#19 Administrando tu tiempo
Introducción
Comienzo esta guía práctica, sobre cómo administrar y tener mayordomía de tu tiempo, con lo que considero el consejo más importante que jamás aprenderás cuando se trate de dominar tu tiempo y utilizarlo para los propósitos de Dios. Quizás no sea el consejo que deseas, pero estoy seguro de que es el consejo que necesitas. Puede parecer una exageración, pero te aseguro que es la realidad. Es la realidad porque este consejo tiene el poder de transformar todo lo demás que crees, sabes o haces sobre la administración de tu tiempo. Ha hecho eso por mi vida y la vida de muchas otras personas.
Aquí está: más importante que cualquier sistema de productividad o cualquier sistema que te ayude a dominar tu tiempo, es establecer tu motivación.
La razón por la que tantas personas fracasan en sus intentos de construir un sistema duradero de productividad y nunca aprenden a tener mayordomía de su tiempo fielmente es que se centran en los sistemas antes de establecer motivos. Desalentados por la convicción de que son propensos a perder el tiempo y alarmados por la regularidad con la que faltan a las citas o no cumplen con los plazos, buscan sistemas y técnicas. Es una respuesta comprensible, pero el problema es que están abordando los síntomas y descuidando la causa. Buscan consejos rápidos o soluciones fáciles cuando la solución es en realidad mucho más complicada que eso. Están limpiando el agua del piso sin tapar la grieta de la tubería, abordando la manifestación del problema, pero sin rastrear su origen.
Por esa razón, esta guía práctica para administrar y tener mayordomía de tu tiempo debe comenzar con el tema de los motivos, abordando las preguntas del por qué antes de pasar a los asuntos del cómo. Solo cuando hayas establecido la razón por la que debes administrar tu tiempo, te habrás preparado para construir un sistema que te permitirá hacerlo con confianza y perseverancia.
En gran parte de esta guía práctica, encontrarás una sección completa que presenta técnicas para la productividad y el plan para crear un sistema completo. Puedes sentirte tentado a desplazarse hacia abajo para verla ahora mismo, pero te pido que te controles. Te animo a que te disciplines para participar en estos puntos preparatorios, para considerar lo que Dios mismo dice sobre la administración y la gestión de tu tiempo. Te invito a sentar unas bases sólidas y, solo entonces, a empezar a construir un sistema sobre ellas. Requerirá más tiempo y mayor esfuerzo, pero te aseguro que también te dará mayores frutos.
El plan
Permíteme contarte cómo se desarrollará esta guía práctica.
Primero, te llevaré a un pasaje de la Biblia que te desafiará y motivará. Te ayudará a entender por qué es tan importante que expreses tu compromiso con el Señor mediante una administración fiel del tiempo. Y también te ayudará a entender el objetivo de administrar tu tiempo. A lo largo del camino, haremos una pausa para asegurarnos de que sabes lo que significa ser un mayordomo y por qué la Biblia se basa tan a menudo en ese concepto.
Una vez hecho esto, comenzaremos a hablar de un método para la productividad. Esto implicará completar una especie de autoevaluación en la que se determinará lo que Dios quiere que administres. Y luego te llevará a construir un sistema simple que puedas implementar en tu vida. Un sistema simple que te traerá grandes ganancias en tu organización personal y en tu confianza de que estás dirigiendo deliberadamente tu vida hacia las mejores y más altas prioridades.
Y luego, cuando llegues a la conclusión, comenzarás a vivir ese sistema con la alegría de saber que estás recordando lo que necesitas recordar, haciendo lo que necesitas hacer y prestando atención a lo que es digno de tu atención (mientras te alejas con confianza de lo que no es digno de tu atención). Estarás administrando y teniendo mayordomía con éxito, del tiempo que Dios te ha dado para servir a Sus propósitos en este mundo.
Trabajo y descanso
Pocas cosas en la vida son más dulces que terminar un duro día de trabajo con una buena noche de sueño. Si alguna vez has pasado un día al aire libre haciendo un trabajo físico difícil (llevando cargas pesadas, blandiendo un hacha, cavando una zanja), conoces la alegría de desplomarte en la cama para descansar. Pocas cosas en la vida son más dulces que un sueño bien merecido.
Pero pocas cosas en la vida son más vergonzosas que dormir cuando deberías estar trabajando. Cuando hay tareas que llevar a cabo y deberes que cumplir, entonces no tienes por qué dormir ni descansar. Tu llamado es levantarte, servir y bendecir, amar y cuidar. Es vergonzoso permanecer dormido cuando hay trabajo que hacer.
Descansar y dormir, levantarte y trabajar: estas eran las cosas que tenía en mente el apóstol Pablo cuando escribió su carta a los romanos. Permíteme explicarlo.
A partir de Romanos 12, Pablo comienza a explicar cómo deben vivir los cristianos unos para con los otros y cómo deben vivir para con el mundo que los rodea. La clave es el amor. Los cristianos siempre deben relacionarse con otras personas de maneras que expresen amor.
Por eso, da instrucciones como: «El amor sea sin hipocresía» (v 9) y «Sean afectuosos unos con otros con amor fraternal» (v 10). Además, dice: «Tengan el mismo sentir unos con otros» (v 16) y «en cuanto de ustedes dependa, estén en paz con todos los hombres» (v 18). En Romanos 13, lo resume todo diciendo: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (v 9). Como cristiano, estás llamado a amar a los demás de la manera en que Cristo te ha amado: con humildad, desinteresadamente, con sacrificio, con creatividad, y fuera de lo común.
Y es en este contexto de amor por los demás que Pablo de repente levanta un despertador cuya campana suena y resuena, el tipo de alarma que no puedes ignorar. Es en este contexto del amor que Pablo les dice a los cristianos: «Es hora de despertarse». Mira lo que dice en Romanos 13:11-14:
Y hagan todo esto, conociendo el tiempo, que ya es hora de despertarse del sueño. Porque ahora la salvación está más cerca de nosotros que cuando creímos. La noche está muy avanzada, y el día está cerca. Por tanto, desechemos las obras de las tinieblas y vistámonos con las armas de la luz. Andemos decentemente, como de día, no en orgías y borracheras, no en promiscuidad sexual y lujurias, no en pleitos y envidias. Antes bien, vístanse del Señor Jesucristo, y no piensen en proveer para las lujurias de la carne
Quiero que escuches este llamado a despertar y que lo obedezcas. Quiero que despiertes para que puedas llevar a cabo los deberes que Dios te ha asignado.
