigos imperfectos (como tú y como yo) y malos amigos. No midas a tus amigos con la vara de la perfección. Hacerlo te convertiría en un hipócrita, y también requeriría que quienes te rodean den lo que no pueden dar. Solo hay una persona perfecta: el Señor Jesús.
En tercer lugar (b), si piensas que necesitas limitar o eliminar una amistad de tu vida, ¡busca consejo! Pregúntale a una persona sabia que conozcas (tu padre o tu madre, un buen amigo, un mentor, un anciano, etc.) cómo podrías manejar la situación. Comparte con ellos tu razonamiento. Piensa si pueden ayudarte a identificar los problemas a los que tú mismo estás contribuyendo en una amistad que se ha deteriorado. No tomes esta decisión a solas. Nos convencemos muy fácilmente de que podemos analizar la situación con claridad y saber qué hacer. Buscar consejo puede evitar que tomemos malas decisiones y que los demás salgan lastimados.
Preguntas para reflexionar:
- ¿Tienes problemas con algunos de los atributos que caracterizan a un mal amigo (egoísmo, necedad, orgullo)?
- ¿Puedes pensar en alguna ocasión en la que una amistad te haya impactado de forma negativa a causa de uno de estos atributos? Comparte un ejemplo con tu mentor.
- ¿De qué manera el orgullo se encuentra en la raíz de cada uno de estos atributos?
2 ¿Qué es un buen amigo?
Hay muchas características que hacen a un buen amigo. Sin embargo, al igual que en la sección anterior, nos centraremos en tres atributos que son los más importantes a la hora de buscar amigos: la lealtad, la honestidad y el amor.
Un amigo leal
¿Recuerdan a Boromir? No fue un buen amigo con Frodo porque actuó de forma egoísta y quería usar el Anillo para sus propios intereses. No obstante, Frodo sí tenía un buen amigo: Samsagaz Gamyi. Los fanáticos de El señor de los anillos sabían que lo mencionaría. Para aquellos a quienes no les interesa la historia o no la conocen, quédense conmigo; lo explicaré brevemente.
Samsagaz era un hobbit como Frodo. Era pequeño, un poco regordete y bastante discreto. No tenía ningún rasgo destacable, pero era el mejor amigo que Frodo podría haber pedido. Para empezar, cuando Frodo descubrió que tenía que dejar la Comarca para destruir el Anillo en los fuegos del monte del Destino, Sam no lo pensó dos veces. No había forma de que Frodo se fuera sin él. Luego, durante el viaje, Sam se aseguró de que Frodo comiera, descansara y estuviera a salvo de todo peligro. Incluso hubo un momento escalofriante en el que Sam se lanzó al río para buscar a Frodo luego de que la Comunidad se rompiera a causa del actuar egoísta de Boromir. Aunque Sam no sabía nadar, no estaba dispuesto a dejar que Frodo se aventurara solo. Permíteme presentar un último ejemplo de la lealtad de Sam a Frodo. Cuando Frodo no tenía más energía y aún tenía frente a él la cima del monte del Destino, Sam puso a Frodo sobre su espalda, diciendo: «No puedo llevar [al Anillo] por usted, pero puedo llevarlo a usted». ¡Siento escalofríos de solo imaginarlo!
¿Qué podemos rescatar de todo esto? Bueno, si eres el Frodo de tu propia historia (sin el Anillo, los monstruos que te persiguen, el destino del mundo en tus manos y todo eso), deberías buscar un amigo leal como Samsagaz Gamyi. Un buen amigo es alguien que te defiende, te protege, te acompaña y lucha por ti. Un buen amigo es leal.
¿Valoras la lealtad en una amistad? Como veremos en nuestro siguiente punto, un amigo leal no es alguien que está ciegamente de acuerdo con todo lo que dices o acepta todo lo que eres. Ese tipo de lealtad en realidad entraría en la categoría de mal amigo. Un amigo leal, la clase de amigo que deberíamos aspirar a ser y tener, es el que se compromete con nuestro bien y se aventura con nosotros en el camino para alcanzarlo. A veces, por nuestro bien, tenemos que abordar partes no tan lindas de nosotros mismos. Los buenos amigos no ignoran nuestros defectos, no hacen la vista gorda ante nuestras debilidades. En cambio, los amigos leales se quedan con nosotros y nos cuidan mientras crecemos a través de esas debilidades.
