#5 Mayordomía de tu cuerpo

por Por Matt Damico

Introducción

El apóstol Juan escribió una breve carta, casi una nota, a su amigo Gayo. Juan dijo que «tenía muchas cosas que [escribirle]», pero no lo escribió todo porque esperaba «[verlo] pronto y [hablar] cara a cara» (3Jn 13-14). Ya que Juan tenía muchas cosas que decir y que omitió, vale la pena señalar lo que sí decidió incluir. Es una pequeña carta alentadora, en la que Juan elogia cómo se ha comportado Gayo y expresa su apoyo a Gayo contra aquellos que se le oponen.

Pero es el saludo de Juan lo que quiero resaltar. Ora para que todo le vaya bien a Gayo y para «que seas prosperado en todo así como prospera tu alma, y que tengas buena salud» (3Jn 2).

¿Captaste eso? Una de las oraciones de Juan por su amigo es que goce de buena salud.

¿Por qué pediría algo así? Ciertamente hay cosas más importantes que buena salud, que Juan podría mencionar en oración a favor de Gayo, ¿verdad? Tal vez. Pero detrás del saludo y la oración de Juan está la creencia de que nuestros cuerpos importan y que el bienestar de nuestros cuerpos es digno de oración.

Lo que quiero hacer a lo largo de esta guía es ayudarte a ver las enseñanzas de la Biblia sobre el cuerpo humano y ayudarte a comprender tu responsabilidad como mayordomo del cuerpo que Dios te ha dado.

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#5 Mayordomía de tu cuerpo

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