Ya he expresado que esta guía práctica tiene como objetivo ser, precisamente, práctica, es decir, conducir en última instancia hacia algún tipo de metodología. Y ya he prometido que llegaremos allí. Pero antes de que podamos establecer cómo hacer las cosas, necesitamos establecer qué se debe hacer y, antes de eso, por qué lo que hacemos es importante en primer lugar. Por lo tanto, centraremos nuestra atención en dos llamados a la acción de estas palabras en Romanos, los que nos enseñarán acerca de la importancia de tener mayordomía y gestionar fielmente el tiempo que Dios nos ha asignado. Solo después de que pongamos el fundamento adecuado podremos construir un método que resulte exitoso y duradero.
A través de estos versículos, Dios nos llama a despertar y a ponernos a trabajar. Y para ser fieles en la mayordomía y gestión de nuestro tiempo, necesitamos hacer exactamente esto: despertar de nuestro letargo y ser, diligentemente, quienes Dios nos llama a ser y llevar a cabo lo que Dios nos llama a cumplir.
Mayordomía
Antes de analizar en detalle las instrucciones de Pablo, debemos considerar un concepto clave para la forma en que usamos nuestro tiempo y vivimos nuestras vidas: la mayordomía. Un mayordomo es un administrador o supervisor. Fundamentalmente, un mayordomo no es un dueño. La tarea de un mayordomo es aceptar la responsabilidad de cuidar lo que otra persona posee. Los cristianos estamos familiarizados con la mayordomía cuando se trata del dinero: entendemos que todo el dinero en última instancia pertenece a Dios y, por lo tanto, no somos dueños de nuestro propio dinero sino mayordomos del dinero de Dios. De manera similar, no somos dueños de nuestros dones y talentos, sino mayordomos de los dones y talentos que Dios nos ha dado generosamente. Y lo que es cierto de las finanzas y los atributos, también es cierto del tiempo. El tiempo pertenece a Dios como el que nos lo asigna y quien pide rendición de cuentas por la forma en que lo hemos usado.
Por eso, en su carta a la iglesia de Éfeso, Pablo puede decir: «Por tanto, tengan cuidado cómo andan; no como insensatos sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos» (Ef 5:15-16). No debemos simplemente usar el tiempo que se nos da, sino aprovecharlo (hacer el mejor uso). Más literalmente, debemos «redimir» el tiempo, «darle valor» para lograr los mayores y mejores beneficios.
De manera similar, Moisés ora: «Enséñanos a contar de tal modo nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría» (Sal 90:12). Contar nuestros días es ser conscientes de su importancia y comprometernos a tratar cada uno de ellos con cuidado. Nuestras vidas son breves, pero cada día es un regalo de Dios que debe aprovecharse al máximo para Sus propósitos.
Por eso, nos relacionamos con el tiempo como nos relacionamos con el dinero, los talentos y tantas otras cosas: como personas que han recibido un regalo precioso de Dios y que están llamadas a administrarlo fielmente y bien. La vida bien vivida es la vida de un mayordomo.
Con la comprensión de que somos mayordomos del tiempo, no dueños, y sabiendo que somos responsables ante Dios por el tiempo que nos da, dirijamos nuestra atención al llamado de Pablo.
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Discusión y reflexión:
- ¿Entiendes el concepto bíblico de mayordomía y cómo se compara con ser dueño? ¿Te sientes cómodo con la forma en que la mayordomía te impone la responsabilidad de utilizar tu tiempo para llevar a cabo los propósitos de Dios en lugar de perseguir tus propios propósitos?
- ¿Crees que actualmente estás siendo un mayordomo fiel de tu tiempo? Si Dios te recordara hoy todo el tiempo que te ha dado desde que te convertiste en cristiano y luego te pidiera cuentas de ese tiempo, ¿cómo le responderías?
- ¿De qué manera crees que actualmente estás administrando bien tu tiempo y de qué manera eres consciente de la necesidad de crecer en esta área?
Audioguía
Audio#19 Administrando tu tiempo
Parte I: Despierta
Sería extraño decirle a alguien que se despierte cuando ya está despierto. Un adolescente puede pedirle a su mamá o papá que lo despierte a la mañana siguiente para asegurarse de que llegará a tiempo al trabajo. Pero si temprano a la mañana siguiente sus padres lo encuentran en la cocina ya vestido y desayunando, no comenzarán a tocar una campana y gritar: «¡Es hora de despertar!». Está claro que no necesita un llamado de atención (¡también está claro que han presenciado un milagro!).
En ese sentido, es seguro decir que Dios, a través del apóstol Pablo, no llamaría a las personas a despertarse si no estuvieran dormidas. No desperdiciaría palabras diciéndoles que hicieran lo que ya estaban haciendo. Esto nos dice que al menos algunas de las personas que estaban en su mente mientras escribía su carta a la iglesia en Roma deben haber estado dormidas. Y si eso era cierto en el caso de algunas de ellas, es posible que también sea cierto en tu caso.
Por supuesto, estas personas no estaban dormidas literalmente. Estaban dormidas metafóricamente. Dios les había asignado deberes y ellos no los tomaban en serio. Dios los había llamado a ser activos, pero ellos eran pasivos. Dios los había llamado a vivir en serio, pero ellos vivían con ligereza. La urgencia de Pablo estaba directamente relacionada con su apatía.
¿Estás dormido?
¿Es posible que tú estés dormido de la manera que le preocupaba a Pablo? ¿Cómo podrías saberlo? ¿Cómo podrías saber si necesitas este llamado de atención?
Las pistas más obvias se encontrarán en el contexto inmediato, en lo que Pablo ya ha enseñado y enfatizado. Así que, consideremos brevemente algunas de las señales de un cristiano que está siendo perezoso en lugar de activo, un cristiano que necesita despertar (que es simplemente otra forma de decir «un cristiano que no está ejerciendo una mayordomía y una gestión fiel su tiempo»).