Salomón lo aclara cuando escribe a sus hijos: «No abandones a tu amigo ni al amigo de tu padre; ni vayas a la casa de tu hermano el día que tengas una desgracia. Más vale vecino cercano que hermano distante» (Pr 27:10). Lo que hace mejor al vecino que al hermano es su proximidad —algo que, en términos de amistad, llamamos lealtad. La lealtad es duradera. Es lo que hace que dos amigos permanezcan juntos incluso cuando los desafíos tratan de separarlos. La lealtad dice: «Esta es una situación difícil, pero estoy más comprometido contigo que con la comodidad o las facilidades que tendría en caso de abandonarte». La lealtad no se da por vencida ni renuncia a sus amigos. Un buen amigo es leal.1
Un amigo honesto
En la cena de anoche, un amigo planteó el siguiente escenario, seguido de una pregunta. El escenario: imagina que estás comiendo fuera con amigos, y uno de ellos nota que tienes comida en el rostro. La pregunta es: ¿Debería tu amigo decirte algo al respecto o ignorar la situación con la esperanza de no avergonzarte? Mi esposa rápidamente contestó que preferiría que alguien le dijera que tiene algo en la cara. De hecho, ¡dijo que se sentiría ofendida si alguien viera que estaba manchada con kétchup y no se lo dijera! Mi esposa quiere honestidad, y también tú deberías quererla.
La honestidad es algo curioso. Es fácil quererla, pero también difícil recibirla. Es por esto que Salomón compara la honestidad de un amigo con heridas (Pr 27:6). A pesar de que lo considera «confiable», admite que la honestidad de un amigo en cierto sentido lo hiere. ¿Alguna vez te ha dolido que alguien te dijera una verdad poco agradable sobre ti mismo?
Recientemente, un querido amigo me dijo que a veces puede ser difícil trabajar conmigo, porque me empecino demasiado en hacer las cosas a mi manera. Eso me dolió. Aún me duele. ¿Sabes qué fue lo que más me dolió? Que tenía razón; soy así. Ya lo sabía hasta cierto punto, pero su franqueza me ayudó a ver con más claridad que debo cambiar esa parte de mí. A mi orgullo aún le duele, pero mi corazón se alegra por su disposición a decirme la verdad.
Recibir críticas no es fácil, pero es importante, ya que no siempre nos vemos a nosotros mismos con claridad. Necesitamos personas que vean nuestro punto ciego y nos indiquen cuando haya un problema. Pero no cualquier persona. Necesitamos amigos que hagan esto por nosotros. Después de todo, si los amigos que te aman no pueden decirte la verdad, ¿quién podrá hacerlo? En otras palabras, ¿de quién preferirías oír las verdades duras? ¿De alguien que te ama y te es leal o de alguien de quien desconfías y no conoces tan bien? En una amistad sólida, debería haber confianza para decir la verdad. Debes buscar una amistad donde el hierro se afile con el hierro, y tanto tú como tu amigo puedan crecer (Pr 27:17).
Sin embargo, no son solo críticas lo que necesitas oír de tus amigos. También necesitas su aliento piadoso. A menudo, pensamos que el aliento es sinónimo de adulación, pero no debería ser así. Un amigo me dijo una vez que la adulación es decirle a alguien cosas que no dirías sobre esa persona cuando no están cerca. Creo que es una buena descripción. Adulas a alguien cuando le dices lo que crees que quiere oír, incluso si no es cierto. David, por ejemplo, escribió: «No hacen sino mentirse unos a otros; sus labios son aduladores e hipócritas. Corte el Señor todo labio lisonjero y toda lengua jactanciosa». Palabras fuertes del pastor que se volvió rey. Entonces, no quieres tener a un adulador como amigo.
