#71 DECIR LA VERDAD: HONESTIDAD SIN CRUELDAD

por CHRISTIAN LAWRENCE

INTRODUCCIÓN: EL PROBLEMA DE LA HONESTIDAD

¿Por qué es tan difícil ser honestos? ¿Alguna vez te has hecho esa pregunta? Tal vez tuviste que darle una mala noticia a alguien y simplemente no pudiste hacerlo, confesar un pecado sintiéndote preocupado por lo que te pasaría luego o darle a alguien una opinión y no estar seguro de cómo se lo tomaría.

 

Quizá tienes el problema opuesto. No te molesta decir la verdad, pero nadie se la toma bien. De hecho, algunas personas te lo han hecho saber. Eres duro. No eres amable. Eres ofensivo. Tu «honestidad» no está dando buenos frutos.

 

La raíz de nuestros problemas con la honestidad proviene de un concepto erróneo acerca de qué es la honestidad. Sabemos que está relacionada con la verdad, pero, de algún modo, nunca logramos decirla adecuadamente. Hablamos en exceso o no lo suficiente. Para ayudar a entender, pensemos en cuál es nuestro error en primer lugar, y luego consideremos qué es la verdadera honestidad.

 

Hay cuatro formas en las que podemos fallar a la hora de ser honestos. Algunas de estas pueden ser obvias, y otras podrían sorprenderte. Te animo a que pienses realmente cuáles son las que suelen tentarte más. Esto te ayudará a asimilar mejor los puntos que analicemos más adelante en esta guía. Para permitir que las Escrituras nos moldeen en la santidad, primero debemos comprender las particularidades de nuestro pecado. Pablo nos llama a «quitarnos» nuestro pecado antes de «ponernos el ropaje» de la justicia (Ef 4:22-24).

 

Cuatro errores a la hora de practicar la honestidad

 

El primer error relacionado con la honestidad es, probablemente, el más obvio. Este consiste en no compartir algo sobre nosotros mismos que deberíamos decir; como cuando alguien nos hace una pregunta directa y le mentimos, o cuando debemos confesar un pecado y no lo hacemos. ¿Por qué sucede esto? A menudo, evitamos compartir algo sobre nosotros mismos para cubrir nuestra vergüenza.

 

El segundo error es la acción opuesta, y tal vez sea el menos obvio. Es compartir algo sobre ti que no deberías compartir. Puede que sea algo inapropiado para la relación o puede que sea la exageración de una verdad sobre ti mismo. ¿Por qué sucede esto? A menudo, hablamos de más o exageramos para controlar nuestras relaciones.

 

Cometemos el tercer error cuando evitamos decirles a otras personas cosas sobre ellos que deberían saber. Tal vez necesitan una corrección, y te rehúsas a darla. Te preocupa cómo responderán, o no quieres perder la relación, por lo que evitas corregir el pecado o el error de alguien más.

 

Por último, el cuarto error se da cuando compartimos demasiado de lo que pensamos acerca de la otra persona. Es posible que aquí también exageres la verdad. Ofreces una crítica, pero la resaltas de más para que quede clara, o adulas a los demás para ganarte su aprobación.

 

¿Cuál es tu error más frecuente a la hora de practicar la honestidad?

 

Entonces, para saber cómo corregir estos errores, necesitamos alinear nuestros objetivos con los de Dios. Debemos considerar qué define Dios como bueno y verdadero. A continuación, analizaremos eso: la honestidad bíblica.

 

Pero antes de avanzar, tal vez sientas que todo esto es como un cuento de hadas. Te has dado por vencido con la visión bíblica de la honestidad. Has leído los versículos clásicos como Efesios 4:15, pero no te resultaron de ayuda. Sigues cometiendo alguno de los cuatro errores que mencioné. Ignoras el conflicto o lo provocas. Lastimas a los demás u ocultas la verdad.

 

Quiero darte ánimo y decirte que hay esperanza de un camino mejor. La Biblia nos llama a hablar con honestidad y nos equipa para hacerlo.

 

Volvamos a Efesios 4:15 por un momento, porque creo que allí se encuentran los principios y las prácticas básicas de la honestidad. Intenta leerlo despacio. Efesios 4:15: «Más bien, al vivir la verdad con amor, creceremos hasta ser en todo como aquel que es la cabeza, es decir, Cristo».

 

Antes de siquiera comenzar, pensemos simplemente en lo bien que suena eso. Necesitaremos motivación. Vivir la verdad con amor es una tarea difícil. Aun así, qué visión tan atractiva de relación comenzamos a ver aquí. Qué visión tan atractiva de una relación con Dios.

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