- Primero, podrías estar dormido si te estás adaptando al mundo en lugar de transformarte para ser como Cristo. En Romanos 12:2 se nos dice: «Y no se adapten a este mundo, sino transfórmense mediante la renovación de su mente». Los cristianos deben ser marcadamente diferentes de quienes eran antes de comprometer sus vidas a Cristo y recibir Su salvación. Si amas los placeres mundanos, si persigues ambiciones mundanas, si te entregas al entretenimiento mundano, estás dormido a lo que Dios te llama a hacer. Tu mente necesita ser renovada para que todo tu ser pueda ser renovado. Si no has sido transformado para ser como Cristo, todavía no has despertado.
- Segundo, es posible que estés dormido si no estás identificando y utilizando los dones espirituales que Dios te ha dado. Romanos 12:6 ofrece este mandato: «Teniendo diferentes dones, según la gracia que nos ha sido dada, usémoslos». El Espíritu Santo nos da a cada uno de nosotros dones que nos permiten bendecirnos, amarnos y servirnos unos a otros. Nos llama a descubrir diligentemente estos dones y utilizarlos. Si no estás usando tus dones para servir a los demás, y especialmente a otros cristianos dentro del contexto de la iglesia local, es posible que necesites despertar.
- Tercero, puede que estés dormido si no estás expresando activamente tu amor a los demás. Considera las palabras de Romanos 12:9-10 y pregúntate: «¿Esto me describe?». «El amor sea sin hipocresía; aborreciendo lo malo, aplicándose a lo bueno. Sean afectuosos unos con otros con amor fraternal; con honra, dándose preferencia unos a otros». ¿Podría decirse eso de ti? ¿Tu ser y tu vida están marcados por el compromiso de amar a los demás? ¿Tienes eso en mente cuando conduces a la iglesia el domingo, cuando pasas tiempo con tu grupo de estudio bíblico, cuando te relacionas con tus amigos? Si no lo estás haciendo, tal vez sea porque no te has despertado.
- Cuarto, puede que estés dormido si no estás dando a todos lo que les debes. Romanos 13:7 instruye: «Paguen a todos lo que deban: al que impuesto, impuesto; al que tributo, tributo; al que temor, temor; al que honor, honor». Si no te estás sometiendo a las autoridades que Dios ha puesto en tu vida, si estás faltando al respeto a quienes debes respetar y deshonrando a quienes debes honrar, no estás amando a tu prójimo como a ti mismo. Estás dormido y necesitas despertar.
¿Eso describiría tu vida? ¿Está tu vida siendo transformada por Dios? ¿Te estás sometiendo a las autoridades en tu vida y dando a todos lo que les corresponde? ¿Estás expresando los dones que Dios te dio de maneras que sirven a los demás? ¿Y estás amando a los demás, incluso mucho más allá de la forma en que eres amado?
El hecho es que muchos cristianos siguen dormidos. Han puesto su fe en Jesús, han recibido Su perdón, pero todavía no están viviendo de la manera en que Dios los llama a vivir. Todavía están dormidos ante el gran propósito de Dios para ellos. Todavía no entienden cómo el evangelio debe impulsar y motivar un tipo particular de vida. El evangelio de los primeros once capítulos de Romanos debe funcionar en la vida descrita en los últimos cinco capítulos. Así que, si amas la doctrina de Romanos, necesitas preguntarte si estás viviendo la vida de Romanos. Y si no estás viviendo la vida de Romanos, necesitas preguntarte si realmente entiendes la doctrina de Romanos.
Si no estás viviendo de esa manera, o si no estás seguro de si estás viviendo de esa manera, Pablo te dice que despiertes. Levanta el despertador en el aire y quiere que lo escuches sonar y resonar. Está sonando y resonando para decirte que despiertes.
Este es el momento de despertar
Debido a que algunos de los cristianos en Roma estaban dormidos, y debido a que es posible que tú también estés dormido, necesitas escuchar el llamado de Pablo para despertar. Esto es lo que dice en el Romanos 13:11-12: «Y hagan todo esto, conociendo el tiempo, que ya es hora de despertarse del sueño. Porque ahora la salvación está más cerca de nosotros que cuando creímos. La noche está muy avanzada, y el día está cerca».
Primero dice: «Conociendo el tiempo». Quiere decir que ustedes conocen la temporada, conocen el contexto, conocen la realidad en la que vivimos ahora mismo, la realidad que vivimos entre el tiempo de la ascensión y el regreso de Cristo. Vivimos en este tiempo en el que Dios nos ha asignado deberes sagrados a cada uno de nosotros. Él tiene un cierto tipo de vida para que vivamos, un cierto tipo de testimonio para que mostremos.
Luego dice: «La salvación está más cerca de nosotros que cuando creímos». En otras palabras, es como si dibujara una gran línea de tiempo con el día en que viniste a Cristo en un lado y el día en que vas a estar con Cristo en el otro lado. Se supone que debes considerar esto: ¿dónde estás en esa línea de tiempo? En realidad, no sabes qué tan cerca estás del final, pero lo que sí sabes es que ha pasado tiempo desde el principio. Tienes esta cantidad finita de tiempo para servir al propósito de Dios y una parte de él ya ha transcurrido. Estás más cerca del final de tu tiempo hoy que ayer, más cerca del final este año que el año pasado. Y eso deja preguntas en el aire: ¿qué has hecho con el tiempo que ha pasado? ¿Y qué piensas hacer con el tiempo que te queda? Ese tiempo es corto.
¿Cuán corto? El versículo 12 proporciona una respuesta: «La noche está muy avanzada, y el día está cerca». Pablo quiere que imagines que, ahora mismo, estás en la oscuridad justo antes del amanecer. La noche casi ha terminado y el día está casi aquí. Y, en su imagen, Jesucristo regresará cuando salga el sol. Ese es el cuadro que está pintando. Y ya el cielo se está volviendo un poco más brillante, ya los primeros pájaros están empezando a cantar, ya la oscuridad está empezando a dar paso al amanecer. Estás en la cúspide. Estás al borde. El tiempo es corto. El fin está casi aquí.