No obstante, sí quieres un amigo que te ofrezca aliento piadoso. Esto puede verse al menos de dos formas diferentes. En primer lugar, el aliento piadoso puede implicar que compartan contigo las cosas buenas que ven en ti y disfrutan sobre ti. Este tipo de aliento puede ser de naturaleza sencilla: «Me encanta tu personalidad. La paso bien contigo». «Eres una persona muy cariñosa. Agradezco tu amistad». «Me encanta tu disciplina. Quisiera ser más como tú». También puede incluir temas más grandes y eternos: «Veo lo mucho que has crecido en tu deseo de comprender la Palabra de Dios recientemente, y doy gracias al Señor por eso». «Sé que estás sufriendo mucho ahora, pero quiero que sepas cuánto me inspira la forma en la que has permanecido lleno de fe y confiando en que Dios es bueno». «Tu hospitalidad con la gente de tu iglesia es ejemplar. ¡Quiero ser como tú en ese aspecto!». Un amigo que puede darte palabras honestas de aliento es difícil de igualar.
La segunda forma que puede adoptar el aliento piadoso es cuando tus amigos te recuerdan las promesas de Dios para que no las olvides. Uno de mis pasajes favoritos de las Escrituras es 1 Tesalonicenses 4:13-5:11, en el que Pablo le dice a la temerosa congregación de tesalonicenses qué deben esperar para el final de la era. El pasaje está lleno de gloria; se enfoca en el descenso de Jesús desde los cielos y en cómo Él resucitará a los muertos y transformará a los vivos. Al final de la sección, Pablo le indica a la iglesia que se animen y edifiquen unos a otros. Dado que esta instrucción ya fue mencionada en el capítulo 4, versículo 18, es seguro decir que la forma en la que la iglesia debía animarse era recordándose unos a otros las verdades que Pablo manifestó en esta sección de las Escrituras. Deberíamos hacer lo mismo. Los amigos piadosos se recuerdan mutuamente las palabras de Dios: palabras de promesa, de advertencia y de consuelo. Un buen amigo ayuda a los suyos a mantener sus ojos fijos en Cristo de esta forma.
Un amigo amoroso
Este es el atributo más obvio y esencial de un buen amigo: el amor. Un buen amigo ama. La Biblia deja esto claro repetidas veces. Nuevamente, Salomón escribió: «En todo tiempo ama el amigo; para ayudar en la adversidad nació el hermano» (Pr 17:17). Una cosa que deberías poder decir con absoluta certeza de tus buenos amigos es que te aman. Y en ningún momento es más valioso el amor de un amigo que cuando estás pasando por una época difícil en tu vida. De hecho, Salomón compara la amistad con la hermandad, y luego dice que existe para ayudar en la adversidad. Un «hermano» (amigo) «nació» (existe) para ayudar en épocas de sufrimiento. ¿Qué es lo que hace que tus amigos se queden contigo cuando la vida te está golpeando? Su amor por ti.
El amor de un amigo también se evidencia en su disposición a sacrificarse por tu bien. Jesús dijo: «Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos» (Jn 15:13). Sacrificar la propia vida por un amigo puede parecer extremo si lo comparamos con el registro normal que usamos para hablar sobre la amistad, pero Jesús plantea el tema, así que deberíamos reflexionar sobre ello.
En primer lugar, Jesús es el mejor amigo de pecadores como nosotros. Nos mostró su amor y su amistad dando su vida por nosotros. Al hacer eso, pagó el precio del pecado por todos aquellos que se arrepientan y crean en Él. Ningún amigo ama como nuestro amigo Jesús. No necesitamos a otros amigos tanto como lo necesitamos a Él. Si Él no es tu amigo, te animo a que te detengas ahora mismo y te preguntes: «¿Qué me está frenando?». Aléjate del pecado y confía en el Señor hoy mismo. Él promete en su Palabra que será tu amigo y te salvará de tus pecados si confiesas con la boca que Él es el Señor (Rm 10:9-11). Hazlo hoy.
Ninguno de nuestros amigos puede amarnos tal como nos ama Jesús. Su amor no conoce de límites y no se detuvo hasta ganar nuestra amistad. Nos ama perfectamente, cosa que nosotros no somos capaces de hacer. Dicho esto, un buen amigo debería amarnos tomando como ejemplo el amor de Jesús por nosotros.
