#16 La Biblia y cómo estudiarla

por David Schrock

Introducción: Leer la Biblia no es fácil

«Abro este libro para encontrarme con Jesús».

Esas son las palabras, escritas en letras doradas, que están sobre mi primera Biblia: una Biblia de estudio de aplicación NVI. Cuando estaba en la escuela secundaria, recibí esta Biblia como regalo, y se convirtió en la primera de muchas que leí, subrayé, entendí y malinterpreté. De hecho, escribí esa pequeña frase en la portada unos años después de comenzar el hábito diario de leer la Biblia. Y la estampé allí porque, en la universidad, necesitaba recordarme a mí mismo que leer la Biblia no es meramente un ejercicio académico; es un ejercicio de fe en busca de comprensión. La lectura de la Biblia es, por lo tanto, para la doxología (alabanza) y el discipulado (práctica).

O al menos, así es como deberíamos leer las Escrituras.

En los siglos que siguieron a la finalización de la Biblia (algo que consideraremos a continuación), ha habido muchos enfoques para leer las Escrituras. Muchos de ellos han surgido de la fe y han llevado a una gran comprensión. Como nos recuerda el Salmo 111:2: «Grandes son las obras del SEÑOR, buscadas por todos los que se deleitan en ellas». Y, por lo tanto, estudiar la Palabra de Dios siempre ha sido parte de la fe genuina. Sin embargo, no todos los enfoques para leer la Biblia son igualmente válidos o valiosos.

Una lectura mística de la Escritura encuentra muchos niveles ocultos de significado en el texto.
Una lectura alegórica de la Escritura toma pasajes difíciles y les da una interpretación espiritual (por ejemplo, la ejecución de los amalecitas por parte de Israel se convierte en un mandato ético de matar el pecado.
Una lectura tradicional de la Escritura coloca las doctrinas de hombres al mismo nivel que las doctrinas bíblicas (por ejemplo, Catolicismo Romano).

Como muestra la historia, algunos cristianos genuinos han buscado la Biblia de maneras menos que genuinas. A veces, varios cristianos han rayado en lo místico, han incursionado en lo alegórico o han socavado la autoridad de las Escrituras con lo tradicional. Las correcciones, como la Reforma Protestante, fueron necesarias porque hombres como Lutero, Calvino y sus herederos devolvieron la Palabra de Dios a su lugar apropiado en la iglesia, para que los miembros de la iglesia pudieran leer la Biblia de la manera correcta. Pues es real el hecho de que la Biblia es la fuente y la sustancia de toda iglesia saludable y la única manera de conocer a Dios y andar en Sus caminos. Y es por eso que leer la Biblia y leerla bien es tan importante.

No es sorprendente que con frecuencia la Biblia haya sido atacada. En la Iglesia Primitiva, algunos ataques vinieron de líderes dentro de la iglesia. Obispos como Arrio (250‒336 d. C.) negaron la deidad de Cristo, y otros como Pelagio (ca. 354‒418 d. C.) negaron la gracia del evangelio. En siglos más recientes, la Biblia ha sido atacada por escépticos que dicen que «la Biblia es producto de los hombres», o ha sido catalogada como obsoleta por posmodernos que relegan las Escrituras a «uno de los muchos caminos hacia Dios». En el mundo académico, los eruditos bíblicos a menudo niegan la historia y la veracidad de las Escrituras. Y en el entretenimiento popular, es más probable que la Biblia, o versículos sacados de contexto, se utilicen para tatuajes o eslóganes espirituales que para explicar el mundo y todo lo que hay en él.

Si juntamos todo esto, es comprensible por qué leer la Biblia es tan difícil. En nuestro mundo posterior a la Ilustración, que niega lo sobrenatural y trata la Biblia como cualquier otro libro, se nos invita a examinarla críticamente y cuestionar lo que dice. En la misma línea de pensamiento, para nuestra cultura sexualmente desviada, la Biblia está pasada de moda, e incluso es odiada, debido a la forma en que se opone a las religiones modernas, como la afirmación de los derechos LGBT+. Incluso cuando se trata la Biblia de manera positiva, figuras como Jordan Peterson la leen a través de la lente de la psicología evolutiva. Por lo tanto, es difícil simplemente leer la Biblia y encontrarse con Jesús.

Cuando escribí ese recordatorio en el frente de mi Biblia, era un estudiante universitario que tomaba clases con profesores de religión que negaban la inspiración divina de las Escrituras. En cambio, desmitificaban la Biblia y buscaban explicar su sobrenaturalismo. En respuesta, comencé a aprender de dónde provenía la Biblia, qué había en ella, cómo leerla y cómo la Biblia debería informar cada área de la vida. Providencialmente, en una universidad cuyo objetivo era borrar la fe, Dios aumentó mi confianza en Él mientras buscaba entender la Palabra de Dios en sus propios términos.

Dicho esto, al profundizar en las disciplinas académicas de la teología y la interpretación bíblica (una materia que suele describirse como «hermenéutica»), necesitaba recordarme a mí mismo que el objetivo principal de leer la Biblia es comunicarse con el Dios trino. Dios escribió un libro para que lo conozcamos.

Y en lo que sigue, es mi oración que Dios te dé una comprensión más verdadera de qué es la Biblia, de dónde vino, qué hay en ella y cómo leerla. De hecho, que Él nos dé a todos un conocimiento más profundo de Sí mismo mientras nos deleitamos en Sus palabras de vida.

En la búsqueda de conocer al Dios de la Biblia, esta guía práctica responderá cuatro preguntas.

  1. ¿Qué es la Biblia?
  2. ¿De dónde vino la Biblia?
  3. ¿Qué hay en la Biblia?
  4. ¿Cómo leemos la Biblia?

En cada parte, responderé la pregunta con la intención de fortalecer tu fe, en lugar de solo brindar información histórica o teológica. Y al final, uniré estas partes para mostrarte por qué leer la Biblia todos los días es tan vital para conocer a Dios y andar en Sus caminos. Porque, de hecho, la Biblia existe: para revelar en palabras al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Si estás listo para conocerlo más, entonces estamos listos para hablar sobre la Biblia..

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