Hay una urgencia en las palabras de Pablo. Si Cristo regresara al atardecer, tendrías mucho tiempo para perder el tiempo. Pero en la imagen de Pablo, Cristo regresa al amanecer, lo que significa que el tiempo es corto. La tarea es urgente. El momento es ahora: el momento de estar despiertos y el momento de actuar.
Dije antes que pocas cosas en la vida son más vergonzosas que dormir cuando deberías estar trabajando. Cuando hay tareas que llevar a cabo y deberes que cumplir, entonces no tienes por qué dormir ni descansar. Es vergonzoso permanecer dormido cuando hay trabajo que hacer. Y Pablo deja en claro que no tienes por qué estar durmiendo y holgazaneando ahora: tienes una tarea que hacer.
Por supuesto, quedan preguntas: ¿Cuál es esta tarea? ¿Cómo se ve esto? ¿Cómo se vive siendo alguien que está completamente consciente de Dios y Sus propósitos? Eso nos lleva al siguiente tema: Dios tiene una obra para que la lleves a cabo.
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Discusión y reflexión:
- ¿Hay formas en las que permaneces dormido? ¿Alguno de los puntos anteriores te convenció de algo?
- Proverbios 6:9-11 y otros pasajes relacionados con la pereza, ¿describen alguna realidad y hábito actual en tu vida? ¿Cómo podrías responder en arrepentimiento?
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Parte II: Dios Tiene Un Trabajo Para Ti
¿Cuáles son las tareas a las que Dios te llama a despertar? ¿Qué tareas te esperan? ¿Qué debes hacer en lugar de descansar y dormitar? Dicho de otra manera: ¿sobre qué debes ejercer mayordomía y gestión con respecto de tu tiempo?
Pablo dijo: «La noche está muy avanzada, y el día está cerca». Y luego agrega las palabras: «Por tanto». Estas son palabras de propósito, palabras que van desde el despertar hasta la actividad. Son un puente entre el llamado a despertar y la explicación de lo que los cristianos deben hacer una vez que han escuchado la alarma: «Desechemos las obras de las tinieblas y vistámonos con las armas de la luz» (Ro 13:12).
Las tareas gemelas de las personas despiertas
A Pablo le encanta esta metáfora de quitarse y ponerse. La usa en muchas de sus cartas para transmitir la idea de que cuando vienes a Cristo, hay una tarea gemela que te espera. Debes dejar algunas cosas y comenzar otras. Debes dejar algunas conductas y comenzar otras. Y él describe esto usando la ropa.
En esta pequeña ilustración, un soldado estaba dormido cuando de repente suena la trompeta para advertir que el enemigo está atacando. Estaba en la cama con su pijama puesta, pero suena la alarma y necesita saltar de la cama y ponerse su uniforme. Y tú necesitas hacer algo así cuando vienes a Cristo. Por supuesto, no es la ropa lo que necesitas quitarte y ponerte, sino la conducta, las actitudes, los deseos y todo lo demás que está asociado con el viejo yo, el que ha estado dormido perezosamente para el propósito de Dios. Todo necesita ser reemplazado por el nuevo yo.
Aquí Pablo lo intensifica un poco al decirte que no solo te quites las obras de las tinieblas, sino que también las deseches. No basta con perder el tiempo y cambiar lentamente. Ese soldado necesita quitarse la ropa de dormir, ponerse la ropa de combate y dirigirse al frente. Ese soldado ahora está despierto, fuera de la cama, vestido para la tarea y listo para la acción.
¿Estás despierto? ¿Estás despierto al gran propósito de Dios y te vistes con las acciones y actitudes apropiadas? En otras palabras, ¿te estás despojando diligentemente de lo viejo y revistiéndose de lo nuevo? El crecimiento cristiano no es solo una cuestión de acciones, sino también de carácter: no solo de lo que haces, sino de quién eres. De hecho, si quieres actuar más como Cristo, necesitas llegar a ser más como Él. Tan importante como es hacer, es igualmente importante llegar a ser, porque tus acciones siempre seguirán a tu carácter.
Al ampliar su enseñanza, Pablo explica lo que significa quitarse la ropa de dormir (o, por el contrario, mantenerla puesta). En Romanos 13:13 dice: «Andemos decentemente, como de día, no en orgías y borracheras, no en promiscuidad sexual y lujurias, no en pleitos y envidias».
Andar decentemente es andar con decoro, andar con dignidad, vivir de una manera apropiada y adecuada para alguien que ha sido salvado por Dios y se ha convertido en parte de Su familia. Como cristiano, debes andar decentemente en lugar de indecentemente, andar noblemente en lugar de innoblemente.
Pablo enumera tres pares de palabras que describen una forma de vida indecente e inapropiada para un cristiano, es decir, acciones o actitudes que se asocian con la antigua forma de vida en lugar de la nueva. No es una lista exhaustiva, sino representativa.
- Primero menciona «orgías y borracheras». Entiendo que si eres el tipo de persona que lee un par de miles de palabras en una guía práctica, probablemente no seas el tipo de persona que se emborracha ciegamente o participa en orgías (que en la Biblia tienden a referirse a fiestas de bebida en lugar de ocasiones explícitamente sexuales). Pero deberíamos considerar lo que hay detrás de las palabras. Si bien se refieren abiertamente a una vida de fiestas y excesos, una vida de bebida y adicción, representan una vida de escapismo, una vida poco seria dedicada a evitar los deberes que Dios ha asignado. Y eso puede ser algo con lo que te puedas identificar más que con la borrachera absoluta.
- A continuación, están «promiscuidad sexual y lujurias». Se refieren a pecados del cuerpo, pecados de sexualidad. Esto es usar a otras personas para tu propio placer y malversar los buenos dones de Dios para propósitos egoístas en lugar de los propósitos de Dios. Pocos factores en la sociedad actual han tenido un impacto más profundo en la mayordomía y gestión del tiempo que involucrarse en la inmoralidad sexual, más notablemente a través de la pornografía.