Ahora bien, es probable que la mayoría de nosotros no necesite dar la vida por nuestros amigos. Nota al margen: no creo que sea buena idea que interrogues a tus amigos preguntándoles si morirían por ti. Eso sería raro. Aun así, Jesús crea una categoría de amistad que puede llegar hasta la muerte. Si una muerte sacrificial es lo aceptable en circunstancias extremas, de seguro los buenos amigos deberían aceptar con alegría las responsabilidades cotidianas que conlleva ser un amigo sacrificado.
En caso de que esas responsabilidades cotidianas no estén claras, especifiquémoslas con algunos ejemplos concretos. Cuando tu sótano se inunda a las 11 p. m., quieres tener un amigo que vaya a tu casa con botas de lluvia y una aspiradora. Cuando te despiden del trabajo, quieres un amigo que se asegure de que tú y tu familia tengan gasolina y víveres. Cuando estás varado sin batería en el auto, quieres tener un amigo que te asista con cables de arranque. Cuando pecas y sufres a consecuencia de tu pecado, quieres tener un amigo que te acompañe durante ese momento oscuro y te recuerde que Dios promete perdonar a todos los que confían en Jesús. Cuando pierdes un embarazo y estás haciendo tu duelo, quieres tener un amigo que se siente a llorar contigo y se acuerde de ti y de tu pérdida. Cuando tienes problemas maritales, quieres tener un amigo que no te juzgue, sino que te escuche y te brinde consejos piadosos para ayudar a que se recompongan las cosas en tu pareja.
Los amigos muestran su amor sacrificándose el uno por el otro de estas formas y muchas otras. ¿Tienes esa clase de amistades? La vida es dura, y necesitarás amigos para que te ayuden a sobrellevarla. Puede que pienses: «Bien, pero, por favor, explícame a dónde me recomiendas que vaya para encontrar amigos que hagan todo eso por mí». Abordaremos esto en la siguiente sección.
Preguntas para reflexionar:
- ¿Tienes ejemplos de amigos leales, honestos y amorosos en tu vida? Compártelos con tu mentor.
- ¿De qué otra forma pueden los buenos amigos imitar el cuidado que Jesús nos da?
- ¿Cuáles de estas características crees que es más difícil de hallar en un amigo? ¿Cuáles de estas te resultan más difíciles de imitar? ¿Por qué?
3 Cómo encontrar amigos
Aquí estamos, en la sección práctica de esta guía. ¡Probablemente pensaste que nunca llegaría! ¿Cómo encontrar amigos buenos y piadosos? Solo te pido una cosa a medida que comenzamos a responder esta pregunta: no asumas que sabes de lo que estoy hablando solo por leer el título. Lee esta sección con calma y piensa de forma creativa cómo podrías implementar regularmente estos principios en tu vida para encontrar amigos piadosos. Como diría Jesse de «Tres por tres»: ¿capisci? Bien. Este es mi mejor intento de darte una guía sobre cómo hallar amigos piadosos.
1. Ora
Suena obvio, ¿no? Pero hablo en serio. Si haces un balance de tus amistades y te das cuenta de que tienes pocas, deberías convertir esto en motivo de oración. Me encantan las palabras de Jesús en Mateo 7. En los versículos 7 al 11, dice:
Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra y al que llama, se le abre. ¿Quién de ustedes, si su hijo pide pan, le da una piedra? ¿O si pide un pescado, le da una serpiente? Pues si ustedes, aun siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le pidan!
Mi hijo de 16 meses que les mencioné tiene, básicamente, tres palabras a su disposición, y una de ellas es «papá». Cuando estoy sentado en mi silla de lectura, y él se me acerca, dice mi nombre y luego abre sus brazos y comienza a balbucear. Sé lo que me está pidiendo. Quiere que lo levante para que se siente en mi regazo. Ahora bien, ¿qué clase de padre sería yo si, en lugar de tomarlo en mis brazos, le diese una patada? La peor clase de padre.
