#10 El trabajo como forma de adoración: enseñanzas bíblicas sobre la labor y el propósito

por The Christian Lingua Team

Introducción

 

Quiero que pienses en tu reloj despertador.

Para la mayoría de nosotros, no es un sonido agradable. Suena temprano por las mañanas. Interrumpe nuestro sueño. Indica que el fin de semana terminó y que la semana de trabajo comenzó.

Durante muchos años, odié ese sonido. Antes de convertirme en pastor, tenía un trabajo completamente desconectado de mi fe. Me sentaba en un cubículo donde respondía correos electrónicos y organizaba hojas de cálculo.

Los domingos me sentía vivo. Cantaba himnos. Escuchaba la prédica de la Palabra de Dios. Sentía la presencia del Señor. Sabía que lo que estábamos haciendo tenía un impacto eterno.

Pero luego… llegaba el lunes.

Me sentaba en mi escritorio y pensaba: «¿Acaso a Dios le importa esto?». Sentía que vivía dos vidas diferentes. Estaba el «yo espiritual» los domingos y el «yo trabajador» los lunes. Sentía un abismo en medio de esas dos versiones de mí.

Sé que no soy el único que se ha sentido así.

Como pastor, cada semana hablo con personas en mi congregación que sienten este conflicto.

Hablo con la madre que se dedica al hogar, cambia pañales y limpia leche derramada mientras se pregunta si Dios nota su cansancio.

Hablo con el vendedor que se siente culpable por no ser misionero y asume que vender seguros es «inferior» a predicar el evangelio.

Hablo con el mecánico que ama a Jesús, pero piensa que su habilidad con una llave no tiene nada que ver con su camino junto a Cristo.

Hemos creado una división falsa. Dibujamos una línea en el medio de nuestras vidas. De un lado, pusimos a la iglesia, la oración y el estudio de la Biblia. Las denominamos «cosas sagradas». Del otro, pusimos a nuestros trabajos, nuestras tareas del hogar y nuestras carreras. Las llamamos «cosas seculares».

Pensamos que Dios solo vive del lado de las cosas sagradas. Pensamos que Él se queda en el edificio de la iglesia cuando salimos de ahí cada domingo.

Sin embargo, esto no es lo que nos enseña la Biblia. Esta guía nos ayudará a entender qué dice la Biblia sobre el trabajo y por qué nuestras labores diarias son parte del plan de Dios. Cuando veas al trabajo a través de las Escrituras, comenzarás a entender la idea del «trabajo como forma de adoración», notando que no solo adoramos por medio de las actividades religiosas.

Si observamos las Escrituras a la luz de la Reforma, vemos a un Dios soberano sobre todas las áreas de la vida, no solo las religiosas. Abraham Kuyper, teólogo holandés, dijo: «No hay ni una pulgada cuadrada en todo el dominio de nuestra existencia humana sobre la cual Cristo, que es soberano, sobre todo, no clame “¡Es mío!”».

Eso incluye tu cubículo. Eso incluye tu obra en construcción. Eso incluye el fregadero de tu cocina. Cuando comenzamos a ver nuestras responsabilidades diarias como se presenta el trabajo en la Biblia, reconocemos que todas ellas pueden ser una forma de adoración.

Cuando no somos capaces de ver esto, suceden dos cosas.

En primer lugar, nos desanimamos. Pasamos cuarenta, cincuenta o sesenta horas de la semana haciendo algo que pensamos que no es importante. Sentimos que estamos desperdiciando nuestra vida. Trabajamos solo con vistas al fin de semana o a la jubilación. Nos arrastramos con dificultad durante la semana, esperando a la próxima ocasión en la que podamos hacer algo «espiritual».

En segundo lugar, fracasamos al dar testimonio. Si pensamos que nuestro trabajo es solo un mal necesario para pagar las cuentas, no trabajaremos con excelencia. No trabajaremos con integridad. Seremos como el mundo: nos quejaremos, tomaremos atajos y haremos el mínimo indispensable. No aprovecharemos la oportunidad de mostrar la gloria de Dios a través de nuestro trabajo. Un creyente que ve al trabajo como una forma de adoración usa cada tarea, cada reunión y cada proyecto como una forma de glorificar a Dios ante los ojos del mundo.

El objetivo de esta guía es cerrar ese abismo.

Quiero ayudarte a que veas tu trabajo de la forma en que Dios lo ve. Quiero ayudarte a que lleves tu Biblia al trabajo, no necesariamente para predicar durante el almuerzo, sino para cambiar la forma en la que contestas correos electrónicos, tratas a tu jefe y terminas un proyecto. Cuando entiendes lo que dice la Biblia sobre el trabajo, comienzas a ver cada tarea como una asignación divina.

Necesitamos entender que el trabajo fue idea de Dios, no del hombre. El trabajo en la Biblia surge antes que el pecado, en el jardín del Edén, cuando Adán es llamado a cultivar y cuidar a la creación. Dios trabajó e invitó a la humanidad a reflejar su imagen al trabajar. En otras palabras, ver al trabajo como una forma de adoración, no como un castigo o una carga sin sentido.

También necesitamos ser honestos sobre por qué el trabajo es tan duro. Necesitamos admitir que el trabajo está dañado porque el mundo está dañado. Lidiamos con cardos y espinas o, en la actualidad, fallos en la computadora y clientes difíciles.

Pero, sobre todo, necesitamos ver cómo el evangelio redime nuestro trabajo.

Gracias a Jesucristo, nuestros puestos de trabajo no nos definen. No somos esclavos de nuestros salarios. Somos hijos de Dios que recibieron una tarea para cumplir en su mundo.

Cuando comprendemos esto, todo cambia.

El reloj despertador sigue sonando y el trabajo sigue siendo difícil, pero el significado detrás de todo esto cambia. Dejamos de trabajar para sobrevivir y comenzamos a trabajar para glorificar a Dios, a vivir el trabajo como una forma de adoración.

Esta guía va dirigida a los trabajadores cansados, a los profesionales ambiciosos, a los estudiantes y a los jubilados. Va dirigida a cualquiera que quiera aprender a servir a Cristo entre domingo y domingo.

Veamos qué dice la Biblia sobre el trabajo de tus manos.

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