- Luego vienen las «pleitos y envidias». Estos son pecados sociales que afectan tu relación con otras personas. Quizás seas demasiado recto para emborracharte, tal vez seas demasiado noble para dormir con alguien que no es tu cónyuge, pero si eres pendenciero, si te gusta buscar peleas, si eres mezquino y celoso, si estás descontento con lo que Dios te ha dado y envidias lo que Él ha dado a los demás, estás viviendo de una manera que lo deshonra. Todavía estás dormido, todavía actúas como alguien que duerme toda la noche en lugar de despertarse para servir al Señor durante todo el día. Puede que estés perdiendo oportunidades de tener mayordomía de tu tiempo hacia el propósito más elevado porque lo estás dedicando al propósito más bajo.
¿Qué estás llamado a hacer en lugar de desperdiciar tu vida en el escapismo y la indulgencia, en la inmoralidad sexual y en peleas sin sentido? Estamos acostumbrados a que nos digan que imitemos a Cristo o que seamos como Cristo. Aquí Pablo lo expresa un poco diferente. Dice, en Romanos13:14: «Vístanse del Señor Jesucristo». Al despojarte de esas conductas feas, debes revestirte de Cristo. En otras palabras, debes usar a Cristo como tu ropa o como tu armadura. Esa es una imagen de depender completamente de Él, estar completamente dedicado a Él, completamente sometido a Él y hacer todo lo posible para imitarlo en todo sentido.
Pablo concluye el versículo insistiendo en «no piensen en proveer para las lujurias de la carne». Eso significa: ni siquiera considerar cómo alimentar la carne o cómo satisfacer sus malos deseos. También, significa no anhelar el pecado ni fantasear con cometerlo y negarte a buscar la gratificación que viene con el pecado en lugar de la gratificación que viene con obedecer a Dios y llevar a cabo Su voluntad. Te llama a asegurarte de que no estás permitiendo que tu mente se concentre en el pecado cuando deberías estar concentrándote en Cristo y, asegurarte de que no estás gastando tu tiempo en planear cómo pecar cuando deberías estar planeando cómo servir al Señor. En otras palabras, te llama a administrar tu tiempo hacia lo que deleita a Dios y lejos de lo que lo ofende.
Lo que une a los pecados
Ahora llegamos a la clave. Lo que une a todos estos pecados es esto: la falta de amor. Esto es importante porque la gran implicación del evangelio que Pablo ha delineado tan maravillosamente en Romanos 1 – 11 es el amor. No amar es no entender ni aplicar el evangelio. Si crees en la doctrina de Romanos 1 – 11, necesitas vivir la vida de Romanos 12 – 16. Y esa es una vida totalmente comprometida con el amor.
El evangelio te llama a amar de la manera en que has sido amado. Te llama a revestirte de Cristo, quien es la encarnación misma del amor. Tu deber, Tu llamado, Tu responsabilidad, Tu privilegio: es vivir tu vida en amor, amando a los demás como una muestra del amor de Dios por ti y tu amor por Él.
Lo que esto significa es que tu productividad es mucho mayor que tú mismo. Tu tarea en la vida no es inventar un propósito personalizado y vivir para lograrlo, no es examinar las profundidades de tu propio corazón y fabricar algún sentido de significado interior. Tu tarea es amar, tener mayordomía y gestionar tu tiempo para amar. La mejor razón para ser productivo es poder expresar tu amor y gratitud a Dios en amor y servicio a los demás. Esta es la vida a la que Dios te llama. Esta es tu gestión y mayordomía.
Ama a tu prójimo
Todo cristiano debería tener un profundo anhelo de ser productivo, de dedicar lo mejor de su tiempo al mejor de los propósitos, de administrarlo fiel y deliberadamente de tal manera que esté llevando a cabo la voluntad de Dios para él. La productividad, como la he definido en otro lugar, es «administrar eficazmente tus dones, talentos, tiempo, energía y entusiasmo para el bien de los demás y la gloria de Dios».
La productividad es desplegar tus dones (los dones espirituales que Dios te da principalmente para servir a otros cristianos), tus talentos (esas habilidades innatas que te ha dado), tiempo (la cantidad de días y años que te ha asignado), energía (el fluir de tus habilidades a lo largo del día, la semana e incluso el curso de la vida) y entusiasmo (aquellos asuntos por los que te ha dado una pasión especialmente pronunciada), y todo esto para glorificar Su nombre haciendo el bien a los demás. Es tomar todo lo que eres y todo lo que tienes y volcarlo en el servicio a otras personas. «Porque somos hechura Suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas» (Ef 2:10). Al ejercer mayordomía y gestión fielmente tu tiempo para glorificar a Dios sirviendo a los demás, estás siguiendo los pasos de nuestro Salvador, quien tan fielmente administró Su tiempo para glorificar a Dios sirviéndote a ti.
Y esto es lo que quiero que aprendas de esta guía práctica más que nada: estás llamado a orientar tu vida hacia el amor. Estás llamado a orientar tu vida incansablemente hacia este mejor y más elevado de todos los propósitos.
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Discusión y reflexión:
- Con absoluta honestidad, ¿estás esclavizado por alguno de los pecados que Pablo describe? Si es así, ¿puedes entender cómo eso afectará tu capacidad de administrar y gestionar fielmente tu tiempo? ¿Qué podría estar llamándote Dios a hacer algo con respecto a esos pecados?
- ¿Por qué es una vida tan satisfactoria una vida administrada para expresar tu amor por Dios al amar a otras personas? ¿Por qué es más satisfactoria que vivir en búsqueda de un sentido de propósito interior?
- Piensa en Jesús y en cómo gestionaba Su tiempo. ¿Qué puedes aprender de Su ejemplo?
- ¿Qué acciones específicas podría estar llamándote Dios a tomar para que reemplaces la vida egoísta por una vida altruista y la autocomplacencia por expresar amor a los demás?
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Parte III: Un Método Para La Administración Y La Gestión Del Tiempo
Esto, finalmente nos lleva a la metodología. Y la metodología es importante porque tu llamado es muy importante y tu tarea es muy urgente. Hay personas a quienes amar. Hay oportunidades para servir. Hay bendiciones para compartir. Y al implementar algunos métodos, puedes crecer en tu capacidad para aprovechar cada una de ellas.