Jesús nos enseña a considerar a Dios como el mejor tipo de Padre, ya que podemos acudir a Él y compartirle nuestras necesidades. Dios no nos desprecia por lo que necesitamos. Por el contrario, nos lo ofrece en abundancia. Entonces, si tienes pocos amigos, pídele al Señor que te los dé y confía en que es exactamente lo que hará.
2. ¡Ve a la iglesia!
Este es el punto más importante que quiero dejar claro en esta sección. No es que los otros no sean importantes, pero creo que este es el que suele ignorarse más. No hay mejor lugar para encontrar amigos piadosos que una iglesia local predicadora del evangelio. ¿Por qué? Por cuatro razones. En primer lugar, las iglesias que predican el evangelio se reúnen cada día del Señor. Sabes en dónde encontrar a los cristianos de tu ciudad los domingos a las 10 a. m. ¡Probablemente están en la iglesia! Es como pescar en una pecera. La reunión es la pecera.
La analogía de la pesca me lleva a mi segunda razón por la que no hay mejor lugar que la iglesia para hallar amigos piadosos. Es porque las iglesias que predican el evangelio se componen de cristianos que están de acuerdo sobre las cosas más importantes con respecto a la fe cristiana. Por supuesto, puedes conocer amigos en la escuela, el trabajo o el gimnasio, y puede que resulten ser cristianos. Las iglesias locales predicadoras del evangelio, por otro lado, son cristianas por definición. Eso quiere decir que la gente en las iglesias comparte tu perspectiva sobre Dios, el mundo, cómo ser salvo, qué sucede después de la muerte, cómo deberías vivir, etc.
Bien, veamos la tercera razón por la que las iglesias locales son el mejor lugar para conocer y hacer amigos piadosos: el pacto de la iglesia. No te la esperabas, ¿no? La mayoría de las iglesias locales tienen pactos. Un pacto es un acuerdo hecho por todos los miembros de la iglesia sobre cómo vivirán y seguirán a Dios juntos. Por lo general, cada miembro debe estar de acuerdo con el pacto para unirse a la iglesia. Este es un párrafo del pacto de mi iglesia, para que te hagas una idea:
Caminaremos juntos en amor fraternal, como corresponde a los miembros de una iglesia cristiana; ejerceremos un cuidado afectuoso y una atención vigilante los unos por los otros, y nos amonestaremos y exhortaremos fielmente entre nosotros cuando sea necesario.1
¿Recuerdan lo que dije sobre las amistades comprometidas? Unirse a una iglesia local donde haya un pacto que una a los miembros hace que las amistades que surgen en la iglesia sean comprometidas. Tengo amigos increíbles en mi iglesia. En el caso de esas amistades, comenzamos a partir de nuestra fe compartida y el pacto entre nosotros y los demás miembros de la iglesia. ¡Qué privilegio!
Esta es la última razón por la cual una iglesia predicadora del evangelio es el mejor lugar para hacer amigos piadosos: en una iglesia, hay ancianos piadosos guiándote. La Biblia dice que los ancianos son un regalo para la Iglesia (Ef 4:11-12). Esto es cierto por más razones de las que puedo mencionar, pero te dejaré algunas para que reflexiones sobre ellas. Los ancianos pueden ayudarte en tu búsqueda de amistades piadosas. Mis ancianos sin duda me han ayudado, ya sea sugiriendo que me acerque a alguien para tomar un café y hablar de la vida, guiándome a través de problemas con mis amistades o simplemente orando para que yo pueda ser un buen amigo para los demás miembros de la iglesia. Si necesitas amigos piadosos, habla con los ancianos.
3. Sé vulnerable y muestra confianza
Algunos de ustedes leyeron ese subtítulo y pensaron: «Me rindo». Lo sé, lo sé. La vulnerabilidad es difícil. Esto es particularmente cierto si ya la practicaste y tienes heridas relacionales a causa de ello. Desafortunadamente, este mundo roto suele romper incluso las amistades cristianas. Aun así, vivir como cristiano requiere de una comunidad, y esa comunidad se construye sobre amistades que, en parte, se caracterizan por la vulnerabilidad.
