Pedirle a Dios que cambie nuestros corazones en lugar de nuestras circunstancias es el primer paso hacia el crecimiento espiritual. Son menos los cristianos que rezan: «Señor, santifícame, cueste lo que cueste», que aquellos que piden ayuda, guía o bendiciones. Sin embargo, a Dios siempre le complace responder a esta petición.
Las Escrituras dejan muy claro que la sumisión es necesaria para el crecimiento. «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día», declaró Jesús (Lucas 9:23). La negación de uno mismo es una preparación, no un castigo. Los pasajes bíblicos sobre el crecimiento espiritual demuestran continuamente que Dios nos hace crecer a través de la confianza, la obediencia y la perseverancia. Dios comienza Su obra más profunda cuando renunciamos al control.
«Padre, muéstrame lo que debe cambiar» es una de las oraciones más directas para el crecimiento espiritual. Esa oración hace posible la convicción, el arrepentimiento y la renovación. La poda es un acto de amor, tal y como nos recuerdan los versículos sobre el desarrollo espiritual. Según Hebreos, quienes reciben disciplina obtienen «el fruto pacífico de la justicia». Aunque el crecimiento pueda resultar incómodo, siempre merece la pena.
A menudo aconsejo a los creyentes que recen con la Biblia. Cuando las palabras no logran expresar nuestros deseos, los pasajes bíblicos sobre el crecimiento espiritual sí lo hacen. En Efesios, Pablo nos dice que oremos por la fortaleza interior. En los Salmos, David ora: «Crea en mí, oh Dios, un corazón puro». Estos versículos sobre el crecimiento espiritual afianzan nuestra fe en la realidad y alinean nuestros deseos con la voluntad de Dios.
La entrega es una actitud continua, más que un hecho puntual. Cada mañana tomamos una nueva decisión sobre en quién confiar. La madurez en la fe viene determinada por lo completa que sea nuestra entrega, no por cuánto sepamos. Dios nos transforma en reflejos humildes y amorosos de Cristo cuando le entregamos nuestras rutinas, tentaciones, planes y heridas.
No esperes a que se den las circunstancias ideales si quieres avanzar más profundamente. Empieza hoy mismo con una oración sincera por el crecimiento espiritual, la obediencia fiel y las manos abiertas. No estás ni de lejos tan comprometido con tu transformación como lo está Dios.
A medida que continúas este camino, te animo a que explores lasguías gratuitas de habilidades para la vida bíblica. Estas guías, disponibles tanto en formato de audio como en PDF, tienen como objetivo ayudar a los creyentes a crecer a través de las Escrituras, la sabiduría y la aplicación práctica.
Te recomiendo especialmente la guía «Cuida tu corazón: protege tu alma en un mundo lleno de tentaciones”:
Ofrece una perspectiva bíblica muy oportuna sobre cómo vivir con fidelidad en un mundo lleno de distracciones y desafíos.
Que tus oraciones sean valientes, tu entrega total y tu fe madure cada vez más en Cristo.