Por lo tanto, me gustaría ayudarte a desarrollar un método —un conjunto de hábitos y compromisos— que te permitirá gestionar tu tiempo. Este no es el único método, ni tampoco es un método perfecto. Pero es un método que ha demostrado ser eficaz para mí y para muchos otros en los muchos años que llevo enseñándolo. Es un muy buen punto de partida y, a medida que crezcas, puedes adaptarlo para que se ajuste a tu vida, tus circunstancias y tu personalidad. Hay seis pasos.
Paso uno: Haz un inventario de tus responsabilidades
El paso uno es hacer un inventario de las responsabilidades que Dios te ha asignado. Tienes una cantidad finita de tiempo y un número infinito de oportunidades potenciales para dedicarlo. Un gerente financiero necesita determinar no solo en qué invertir, sino también en qué no invertir. Y lo mismo aplica para un gerente de tiempo. Necesitas considerar qué es un uso responsable de tu tiempo y qué sería un uso irresponsable de tu tiempo. Usa la Hoja de trabajo de productividad para este paso y los siguientes.
Lo que me gustaría que hicieras, entonces, es tomarte un tiempo para considerar tus áreas de responsabilidad. Un área de responsabilidad es un rol que Dios te ha asignado o una función que te ha dado. Algunas de ellas son propias de tu humanidad y otras dependen de tus circunstancias.
Un área de responsabilidad que es común a todos nosotros somos nosotros mismos. Podemos llamarla «responsabilidad personal». Tenemos que cuidar nuestros propios cuerpos, almas y mentes, exponerlos a lo que es beneficioso y protegerlos de lo que es dañino. Otra área de responsabilidad universal es la «familia», porque todos somos miembros de una unidad familiar y tenemos obligaciones hacia una combinación de padres, hijos, hermanos y posiblemente otros parientes. Como somos cristianos, también tenemos el área de responsabilidad «iglesia», porque Dios nos ha llamado a vivir nuestra fe dentro de una comunidad de adoración y servicio. Casi todos tendremos un área de responsabilidad «laboral» o «vocacional» que describe la posición principal que tiende a ocupar nuestro tiempo, ya sea trabajar en una oficina, estudiar en la escuela o cuidar a los niños. Otras áreas de responsabilidad pueden ser «social», «amigos», «pasatiempo» o «vecinos». Variarán tanto como nuestras vidas varían.
Dedica unos minutos para reflexionar sobre estas áreas y crea una lista de ellas. Intenta que las categorías sean lo suficientemente amplias como para que todo aquello por lo que eres responsable en la vida quede abarcado por una de ellas, pero lo suficientemente limitadas como para que no tengas más de cinco o seis. Hablando personalmente, tengo las siguientes cinco en mi propia vida: personal, familiar, social, iglesia y negocios. Por diseño, no hay nada que deba hacer en la vida ni nada de lo que sea responsable en la vida que no entre en una de esas categorías.
Una vez que hayas establecido estas categorías principales, vuelve a ellas para considerar cada una con más detalle. Bajo esas áreas de responsabilidad, comienza a enumerar las diferentes tareas, roles o funciones que las acompañan. Para ello, considera preguntas como esta: ¿Qué tareas, roles, proyectos o responsabilidades específicas se me han asignado en cada área de responsabilidad? O tal vez como esta: Cuando llegue el día en que Dios me pida cuentas, ¿qué habré tenido que administrar fielmente?
En «Personal» podrías incluir algo como esto:
– Salud física (ejercicio)
– Salud espiritual (Escrituras, oración, libros cristianos)
– Crecimiento personal (aprender, memorizar, leer para crecer)
O en «Familia»:
– Cuidado espiritual y liderazgo (esposa, hijos, devociones familiares)
– Hogar (reparaciones, mantenimiento)
– Cuidado financiero (presupuesto, facturas, planificación financiera)
– Crecimiento familiar (vacaciones, diversión)
Continúa haciendo eso para cada área de responsabilidad hasta que tengas una cantidad de roles o tareas enumeradas en cada una.
En este punto, deberías tener una buena idea de lo que compone tu vida. Al completar esta revisión, habrás obtenido una comprensión de lo que Dios te ha hecho responsable y una comprensión de los criterios que puedes usar para evaluar tu éxito en cada uno. ¡Estás en buen camino!
Paso dos: Define tu misión
El paso dos es opcional pero útil. Ahora que tienes clara tu vida, puede que valga la pena considerar lo siguiente: ¿Cómo se ve el éxito? ¿Cómo puedes saber si estás teniendo éxito? ¿O qué tipo de estímulo necesitarás dentro de unas semanas o meses para impulsarte hacia adelante en cada una de estas áreas de responsabilidad?
Te sugiero que redactes una declaración de misión. Hay dos opciones: puedes crear una única declaración de misión que abarque toda tu vida, o puedes crear una serie de declaraciones de misión, una para cada área de tu vida. Una declaración de misión es simplemente una declaración de propósito que puede servir como medida o estándar. Mientras piensas en la semana que ha pasado, puedes leer tu declaración de misión y preguntarte: «¿Cumplí con esto?». Mientras piensas en la semana que viene, puedes leer tu declaración de misión y preguntarte: «¿Cómo cumpliré con esto?».
A continuación, se incluye la declaración de misión que utilizo para mi área de responsabilidad «Iglesia»: «Enseñar, capacitar y administrar para que los miembros de la iglesia maduren y se multipliquen». Esto me llama a realizar acciones específicas (enseñar, capacitar, administrar) que tienen como objetivo fomentar un objetivo específico (que los miembros de la iglesia maduren en la fe y compartan el evangelio). Es a la vez un objetivo y una forma de rendición de cuentas, ya que me permite preguntarme: «¿Hice esto?» y «¿cómo lo haré?».