A pesar de que el autor de Eclesiastés estaba abordando principalmente el valor del compañerismo en el trabajo, su perspectiva sobre las relaciones se traduce fácilmente al ámbito de la amistad. Escribió: «Si dos se acuestan juntos, entrarán en calor; uno solo ¿cómo va a calentarse? Uno solo puede ser vencido, pero dos pueden resistir. ¡La cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente!» (Ec 4:11-12). La premisa básica es que hay fuerza en las relaciones dependientes y peligro en la soledad. ¿Leyeron la palabra «dependientes»? Otra forma de referirse a la dependencia en las relaciones es hablar de vulnerabilidad.
Mi esposa y yo no teníamos muchos amigos cuando comenzamos a asistir a nuestra iglesia. Debido a una pérdida importante en nuestras vidas, sabíamos que necesitábamos amigos, y rápido. Una de las formas en las que Dios nos permitió generosamente construir amistades fue brindándonos la valentía suficiente para ser vulnerables sobre nuestro duelo. Las personas corrieron a ayudarnos y así empezaron muchas de nuestras amistades más cercanas.
¿Qué hay de ti? Si vas a hacer amigos, debes ser vulnerable sobre tus debilidades, tu duelo, tu pasado, tus esperanzas y tus problemas. Por supuesto, no es sencillo, pero es necesario. Las amistades sin vulnerabilidad suelen ser superficiales. Con superficiales me refiero a que pueden hablar sobre trabajo, amigos en común o familia, pero no de las cosas más profundas, aquellas que sientes que podrían aplastarte si no recibes ayuda.
Ser vulnerable con los asuntos más difíciles requiere de confianza. Lo que quiero decir es que no es necesario que esperen que alguien demuestre su confiabilidad para compartir lo que te agobia. En cambio, confías en que ambos comparten convicciones sobre el evangelio y el pacto que han acordado. Debes asumir lo mejor de la persona con la que estás siendo vulnerable. Asumir lo mejor del otro no es lo normal en nuestra cultura. Sin embargo, es muy cristiano. Confía, asume lo mejor y muéstrate vulnerable con tus nuevos amigos en tu iglesia local. Pídeles que oren por ti y por tus problemas. Invítalos a que te desafíen a combatir tus tentaciones pecaminosas. Déjales que carguen tus problemas y tus penas.
4. Da el primer paso
Escuché a muchos cristianos decir que la Biblia condena el amor propio. Odio ser un destructor de mitos, pero eso no es verdad. Lo que sí es cierto es que la Biblia condena el amarte a ti mismo por sobre todas las cosas. No obstante, en ninguna parte de la Biblia se dice que el hombre no debe tenerse estima. De hecho, Jesús parece decir lo opuesto cuando enseña el segundo mandamiento: «Ama a tu prójimo como a ti mismo» (Mt 22:39). ¿Cómo deberías amar a tu prójimo? Como a ti mismo.
En una amistad, esto quiere decir que des el primer paso a la hora de amar a los otros como te amas a ti mismo y como quieres que te amen. Sé el amigo que deseas tener. La alternativa, por supuesto, es sentarse y esperar a que alguien venga y te impresione con su cuidado, y solamente después de eso mostrarle amabilidad y amor a cambio. Esta estrategia no es la ideal por varias razones. En primer lugar, tu cuidado por los demás debe basarse en el cuidado de Jesús por ti. Él no te pidió que lo sirvas primero. En cambio, vino a servirte y a dar su vida en rescate por tu alma (Mt 20:28).
En segundo lugar, dar solo cuando recibimos no es amable. Dar solo cuando recibes pone en duda los motivos que te hicieron dar en primer lugar. Las Escrituras nos dicen: «Ámense los unos a los otros con amor fraternal, respetándose y honrándose mutuamente» (Rm 12:10).
La última razón por la cual no deberías esperar a recibir amistad antes de demostrarla es puramente pragmática, pero igual de válida: la espera te retrasará. ¿Alguna vez oyeron la frase «al que madruga, Dios lo ayuda»? Creo que el mismo principio aplica a las amistades. Las personas que tienen amigos suelen ser aquellos que se convirtieron primero en el amigo que deseaban tener.
