#29 La Búsqueda De Una Mayor Oración

por Matt Thibault

Introducción: La emoción y la dificultad de la oración

¿Por qué es tan emocionante la oración? O más bien, ¿por qué debería serlo? Para empezar, porque Dios responde a nuestras oraciones. Tan solo considera conmigo conmigo que en la infinita sabiduría y el plan soberano de Dios, se nos anima una y otra vez en las Escrituras a orar porque de Dios responderá a nuestras oraciones.

El hecho de que las palabras que le decimos a Dios tengan un lugar importante en Su gran plan es extraordinario. Piénsalo por un momento: ¿existe algún otro medio de gracia que Dios haya dado al hombre del que se pueda decir lo mismo? En efecto, Dios ordena a los cristianos que hagamos muchas cosas, como leer la Biblia, invertir de forma intencionada en los demás, entregarnos a Él para servirle, y cuando caminamos en obediencia en cualquiera de estas áreas, podemos experimentar la bendición de Dios y sentir Su presencia divina guiándonos y dándonos poder. Pero la oración es el único medio de gracia que Dios nos ha concedido en el que Él entra en acción y podemos ver Su poder claramente manifestado. La oración es un don increíble de Dios, porque nos permite ver cómo Él actúa.

Sin embargo, esta realidad también pone de manifiesto otra más triste, y es que es fácil que nos entusiasmemos por orar, pero es difícil hacerlo. Cuando bajamos de la cima en la que vemos que el Dios del universo se mueve, y volvemos a nuestra vida cotidiana, la oración a veces puede parecer algo sin importancia, innecesaria e incluso aburrida. Si te ocurre como a mí, puedo llegar a entusiasmarme mucho frente a la idea de orar y conocer el poder que hay en la oración, pero luego me cuesta orar con constancia.

Al preguntarnos por qué la oración puede resultar tan difícil, podemos identificar algunos bloqueadores potenciales que contribuyen al problema. Tal vez se deba al ritmo de vida acelerado que llevamos en el siglo veintiuno y en el primer mundo. O quizá se deba a que no siempre obtenemos de la oración la respuesta instantánea y positiva que sí recibimos de otras actividades espirituales. También es posible que la oración nos haga sentir como si estuviéramos hablando solos y nadie más nos escuchara. Pero en el fondo de la cuestión, en casi todos los casos, debajo de la falta de oración subyace una raíz de incredulidad. La falta de oración equivale a la falta de fe.

Suena bastante alentador, ¿verdad? Y ya que estamos de acuerdo en que todos podemos crecer en la oración, la pregunta que sigue es: «¿qué hacemos ahora?». La intención de esta guía de estudio es fortalecer tu fe en el Dios que responde a las oraciones. A lo largo del camino, quiero ayudarte a reforzar tu vida de oración ofreciéndote algunos consejos prácticos sobre cómo orar más eficazmente. Y luego quiero enseñarte uno de los secretos mejor guardados sobre la oración del que nadie habla. Esa es la ruta y la meta final deseada. ¿Estás preparado? Pero antes de ponernos en camino hacia esa meta, primero tenemos que entender mejor a qué nos está llamando Dios, y qué es lo que hace que la oración sea tan difícil de practicar.

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#29 La Búsqueda De Una Mayor Oración

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