Con esto en mente, me gustaría que consideraras la posibilidad de crear una declaración de misión que abarque todas tus áreas de responsabilidad, o una declaración de misión para cada una de ellas. Puede resultar difícil crear este tipo de declaraciones, pero ¿por qué no intentarlo y seguir modificándolas y perfeccionándolas en las próximas semanas y meses? Pueden cambiar a medida que cambien las circunstancias de tu vida. Recuerda que el principio rector es el amor, que de una forma u otra cada una de estas misiones debe estar relacionada con vivir ese propósito.
Parte de la belleza de establecer tu misión es que te ayuda a responder preguntas sobre la forma en que utilizarás tu tiempo. Te dará más confianza para decir «sí» o «no» a las diversas oportunidades que se te presenten. Aprenderás a decir «sí» a las oportunidades que sean coherentes con tu misión y «no» a las oportunidades que puedan perturbarla o contradecirla.
Paso tres: Selecciona tus herramientas
Hasta ahora has realizado una revisión de su vida y has definido tu misión. El paso tres es elegir tus herramientas.
Las herramientas son esenciales para hacer las cosas. Las buenas herramientas son esenciales para hacer las cosas bien y de manera eficiente. Por lo tanto, tiene sentido invertir algo de esfuerzo en elegir la herramienta adecuada para el trabajo. Hay tres herramientas que son esenciales para un sistema de productividad eficiente y confiable. Las tres son distintas pero complementarias. Es en la interacción de las tres que amplificas tu poder.
Herramienta de información. Una herramienta de información te permite recopilar, organizar, almacenar y acceder a la información. La versión clásica de esta herramienta es un archivador. Un archivador tiene varios cajones para diferentes categorías de documentos, tiene pestañas para subdividir los cajones en unidades más pequeñas y tiene carpetas para guardar fotografías o documentos individuales. Era, y sigue siendo, un sistema intuitivo y eficaz. Sin embargo, hoy en día, mucha más información es digital que física, por lo que la mayoría de las personas prefieren una aplicación en su dispositivo en lugar de un gabinete en su oficina. Entre las opciones excelentes se encuentran Dropbox, Apple Notes, Microsoft OneNote, Notion y Evernote.
Herramienta de calendarización. Una herramienta de calenzarización te permite visualizar el tiempo, organizarlo y recibir recordatorios sobre lo que se acerca y lo que es urgente. Es, en otras palabras, un calendario. Si bien antes era un calendario de papel colgado en la nevera o en la pared, la mayoría de las personas ahora han migrado a un calendario basado en una aplicación en su teléfono. Todos los creadores de aplicaciones y sistemas operativos incluyen uno y tienden a ser comparables entre sí en cuanto a funciones y potencia. Apple Calendar, Google Calendar, Outlook Calendar, es difícil equivocarse en seleccionar uno.
Herramienta de tareas. Una herramienta de tareas te permite recopilar y organizar tus tareas pendientes y luego recibir recordatorios cuando se acercan tus fechas límite. Esta herramienta es más nueva que las herramientas de información y programación, pero no por ello menos importante. Fundamentalmente, agrega el tercer y último componente a un sistema eficaz de productividad. Al igual que con los calendarios, casi todos los creadores de aplicaciones y sistemas operativos ahora incluyen uno. Apple Reminders, Google Tasks y Microsoft To Do son todos comparables y suficientes.
Para cada una de estas herramientas, sugiero comenzar con una opción simple como la que viene con tu teléfono y solo agregar funciones y complejidad si descubres que las necesita. Para la mayoría de las personas y en la mayoría de las circunstancias, las opciones básicas serán suficientes.
Así que dedica algo de tiempo a considerar las opciones y a elegir las que va a utilizar. Elije una herramienta de información, una herramienta de calendarización y una herramienta de tareas y dedica unos minutos a aprender cómo funciona cada una.
Paso cuatro Crea un sistema
El paso cuatro es construir un sistema, que es un conjunto de métodos, procedimientos y rutinas repetidas y coordinadas. Un sistema utilizará tus herramientas para ayudarte a asegurarte de que estás haciendo lo que debes hacer, recordando lo que debes recordar y prestando atención a lo que es de mayor importancia.
Fundamentalmente, necesitas construir un sistema en el que confíes. Quieres un sistema que sea tan confiable que estés seguro que almacenará la información que necesitarás en el futuro y la recuperarás cuando la necesites, que recuerdes las tareas que necesitas completar y te guíe para que las completes a tiempo, y que sepas dónde debes estar y te asegure de estar allí cuando lo necesites. Confiarás toda esta información a tus herramientas y confiarás en que tu sistema te la traerá.
Tu herramienta de información es para almacenar información. Úsala para capturar archivos, documentos y otros pequeños fragmentos de información como notas de reuniones o ideas que de repente te vienen a la mente. Cuando encuentres algún fragmento de información al que puedas necesitar acceder en el futuro, guárdalo en tu herramienta de información.
Tu herramienta de calendarización es donde puedes visualizar la cantidad de tiempo disponible y decidir qué incluir en ese tiempo. Es el lugar donde almacenar reuniones, citas y otros eventos que deben suceder en un lugar y momento determinados. Cuando establezcas una reunión o te comprometas con un evento, agrégalo a tu herramienta de calendarización.
La herramienta de tareas es donde registrarás las tareas que pretendes completar y les asignarás una fecha de vencimiento. Por lo general, se trata de tareas granulares en lugar de proyectos completos. Puede que no sea útil crear una tarea que consista en «Escribir un libro» porque es demasiado grande, demasiado abrumadora y lleva meses completarla. Es más útil dividir esa gran tarea en una serie de tareas más pequeñas que se puedan completar progresivamente: «Crear un esquema», «Investigar títulos», «Escribir la introducción», etc. Sugiero comenzar cada tarea con un verbo (es decir, una palabra de acción) para que quede claro lo que realmente se necesita hacer para completar esa tarea.
Un principio de organización bien establecido es «un lugar para cada cosa y lo similar va con lo similar». Esto significa que tus tareas, tus eventos y tu información tienen un lugar y cada uno debe ir en el lugar que le corresponde. No solo eso, sino que dentro de una herramienta como tu herramienta de información, los datos relacionados deben estar de alguna manera vinculados, de modo que todos tus documentos fiscales estén en un lugar y todas tus fotografías familiares en otro.