Estas son algunas formas prácticas en las que puedes dar el primer paso en una amistad:
- Acércate a alguien después de la iglesia un domingo y hazle tres preguntas interesantes sobre su persona. Puedes indagar sobre hace cuánto están en la iglesia, en dónde trabajan, cómo se convirtieron, entre muchas otras cosas.
- De acuerdo, ahora sabes el nombre de alguien y tres cosas interesantes sobre su persona. Invítalo a comer a tu casa o a tomar un café algún día. Da el primer paso y agenda una reunión privada con esa persona.
- Digamos que ahora estás en los inicios de una nueva amistad, y notas que la otra persona tiene un problema de cualquier tipo (p. ej., sufre de dolor crónico, tiene una agenda demasiado ocupada o debe encargarse de muchas tareas del hogar). Pregúntate: «¿Hay algo que pueda hacer para ayudar a mi nuevo amigo en este momento?». Una vez que respondas esa pregunta, ¡manos a la obra! El momento es hoy.
- Intenta recordar lo que tus amigos te cuentan sobre sus vidas. Recuerda sus cumpleaños, sus comidas o lugares favoritos, aniversarios importantes, etc. Envíales un mensaje o una tarjeta para decirles que lo recordaste, y que piensas en ellos.
Hay innumerables formas superar a los demás en mostrar honra y de dar el primer paso en una amistad. El punto es ser la clase de amigo que te gustaría tener.
Preguntas para reflexionar:
- ¿Por qué es la iglesia un buen lugar para hallar amistades?
- ¿Qué piensas acerca del desafío de ser vulnerable ante los demás?
- ¿Se te hace difícil asumir lo mejor de los demás? ¿Por qué?
- ¿Cuáles son algunas formas prácticas en las que puedes dar el primer paso para amar a tus amigos?
4 No temas a tus amigos
Esta sección puede parecer fuera de lugar, dado que esta guía trata de crear amistades piadosas, pero créeme, es una de las cosas más importantes que puedo animarte a hacer en relación con el tema. Si comenzaste a leer esta guía esperando tener amigos, en particular si no tienes muchos en este momento, presta mucha atención. Los amigos no pueden arreglarte. Sin importar lo rota que esté tu vida, los problemas que estés atravesando o la soledad que estés experimentado, los amigos no pueden arreglarte en última instancia. Por supuesto, pueden ayudar. De hecho, son una parte muy alentadora de la vida, especialmente en medio de las dificultades. Pueden ser ministros de Dios para ti, pero no pueden ser tu dios.
Teme solamente a Dios
Salomón les escribió a sus hijos: «Temer a los hombres resulta una trampa, pero el que confía en el Señor sale bien librado» (Pr 29:25). Una trampa es un artilugio que se esconde bajo el suelo en el bosque para atrapar animales distraídos que la pisan. La analogía indica que el temor a los hombres es algo sutil. A diferencia de otros pecados, que se ven a simple vista, el temor a los hombres es algo que no siempre nos resulta obvio. De hecho, me atrevería a decir que el temor a los hombres arruina más amistades de las que parece. Pocos lo ven venir o saben lo que pasó después de haberlo enfrentado.
Tu amor y tu confianza definitivos no deben recaer en tus amigos. En cambio, debes confiar en el Señor. ¿Por qué? Porque Salomón dice que al confiar en Él, saldremos bien librados. Los amigos pueden ayudarte con todo el quebrantamiento y el dolor que llevas dentro de ti, todos los pecados que te agobian, toda la soledad que sientes, pero solo Dios te puede sanar. Los amigos nos pueden servir, pero solo Dios nos puede salvar. Los amigos pueden alentarnos, pero solo Dios pone fin a los problemas.
Las amistades son más seguras cuando temes a Dios y confías en Él y no en los hombres, quienes no te aceptan, te aman, te cuidan ni te completan. No temas a los hombres. Confía en Dios.