Por lo tanto, cuando recibas un correo electrónico que contenga un documento importante en formato PDF, guárdalo en tu herramienta de información. Cuando tu jefe te diga que te reúnas con él en su oficina a las 3:00 p. m. el próximo martes, agrega una cita en tu herramienta de calendarización. Cuando tu cónyuge le pida que pases por la tienda de camino a casa, agrega una tarea a tu herramienta de tareas. Usa cada herramienta para realizar la tarea para la que fue diseñada y haz todo lo posible por mantener la distinción entre ellas.
Paso cinco: Establece una revisión
El paso cinco es uno que se realizará de manera regular: diariamente para algunos, semanalmente para otros y solo mensualmente para el resto. En este paso, revisarás tu sistema y herramientas para asegurarte de que todo esté como debería ser. Todos los sistemas tienden al caos en lugar del orden y todas las personas tienden a la apatía en lugar del esfuerzo. Por esa razón, cualquier sistema depende de un grado de cuidado y mantenimiento.
Sugiero tomarte unos minutos al comienzo de cada día, o al menos cada día laboral, para asegurarte de haber revisado tu herramienta de tareas para ver qué tareas deben realizarse ese día y en los próximos días. También revisa tu herramienta de calendarización para ver qué citas y reuniones se han programado en los próximos días. Esto te ayudará a comprender cuánto tiempo tienes disponible para dedicar a completar tareas. Echa un vistazo y luego elije qué tareas puedes completar o al menos avanzar hacia la finalización en el tiempo disponible. Tu herramienta de calendarización te indica qué tiempo estás disponible y tu herramienta de tareas te indica qué tareas se pueden asignar a ese tiempo.
La segunda revisión regular se realiza semanal o mensualmente. En esta revisión, analizarás tus áreas de responsabilidad junto con tus declaraciones de misión para considerar si estás viviendo el tipo de vida al que Dios te ha llamado. Básicamente, te preguntarás si estás expresando amor por Dios y por tus semejantes en cada una de tus áreas de responsabilidad. No solo eso, sino que también te preguntarás qué pasos podrías dar para hacerlo en las próximas semanas o meses. Es ideal llevar a cabo esta revisión todos los viernes por la tarde o quizás un viernes por la tarde al mes.
Estas dos revisiones te ayudarán a cuidar tu sistema y mantenerlo en buen estado. Es a través de revisiones como estas que realmente comienzas a vivir dentro del sistema y te aseguras de que esté funcionando bien y sea confiable.
Paso seis Haz las cosas
El último paso, el seis, es hacer las cosas. Es tener mayordomía y gestión de tu tiempo. Y eso lo logras siguiendo tu sistema y usando tus herramientas. Usa tus herramientas día a día, completa tus revisiones regulares y permite que el sistema gane tu confianza. Construye el sistema hasta que confíes en él para recordar todo lo que necesita ser recordado, para decirte que estés donde necesites estar cuando necesites estar allí y para dirigirte hacia las tareas que más cumplan con el propósito que Dios te ha dado. Construye el sistema, úsalo, mantenlo y está dispuesto a adaptarlo a las circunstancias cambiantes de tu vida.
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Discusión y reflexión:
- ¿Cuáles de estos pasos ya tienes implementados, ya sea de la manera descrita aquí o de otra forma? ¿Cuáles serán nuevos para ti? ¿Alguno te parece particularmente desafiante?
- ¿Quién es un mentor o un amigo de confianza al que podrías pedirle que te ayude a mantenerte responsable mientras construyes un sistema para la productividad?
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Conclusión
Comencé esta guía práctica insistiendo en que, más importante que cualquier sistema de productividad o cualquier sistema que te ayude a gestionar tu tiempo, es establecer tu motivación. Confío en que hayas aprendido que las motivaciones importan y que la mejor mayordomía surge de las mejores motivaciones. Confío en que hayas aprendido que la mejor motivación de todas para tener mayordomía y gestión de tu tiempo es la motivación del amor: demostrar tu amor por Dios y tu asombro por lo que Él ha hecho por ti al dirigir deliberada y deleitosamente tu vida hacia el noble propósito de amar a los demás. No hay mayor motivación, mayor propósito y mayor satisfacción que ésta. Porque para eso es que Dios nos creó y salvó.
Recursos Recomendados
- Haz más y mejor: una guía práctica para la productividad por Tim Challies.
- What’s Best Next: How the Gospel Transforms the Way You Get Things Done [Qué es lo mejor a continuación: cómo el evangelio transforma la manera en que se hacen las cosas] por Matt Perman.
- Redeeming Productivity: Getting More Done for the Glory of God [Redimir la productividad: hacer más para la gloria de Dios] por Reagan Rose.
Estos tres libros expresan una visión claramente cristiana de la productividad y la mayordomía del tiempo, y los tres te guiarán hacia otros recursos que pueden resultarte útiles a medida que creces tanto en conocimiento como en implementación.
Acerca del autor
TIM CHALLIES es pastor, destacado conferenciante, autor y pionero en la blogosfera cristiana. Decenas de miles de personas visitan Challies.com cada día, lo que lo convierte en uno de los blogs cristianos más leído y reconocido del mundo. Tim es autor de varios libros, entre los que se incluyen Visual Theology, Epic: An Around-the-World Journey through Christian History y Seasons of Sorrow: The Pain of Loss and the Comfort of God. Él y su familia residen cerca de Toronto, Ontario.
Tabla de contenido
- Parte I: Despierta
- ¿Estás dormido?
- Este es el momento de despertar
- Discusión y reflexión:
- Parte II: Dios Tiene Un Trabajo Para Ti
- Las tareas gemelas de las personas despiertas
- Lo que une a los pecados
- Ama a tu prójimo
- Discusión y reflexión:
- Parte III: Un Método Para La Administración Y La Gestión Del Tiempo
- Paso uno: Haz un inventario de tus responsabilidades
- Paso dos: Define tu misión
- Paso tres: Selecciona tus herramientas
- Paso cuatro Crea un sistema
- Paso cinco: Establece una revisión
- Paso seis Haz las cosas
- Discusión y reflexión:
- Conclusión
- Recursos Recomendados
- Acerca del autor