No puedes amar a quienes temes
Hace poco tuve que pelear contra el temor de los hombres, específicamente con el miedo a no ser aceptado ni respetado. Es un desafío recurrente para mí y un pecado que me atormenta. Hablé con un amigo y consejero, y me dijo algo que ya sabía pero que me ayudó mucho en ese momento: «No puedes amar a las personas si les temes. Si les temes, solo podrás manipularlas para tu propio beneficio». La sabiduría de mi hermano dio en el clavo.
Así es como funcionan las cosas: si temes no recibir algo de tus amigos, inevitablemente gastarás tiempo y energía en intentar conseguir cosas de ellos en lugar de dárselas. Incluso las palabras y las acciones disfrazadas de servicio serán brindadas para recibir algo a cambio. ¿Cómo llamamos a una acción que se hace para obtener una respuesta específica para beneficio personal? Manipulación. Cuando temes a tus amigos, los manipulas para obtener lo que crees que necesitas de su parte.
Sin embargo, cuando solo temes a Dios, eres libre para amar y servir a tus amigos, sabiendo que tu ganancia en última instancia está en Cristo, no en el hombre. Si tienes problemas con el temor a los hombres, deberías considerar ser vulnerable con tus amigos y confesárselos. Di algo como: «Hermano (o hermana), necesito confesarte que últimamente estuve más preocupado por lo que piensas de mí que por lo que Dios piensa. Mis palabras y acciones hacia ti han surgido mayormente del egoísmo. Como resultado, no te pude servir por amor a Dios y a ti. Perdóname y ora para que Dios me ayude a superar este miedo para poder darle gloria y para sanar nuestra amistad». Puede que necesites una confesión como esta para comenzar a temer menos a los hombres, y así, amarlos más.
El temor a los hombres es tóxico para las amistades, pero tú (y tus amigos) están seguros cuando temen a Dios y aman a los demás. A medida que trabajes para aplicar los principios de esta guía con el propósito de tener amigos, ten en mente la bondad de las amistades. Valen muchísimo, pero no lo son todo. Solo Dios puede ser todo para ti.
Preguntas para reflexionar:
- ¿Alguna vez temiste a tus amigos? ¿Cómo resultó eso?
- ¿Por qué deberíamos temer solamente a Dios?
- ¿Qué tiene que ver el temor a los hombres con el amor y el servicio hacia los demás?
- ¿De qué manera podríamos temer a nuestros amigos de formas inadecuadas?
Conclusión
¿Se acuerdan de mi amigo de la primaria, Neil? Aún pienso en él de vez en cuando. Esto es lo que no les dije al principio: puede que haya tenido razón al no querer ser más mi amigo. La verdad es que yo no era un gran amigo para él. No buscaba amarlo ni servirlo. En cambio, me preocupaba lo que pensara de mí. Como resultado, generé problemas en nuestra amistad que terminaron siendo demasiado para él, y así nuestra relación llegó a su fin. Fui un mal amigo.
Por gracia de Dios, crecí mucho desde mis días de escuela primaria. Sigo siendo un amigo imperfecto (y, a veces, malo). Pero aspiro a ser un mejor amigo aplicando los mismos principios que compartí contigo en esta guía. Oro para que no solo yo sea un mejor amigo, sino para que tú también lo seas. También oro para que el Señor te regale muchas amistades piadosas que te animen en el camino.
Tabla de contenido
- 1 ¿Qué es un mal amigo?
- Amigos egoístas
- Amigos necios
- Amigos iracundos
- ¿Qué hago si tengo malos amigos en la actualidad?
- Preguntas para reflexionar:
- 2 ¿Qué es un buen amigo?
- Un amigo leal
- Un amigo honesto
- Un amigo amoroso
- Preguntas para reflexionar:
- 3 Cómo encontrar amigos
- 1. Ora
- 2. ¡Ve a la iglesia!
- 3. Sé vulnerable y muestra confianza
- 4. Da el primer paso
- Preguntas para reflexionar:
- 4 No temas a tus amigos
- Teme solamente a Dios
- No puedes amar a quienes temes
- Preguntas para reflexionar:
- Conclusión